Travesuras empresariales

Por Manuel Hernández Villeta martes 18 de julio, 2017
Los grupos empresariales que buscan a su propio candidato presidencial tienen ahora la disyuntiva de si crear un nuevo partido político, o buscar la unidad en dos de los mayoritarios.
La creación de una nueva fuerza partidista no es el camino más probable. Es salir de la nada con un proyecto desconocido, para impulsar la carrera de una persona que no tiene vida a nivel nacional.
Los propósitos de lograr la unidad se encuentran en torno a los Partidos Reformista Social Cristiano y o Revolucionario Dominicano. El Partido Revolucionario Moderno correrá con su candidato propio  que   sería Abinader,  o Hipólito.
En el Partido de la Liberación Dominicana no cuajaría un extrapartido, y la lucha interna sería ante una eventual reelección, la candidatura de Leonel o de un tercero escogido por consenso entre los dos líderes.
La unidad interna del PRSC es vital si es que por allí van los empresarios a conducir a su candidato. No es descabellado ese plan unitario, porque  en la actual coyuntura  el reformista está menguado y con fuerzas propias no es opción de poder.
Su única salvación es llevar a un candidato apoyado por los empresarios, y que contaría con ilimitados recursos económicos para buscar el apoyo en las grandes masas de votantes. Difícil tarea, pero que podría por lo menos intentarse con dinero y unidad interna.
En el Partido Revolucionario Dominicano se buscaría la reunificación.  Sí un reencuentro, no unidad, sino atraer a un sector que se fue y formó al PRM. La apuesta es de unir las fuerzas de Hipólito Mejía y Miguel Vargas, para presentar un candidato presidencial respaldado por el empresariado.
Por lo menos uno de los grupos empresariales no tiene prisa. Puede tratar de llevar a su pupilo en las elecciones venideras, o en caso contrario ponerlo a que trabaje en su perfil en los próximos siete años. El tiempo dirá.
Hay por lo menos dos figuras que emergerían como los candidatos presidenciales  de los empresarios. La principal apuesta está en David Collado, síndico del Distrito Nacional. Los estrategas y asesores políticos de los empresarios les indican que David necesita un par de años de campaña, para posesionarse a nivel nacional.
Sólo si hay un desplome de los dos principales partidos políticos, los empresarios presentarían candidatos en estas elecciones. La coyuntura les indicará si van o esperan. Juegan a la opinión de expertos electorales foráneos, los que ven números y posibilidades, no votantes. Por desgracia para ellos, aquí no se vota por un programa de gobierno, pero si por un líder sólido y masivamente popular.  Su benjamín todavía no lo es. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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