Trayectorias Literarias Dominicanas: Reina Lissette Ramírez

Por Ramón Saba jueves 17 de agosto, 2017

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Ramón Saba

Trayectorias Literarias Dominicanas

Ramón Saba Iván García Guerra

Nació en Villa Tapia, provincia Hermanas Mirabal, el 6 de enero de 1983; pero desde muy corta edad, su familia se mudó a San Francisco de Macorís, donde reside actualmente. Su nombre completo es Reina Lissette Ramírez Goris. En buen dominicano, por su fecha de nacimiento podría decirse que fue un regalo de los Reyes Magos.

Poeta, cuentista, ensayista, articulista, profesora y ha experimentado con poesía para niños. Es licenciada en Educación, mención Filosofía y Letras con el mérito académico de Magna Cum Laude, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y actualmente cursa una Maestría en Literatura en la ese mismo alto centro de estudios. Posee un grado técnico de Teatro en la Escuela de Bellas Artes de Santiago de los caballeros. Laboró en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Recinto San Francisco de Macorís como Monitora de Letras y posteriormente Ayudante de Profesores de Letras; acompañante y capacitadora de docentes, área de Lengua española, Programa Política de Apoyo a los Aprendizajes en los Primeros Grados del Nivel Básico en Lectura, Escritura y Matemática,  en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra; Ha laborado como correctora de estilo en la Editora Nacional y Ángeles de Fierro, y editora en el área de Lengua Española, para el Proyecto Conecta de Ediciones SM, Santo Domingo.

Siendo una escritora muy joven, ya Reina Lissette Ramírez cuenta con un haber bibliográfico de excelentes títulos poéticos, tales como Círculo Diurno, Enmendar la Memoria, Día de las Delicias, Sorbos de Café y Paisaje expreso y otros poemas, los cuales gozan de espléndida aceptación por la crítica literaria dominicana, gracias a su dedicada capacidad de revisión y el alto grado de exigencia perfeccionista que demuestra en su quehacer escritural. Sus textos han sido publicados en diferentes medios escritos, digital y físicamente, siendo incluida en diferentes antologías y revistas nacionales e internacionales.

Reina Lissette ha publicado además, artículos expositivos relacionados con diversos temas, principalmente de carácter literario, tales como “Importancia de la lectura”, “Eco: nadie tiene derecho a quitar la vida”, “Panfleto para sobrevivir” y “Monólogo de la esposa loca del famoso político Juan de los Palotes”, entre otros.

Un aspecto altamente elogiable de su trayectoria es haber construido un discurso más allá de la palabra misma, en una búsqueda aguerrida de creación y producción de performance, incorporando algunos de sus textos a este arte, como son “Eva”, “La poeta”, “Collage Natura” y “ls-peña”, entre varios más.

 Reina Lissette Ramírez ha formado parte de varios talleres y grupos literarios, como el Domingo Moreno Jimenes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en San Francisco de Macorís, y también del teatro Kábala de esa misma institución; fundó y coordina el Círculo Literario Ricardo Rojas Espejos.

A su corta edad, ya acumula importantes premios y reconocimientos, como por ejemplo haber sido ganadora del Premio Poesía Joven Miguel Alfonseca en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2005, con su obra Círculo Diurno; obtuvo un segundo lugar en el Premio Regional Hilma Contreras 2006, con su poemario Enmendar la memoria; Tercer premio de poesía en el Concurso Regional FUNDACOM 2009, con su libro de poesía Día de las delicias;  la Sala Capitular del Ayuntamiento de San Francisco de Macorís le otorgó un reconocimiento al mérito en el 2005;  igualmente un reconocimiento literario por parte del Movimiento Interiorista en el 2013, donde se enaltece “su talento poético a favor de la literatura trascendente”; en el 2015, el Taller Literario Virgilio Díaz Grullón le otorga el “Reconocimiento Anual Joven Escritora”, por su trayectoria poética.

El ensayista, poeta y filósofo Alejandro Arvelo Polanco considera que Reina Lissette Ramírez “muestra una pasmosa concisión poética, una decantada manera creativa que se expresa en un pulso firmísimo a la hora de ejecutar el lenguaje poético. Esta precocidad sorprendente nos entrega más que una prosa; nos pone ante una voz atendible”.

El ensayista y Director de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier, opina que  Reina Lissette Ramírez escribe bajo la emoción de una sensibilidad concitada por una pasión vital. Un denso aliento lírico impregna su creación poética potenciada por su claro talante femenino con la voz de la mujer que siente proclamando la visión de su percepción sensorial y el alcance de su posición estética en un lenguaje hermoso, sugerente y cautivante. Desde su atalaya lírica se instaura en el fuero de la realidad trascendente para testimoniar su percepción del mundo y de la vida con voz fresca y luminosa, plena de vitalidad y encanto, bajo el fulgor de cascadas surrealistas, simbolistas e interioristas.

Finalmente, el escritor Eloy Alberto Tejeda estima que Reina Lissette ha demostrado que tiene suficiente talento para el canto difícil que es la poesía y que es una bocanada de aire fresco en la más reciente poesía joven dominicana. Vale decir: ante tanta poesía inane y exangüe, que la de la ella es un bálsamo. En ella está el reto de expandirse en el bosque poético, y en no dejar ya que ninguna rama seca y luenga la ahorque.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Reina Lissette Ramírez:

Mujer, noche, piedra

 Si la mujer no es noche y la noche no es mujer,

¿qué soy yo?:

tormenta pintada en el paisaje asesinado

que ruge con pasión por torturarse.

 

Ustedes saben que estoy sin sombra

pero ignoran mi cadáver, mi olor tedioso,

el esqueleto que les sirve de rastrillo.

Ya no quedan estrellas que yo pueda partir

en el hueso de sus nucas

ni sereno con que pueda atragantarlos

lo mismo que veneno.

 

Si la mujer es noche sin labios

yo seré la memoria de la noche,

y no sabré decir a qué masa pertenece

esta cara de hombre fusilado

que siempre traen mis días

y abundan en mis noches,

anidando con sus lenguas en mi lápida.

 

Han quedado las garras en mis garras,

lanzando el corazón al abismo del planeta.

No me detiene el tiempo:

crucifijos palidecen, relicarios se derriten.

 

La carnicera de la noche

solicita este disfraz lamido por la muerte,

este ser oculto en la mujer de piedra.

 

 

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