Tres reglas que debes seguir para alcanzar el éxito a través de la imagen

Por Carlos Andrés Martínez Clander jueves 2 de julio, 2020

En la actualidad se habla mucho de imagen, más que una definición conceptual, la palabra “imagen” se utiliza indistintamente como parte del slogan publicitario de estéticas, peluquerías, salones de belleza, tiendas de ropa, accesorios o maquillaje. Aunque siempre se ha asociado como un concepto relacionado a la moda, la imagen va más allá de todo lo que se entiende como superficial o banal, encontrando su verdadero significado en la proyección de la esencia.

En psicología, este concepto se basa en la definición mental que se tiene sobre uno mismo; en imagen pública es la percepción colectiva que se tiene frente a una persona. Así que, no solo se trata de algo estético, ya que intervienen muchos factores que se deben tomar en cuenta, a la hora de crear una imagen adecuada que vaya acorde con el estilo, forma de accionar e ideología de cada individuo.

¡Quiero invitarte a crear esa imagen poderosa!, la que te ayudará a lograr todo aquello que te has propuesto alcanzar a nivel personal y profesional. En el entendido de que solo tienes siete segundos para causar esa primera buena impresión y que esta sea del agrado de las personas que te miran. ¡Vamos!, todos tenemos en mente una imagen ideal. Pero, es muy importante que asumas que no se trata de la fórmula que el marketing nos vende o nos quiere imponer: mujeres súper flacas y sin arrugas, idealizadas y equilibradas, tampoco el hombre que es perfecto y que no envejece. Haciéndonos caer en el hábito de compararnos y por ende inculcandonos el formar parte de una sociedad consumista a través la adquisición de métodos, piezas o elementos para parecernos a esos prototipos. La imagen ideal es la que se proyecta desde el interior mostrando las virtudes, debilidades y fortalezas, características únicas e irrepetibles, que te hacen ser una persona realmente perfecta e incomparable en todo el sentido de la palabra.

El vestirse representa una de las labores diarias más gratificantes, pero para muchas personas resulta ser una verdadera pesadilla. Casi todos hemos exclamado más de una vez, ¡NO TENGO QUE PONERME!, la clave es hacer del vestir diario una experiencia agradable, particular y singular para ti, teniendo tu closet como aliado 

Para mejorar la imagen personal tienes que partir de tus aspiraciones personales. Siendo el primer punto el evaluar la imagen actual conforme a al estilo de vida llevas, siendo lo más objetivo posible, para luego decidir cómo quieres verte. Estas reglas no son fórmulas mágicas, tampoco están escritas sobre piedras. Surgen de mi experiencia personal y las de centenares de personas, a las que a lo largo de mi trayectoria he podido ayudar, mejorando el impacto que tienen con la proyección de su imagen, convirtiéndose en mejores seres humanos y logrando sus objetivos profesionales más anhelados.

  • Vístete de acuerdo a tu tipo de cuerpo: al hacerlo de esta manera podrás sacar el mayor provecho a tu anatomía, potenciando tu parte más atractiva. Recuerda que todos los cuerpos pueden vestirse y verse bien, solo se trata de saber hacerlo. No es tratar de ocultarlo y por eso compras ropa de un size mayor que el tuyo, o utilizar cortes o piezas muy ceñidas haciendo parecer como si la ropa fuese prestada. Lo que recomiendo a cada persona que asesoró o asiste a los talleres que imparto, es mirarse frente al espejo, sin juzgar, ni criticar, sino más bien amando lo que está mirando, ¡aceptandolo!, de esta forma podrás saber cuáles son los atributos más bellos que tienes con la intención de resaltarlos.
  • Conoce tu paleta personal de colores: identificar cuáles son los tonos de colores específicos que más te favorecen, los te hacen ver la piel iluminada y saludable, tus ojos más vivos y brillantes. Ayudándote a ahorrar tiempo y dinero al comprar, pues buscarás exactamente los colores que te hacen lucir mejor.
  • Crea un guardarropa que cumpla con todas tus expectativas:Este es el que va acorde a tus intereses, profesión y estilo de vida. Haz de tu guardarropa tu aliado. No hay que tener mucha ropa, sino piezas claves que sean funcionales y prácticas, y que puedas combinar entre sí, a las que luego le vas agregando piezas de temporada y con diseño.

Pautas sencillas y prácticas, que puedes comenzar a estructurar e incorporar como tu ritual diario a la hora de vestir, tarea que debes que repetir día tras día, en más de una ocasión y que empezaras a disfrutar cuando te ames a ti mismo y dejes de compararte. Solo a partir de esa conciencia y teniendo los factores que te acabo de mencionar en cuenta, disfrutarás quién eres y te proyectas con mayor seguridad y confianza.

 

Por Carlos Andrés Martínez Clander

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