Trayectorias Literarias Dominicanas: Koldo Campos Sagaseta

Por Ramón Saba Jueves 9 de Marzo, 2017

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Nació en Iruña, Pamplona, el 14 de abril de 1954 y se nacionalizó dominicano en 1983. Su nombre completo es Juan Carlos Campos Sagaseta de Ilúrdoz (Koldo).

Poeta, narrador, publicista, actor, dramaturgo, guionista y periodista. Estudió Magisterio. Participó como alfabetizador en la Cruzada Nacional de Alfabetización de Nicaragua, integrado en la brigada dominicana Gregorio Urbano Gilbert. Laboró en el Centro Dominicano de Estudios de la Educación. Mantuvo mucho tiempo una columna de gran lectoría en el periódico El Nacional, denominada Cronopiando, vespertino en el cual fungió además de corrector de estilo. En la televisión local fue guionista de varios productores reconocidos, como Cecilia García, Freddy Beras-Goico, Yaqui Núñez del Risco y Ángel Muñiz; en la radio lo fue de Socorro Castellanos y Pedro Echeberría. Fue guionista y actor de algunas películas. Actualmente escribe para el periódico vasco Gara, y los electrónicos rebelion.org (español), lapluma.net (colombiano) y desacato.info (brasileño).

 

Koldo estudio magisterio y en 1980 se fue Nicaragua para participar en la campaña nacional de alfabetización que puso en marcha el gobierno Sandinista nada más subir al poder. Se incorporó a una brigada de la Republica Dominicana y durante más de medio año impartió clases y trabajo con campesinos humildes.

 

El haber bibliográfico de Koldo está integrado por obras de diferentes géneros, por ejemplo en poesía ha publicado los títulos Desahogos, blasfemias y observaciones; Miermelada; The Chusma Herald I y II; La caja negra y Cronopiando en verso y otros vainas. En dramaturgia ¡Hágase la mujer!; La verdadera historia del descubrimiento de América; La cueva de Salsipuedes; El aplaudidor; además de algunas piezas para café-teatro como La dama de las Camelias… parte atrás. En cuentos infantiles podemos mencionar a Los Chilopios o El duendecillo y la luna. Sus relatos son Bolero para un pirómano; Sonata para un pianista; Itxaso, diario de una bebé; Diario íntimo de Jack el Destripador. Su novela La Estatua. En el renglón ensayo podemos mostrar a Estados Unidos: el país más pobre del mundo. Aparte de los títulos y géneros señalados, Koldo tiene un amplio número de piezas inéditas, los que próximamente habrán de saborear el tintado de las imprentas.

 

Entre los muchos reconocimientos que Koldo ha recibido en su trayectoria literaria, podemos mencionar que obtuvo el premio de poesía Gregorio Aguilar Barea en Nicaragua en 1984; el primer premio del concurso internacional Casa de Teatro por su drama ¡Hágase la mujer! en 1988; segundo premio en el concurso de sonetos de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2000 (en ese mismo certamen yo obtuve el cuarto lugar); primer premio en el Concurso de Poesía La Tertulia del Patio en el 2001, en Santo Domingo (señalo en este caso, que fui miembro del jurado de ese concurso, compartiendo honores con los distinguidos escritores Víctor Villegas, León David, Mariano Lebrón Saviñón y José Rafael Lantigua); mención en el Concurso Latinoamericano de Periodismo José Martí, en Cuba en el 2003; premio Letras de Ultramar en literatura infantil en el 2012 por el cuento El rey necio;, entre otros.

 

El actor y director de teatro Manuel Chapuseaux manifiesta que todo lo que Koldo escribe le gusta, así sean sus poemas, sus cuentos, sus obras de teatro y, sobre todo, sus columnas periodísticas, que siempre quisiera haber escrito por él. Sabe además que nadie maneja la ironía y el sarcasmo como él. Sabe incluso que sus armas literarias siempre apuntan a los poderosos, a pesar de los muchos contratiempos que esta actitud le ha acarreado durante toda su vida. Y sabe también que, como él mismo se ha quejado muchas veces, en esta su segunda patria, a la que quiere igual que a la primera, nunca se le ha reconocido lo suficiente. Pero en el fondo no importa. Koldo no escribe buscando reconocimientos. Escribe buscando pleitos, y lo hace con tanta calidad y belleza, que a veces hasta los encuentra. Concluye Chapueseaux confesando que le honra que Koldo lo considere su amigo, pero más que nada le honra ser su consuetudinario lector.

 

Arlette Fernández, viuda del heroico Coronel Rafael Fernández Domínguez, confiesa que admira como Koldo maneja la ironía y el sarcasmo, pero asegura que nadie leerá en sus libros o en sus artículos una palabra insultante o irrespetuosa. A pesar de su intransigencia, Juan Carlos Campos Sagaseta cuida las formas, y la elegancia aparece entre sus letras justo cuando menos se espera. Es firme en sus convicciones, critica con una fuerza demoledora lo mal hecho, rechaza las injusticias sin importar las consecuencias y no tiene miedo.

 

Finalmente, el poeta César Sánchez Veras considera que muy pocos escritores e intelectuales tienen la integridad moral, la claridad de principios y la entereza de actuar en consecuencias, como Juan Carlos Campos (Koldo), y reitera que lo dice sin ánimos de lisonjas ni falsa pleitesía. Su calidad como poeta, su brillantez como dramaturgo, su actuación como guionista para la televisión, solo son equiparables, a su grandeza de alma, a su solidaridad como amigo y a su amor por la justicia social. Elija al azar cualquier texto de Koldo sea en prosa, dramaturgia o poesía y en todos vera la misma verticalidad y la misma claridad de pensamiento.

 

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS con el soneto que le mereció a Koldo Campos Sagaseta el segundo lugar en el concurso de la Feria Internacional del libro Santo Domingo 2000:

 

Soneto 13

 

Donde el amor confunde los tejados

quedé llorando, amor, mis alas rotas,

las últimas y más queridas notas

que pude improvisar en los teclados.

 

Se durmieron los duendes confinados

en el breve dispendio de las gotas

donde apuran el vino y las derrotas

los que se van a ahogar y los ahogados.

 

Y hurgando en los silencios de otras huellas,

ilusiones de fábulas remotas,

se quedaron por ávidas sin vuelo

 

que por encomendarse a las estrellas

hay prólogos que ayer fueron gaviotas

y hoy son tristes naufragios por el suelo.