Trayectorias Literarias Dominicanas: Lisette Vega de Purcell

Por Ramón Saba

 

Nació el 14 de marzo de 1945 en Santo Domingo. Su nombre completo es Lisette Ivonne Matilde Vega Sanz, Vda. Purcell.

 Narradora, ensayista, articulista y deportista. Es licenciada en lenguas modernas, mención francés. Habla inglés con fluidez. Ejerce como traductora. Graduada como Profesora de Lenguas Modernas en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y secretaria bilingüe del Siena Heights College, Michigan. Profesora de estudios superiores en la Universidad APEC. Certificada como Juez Internacional de doma clásica o dressage, por la Federación Ecuestre Internacional con sede en Lausana, Suiza. Asesora del Ministerio de Cultura en ferias del libro y talleres literarios. Ha formado parte de Tertulia Urbana y de las Lechuzas Literarias.

Lisette Vega de Purcell ha publicado tres obras: Artilugios de la memoria, compendio de artículos, relatos y obras de arte escogidas; Una vez… Dos vidas, novela. También Raíces sedientas, una novela y otras delicias que reúne relatos, cuentos y poemas. Como articulista se encuentran escritos suyos en los periódicos Acento, El Día, Hoy y Diario Libre.

La poeta Jeannette Miller estima que los textos de Lisette Vega de Purcelll tratan el análisis histórico, social y político, abarcando por igual el arte y la literatura con la seguridad de una formación cultural bien cimentada y la autenticidad de exponer sus preferencias, buscando siempre las verdades que la representan.  Las ideas que expone se apoyan en una prosa rítmica que conduce al lector por los caminos que ella traza de manera ágil, despertando interés y garantizando la recepción de los contenidos. La estructura de sus escritos sigue el esquema de introducción, desarrollo y cierre, completando la lógica interna de lo propuesto.  Los trabajos que incluye en este, su primer libro, la proponen como un nombre que hay que tomar en cuenta dentro del panorama cultural dominicana; y agrega que ella era una de las muchachas más hermosas de Santo Domingo a la vez que una experimentada amazona de quien Fernando Peña Defilló dijo que “tenía una vasta cultura y un interés por la investigación que la llevarán lejos”. Como deportista, la pasión por los equinos o caballos, su defensa de la naturaleza, se sienten en sus escritos y la han llevado a impartir clínicas de equitación en diversos países, incluyendo a la República Dominicana.

Por otra parte, el escritor José Alcántara Almánzar afirma que más que juegos de la memoria, Lisette Vega de Purcell nos entrega las reflexiones de una mujer que medita e interroga, valiente en sus críticas a lo que ocurre en el país aquí y ahora, sus evocaciones, su pasión equina, y esa mirada sensible y aguda que todo lo humaniza.

Finalmente, la intelectual Marianne de Tolentino, quien prologó la obra Artilugios de la memoria de Lisette Vega de Purcell, se expresa de esta forma sobre la escritora: “De formación superior, erudita y conocedora del repertorio literario, clásico y moderno hasta en los mínimos detalles de cada obra, rica en opiniones e ideas personales, ella es también una investigadora y escritora de talento plural, que lleva los altos valores de sus palabras a las humanidades, sin que olvidemos los conceptos filosófico-estéticos”.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un fragmento de un texto de Lisette Vega de Purcell:

Soledad Alegría

Érase aquel un día que permanecería muy bien guardado en el fondo de mi alma. Más tarde supe que aquella mujer que no parecía ser una mujer, era en realidad, una mujer. De pie en el umbral de la puerta que daba hacia el patio amplio y florido de mi propiedad, tuve una visión. No podía resistir la curiosidad de saber lo que era; lo que me impulsó a acercarme un poco más, sin llegar aún a descubrir con exactitud lo que contenía ese bulto escondido entre la maleza al fondo del jardín.  Con gran cautela, seguí, y vi que se trataba de un cuerpo ovillado que había tomado la forma de un bolso de basura, tirado allí con el claro deseo de consumirse en el olvido de los hombres.  En aquel preciso instante, muy lejos estaba yo de saber que ese cuerpo informe respondía al nombre de Soledad Alegría. Soledad primero, Alegría después.  Así supe más tarde por intermedio de un vecino. Dos emociones opuestas en su esencia encerradas en ese nombre. Pues, lo cierto es aquella mujer hubo de despertar en mí el mayor grado de compasión que era capaz de experimentar un corazón sensible. Embelesada, mientras pasaron las horas de la mañana; dejó de arder el sol, le démon de midi, alcancé a pensar; llegó la tarde y, la luz del día se ocultaba en el ocaso, unas tenues lucecillas me guiñaban desde el interior del bulto ignoto; brotaban como la bengala lanzada desde un barco a la deriva; señal que me bastó para salir corriendo en auxilio de ese ser de carne y hueso, si es que aquel despojo aún podía ser un cuerpo humano de carne y hueso. Gran enigma se me había presentado.

Por Ramón Saba

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