Trayectorias Literarias Dominicanas: Freddy Gatón Arce

Por Ramón Saba jueves 25 de marzo, 2021
Nació el 27 de marzo de 1920 en San Pedro de Macorís y falleció el 22 de julio de 1994 en la ciudad de Santo Domingo.

Narrador, poeta, periodista, educador y abogado. Inició su carrera periodística en el matutino El Caribe y dirigió el periódico El Nacional de Ahora. Como escritor perteneció a la agrupación Poesía Sorprendida, llegando a dirigir la revista del mismo nombre auspiciada por este círculo poético en el que compartió espacio con Franklin Mieses Burgos, Antonio Fernández Spencer, Aída Cartagena Portalatín y Manuel Rueda entre otros. Junto a Manuel Mora Serrano impulsó la vista de escritores consagrados a nuestras provincias en busca de sus valores.

Entre los múltiples reconocimientos que recibió en vida podemos señalar que la Universidad Central del Este le otorgó el título de Catedrático Honorario de la Facultad de Ciencias Jurídicas. Al igual que la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña le confirió el título de Profesor Honorífico de la Facultad de Humanidades y Educación. Participó en reuniones culturales y periodísticas celebradas en Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Venezuela, además de haber sido miembro fundador de la Comunidad Latinoamericana de Escritores, con sede en México. Fue admitido como miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua, pero lamentablemente murió antes de pronunciar el discurso de ingreso a la misma. Tanto la crítica argentina María del Carmen Prosdocimi de Rivera como la cubana Mercedes de Moray publicaron extensos estudios sobre su poesía. Ha sido miembro de los jurados de los principales concursos literarios y periodísticos del país. Recibió una placa de reconocimiento de la Asociación de Periodistas Profesionales. En 1980 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con Son Guerras y Amores, siendo la única vez que compitió en un concurso de esta naturaleza y en el 1992 obtuvo el Premio Caonabo de Oro de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores.

Fue miembro permanente de los Premios Siboney de Literatura para el género de poesía. Desde el periódico El Nacional, fue un editorialista que combatió la violación de los derechos humanos. Dio cabida a los jóvenes escritores en el suplemento cultural de este diario, donde permitió espacios de orden grupal a los nacientes movimientos intelectuales encabezados por los grupos El Puño, La Antorcha y La Máscara.

Su poema Vlía lo Posiciona entre los principales cultivadores de la prosa poética dominicana y lo sitúa entre los introductores de las técnicas de la escritura automática en República Dominicana, otros estiman que fue el primer poeta dominicano en abordar el surrealismo. El resto de su poesía, profundamente filosófica y religiosa, trasciende la materialidad del ser humano para desvelar sus zonas existenciales más profundas. Su obra, que abrió el camino hacia el surrealismo, pasó a una visión social con su poema Además son, en el cual desarrolló la temática iniciada muchos años antes por el poeta Federico Bermúdez. También escribió relatos en la línea de temática social. La Feria Internacional del libro de 2010 fue dedicada a su figura.

Publicó los libros Vlía, Antología poética de Franklin Mieses Burgos, La Leyenda de la Muchacha, Son guerras y amores, El poniente, Cantos comunes, Estos días de tíbar, De paso y otros poemas, Mirando el lagarto verde, Celebraciones de cuatro vientos, Andanzas y memorias, entre otros.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS  DOMINICANAS con un fragmento del afamado poema Vlía de Freddy Gatón Arce:

Oído inescuchado (VLÍA)

Los espacios aquietados, azules de enclavados astros, dan su violeta a la torre invertida del cielo. La torre, extática, muda, salta nerviosa en sus risas y gemidos, como mama tallado de virginidad. Cantar de los gallos espada la vigilia y el mundo noche de todos los donceles.

La vida ha perdido un inconsciente de por qué la vida. El traje color rubor de timidez quedó destrozado en el valladar de los ojos. Clavada torre en el mar de los sueños remolino de sangre de la sensitiva, blancor de olas altas llagadas como la incertidumbre, o dos pavores y cinco pétalos caídos traéis a Vlía.

Por Ramón Saba

 

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