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Trujillo y el fatídico 23 de febrero del 1930

Por Elvis Valoy Jueves 23 de Febrero, 2017

Este jueves se cumple el octogésimo séptimo aniversario de la llamada Revolución de 1930, fatídico acontecimiento que llevó al poder a la férrea dictadura de Trujillo, que por 31 años golpeó al pueblo dominicano con el más cruel, oprobioso y abominable régimen de dominación.

Las ambiciones desmedidas del presidente Horacio Vásquez, quien no conforme con el período presidencial para el que fue electo, modificó la Constitución para ampliar el tiempo de su mandato y reelegirse, originó todo un entramado de inquina que fue creando las condiciones para que el inmisericorde sátrapa se alzara con el poder en 1930.

El jefe del ejército del gobierno de Vásquez, Rafael Leónidas Trujillo Molina, maniobró en todo momento para terminar de darles el “golpe del bolsón” a los caudillos que dominaban la escena política a principio de siglo XX, e imponérsele, sumiendo a la sociedad dominicana en la más infame dictadura, solo comparable con el fascismo hitleriano.

Factores internos y exernos contribuyeron a la asunción de Trujillo al poder, y entre esos están la crisis de 1930 que sacudió todo el capitalismo a escala mundial, y que deprimió los precios de los productos de exportación dominicanos.

Igualmente, el paso del huracán San Zenón, en ese mismo año, le permitió al dictador agenciarse recursos económicos, y de esa manera labrarse una imagen de “preocupado” por la realidad de millones de dominicanos y dominicanas damnificados por las aguas y los fuertes vientos del mortal ciclón.

No menos importante fue el desarme de la población por parte de las tropas norteamericanas que invadieron el país en 1916, como también la insuperable época de Concho Primo, que aún en los umbrales del siglo XX hacía estragos con las revueltas de los caudillos de entonces, que estigmatizaba a la frágil institucionalidad de la nación.

Días antes del 23 de febrero del 1930 ya el golpe de estado al gobierno de Vásquez era inminente, y la gran mayoría de toda la sociedad organizada de esa época conocía la fragua en contra del orden institucional de la República.

A partir de la llegada de Trujillo al poder, el país vivió un verdadero estado de terror, en donde familias enteras sufrieron los embates de la sanguinaria máquina del crimen trujillista que cercenó toda posibilidad de libertad.

 

Durante sus 31 años de gobierno, Trujillo desarrolló la sociedad dominicana a sangre y fuego, erigiéndose como el Estado Bonapartista, colocándose por encima de las clases sociales, y negándole tanto a oligarquía como a la burguesía toda posibilidad de dirigir los destinos del país.

Las tropas golpistas del 23 de Febrero de 1930 marcharon desde Santiago hasta la Capital, obligando a la renuncia de Vásquez y el vicepresidente José Dolores Alfonseca, y asumiendo la presidencia Rafael Estrella Ureña, para luego organizar unas elecciones en ese mismo año en las que resulta victorioso Trujillo.

Muchas personas que participaron de la Revolución del 23 de Febrero de 1930, que aupó a Trujillo, luego lloraron lágrimas de sangre, como Desiderio Arias, Rafael Estrella Ureña y otros, pues fueron objeto de persecución sin tregua ni cuartel, inmediatamente el dictador se juramentó como presidente.

En estos 87 años transcurridos de aquellos acontecimientos cabe la pregunta: ¿Podía salir del atraso, la miseria, involución y la desintegración la sociedad dominicana sin la sanguinaria tiranía de 31 años de Trujillo? Definitivamente que sí.

Luego de la intervención norteamericana del 1916, una parte importante de las élites dominicanas habían hecho conciencia de la necesidad de encaminar la patria por senderos de progreso y desarrollo. Pero igualmente había toda una corriente del pensamiento vernáculo que tenía total desconfianza en el futuro dominicano.

No toda la zapata construida para hacer viable el capitalismo dominicano fue hecha por los 31 años de Trujillo, pues hubo innumerables obras de infraestructuras y de otras índoles que realizaron regímenes anteriores a la tiranía, pero que luego fueron terminadas y reivindicadas por los trujillistas.

Este tema tan amplio requiere de otros artículos en otras oportunidades.