¡Treinta y siete pies lo dividían de la élite!

Por Ricardo Rodríguez jueves 25 de abril, 2019

Toda la vida, en los deportes, y en otras funciones ha existido la subestimación. Eso dependido de varios factores: en el deporte, usualmente, tiende a darse por la ciudad y franquicia donde juegues; por momentos también influye la forma de ser del jugador.

Egresado de una universidad de bajo perfil, Weber State, Damian Lillard permaneció cuatro años, pero no pudo conseguir algo que le había prometido a su madre, el título universitario. En el 2015, ya siendo un jugador estable de la NBA, “Dame” terminó los seis créditos que le restaban para conseguir el grado de técnico de ventas y consiguió ganar ese Partido.

Fue drafteado en el 2012, en el puesto seis de la primera ronda, ganando inmediatamente el premio al novato del año, en su primera temporada en la NBA, promedió 19.0 PPJ con 6.5 AST. Desde que llegó a la liga empezó a deslumbrar a todos con su gran talento, pero sobre todo, con algo que no se consigue a diario, su gran determinación para cerrar los juegos, arma que inmortaliza a los atletas.

Desde su llegada a la ciudad de Portland, su equipo ha estado en playoff todos los años, exceptuando su año de novato. La temporada pasada acumuló una deuda en esas instancias al ser eliminado en primera ronda, barrido por los New Orleans Pelicans. Evidentemente, se quedó con esa espina guardada y esa deuda la empezó a pagar en primera ronda de esta postemporada eliminando a OKC en cinco partidos donde promedió 33 puntos y seis asistencias, y anotó uno de los canastos más impresionantes que hemos visto en Playoff, para cerrar el juego y la serie anotando un disparo de 37 pies de distancia.

En su brazo izquierdo se le ve uno de los tantos tatuajes que tiene en su cuerpo, este cita el Salmo 37 de la biblia, así como el significado del porqué usa el número 0, porque nació en Oakland y vivió parte de juventud en Oregon, ambas ciudades inician con la letra O, por eso usar el número 0. Pareciera que todo en la vida de Damian tiene un significado, y lo reconfirmamos el pasado martes cuando decidió tomar un disparo con un un segundo en la chicharra de prácticamente media cancha. Esos 37 pies lo pusieron en el mapa para muchos que sabían que él existía, que es muy buen jugador, pero que no lo valoran en su justa dimensión.

No hay dudas que Lillard pertenece a la élite de la NBA, simplemente juega en Portland, es como esos artistas que están escondidos en los rincones de algunas ciudades mostrándole su talento solo a quienes les interesa prestarle atención.

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