Tras casi un mes ausente, en Nicaragua sospechan muerte de Ortega por COVID-19

Por EFE domingo 5 de abril, 2020

EL NUEVO DIARIO, Managua.- Ante las sospechas de la presunta muerte del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, tras casi un mes sin vérsele en público, diversos sectores criticaron al mandatario por no dar la cara ante la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad del COVID-19, y porque su Gobierno continúa promoviendo eventos públicos y aglomeraciones, en un abierto desafío a las recomendaciones de la OMS.

Sin la presencia del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, la Asamblea Nacional rindió el pasado viernes un homenaje póstumo al secretario de Relaciones Internacionales del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FLSN), Jacinto Suárez.

Aunque el programa tenía establecido que el mandatario entregaría la medalla de oro “Augusto C. Sandino” en su máximo grado a Gilma Perezcassar, viuda del también diputado ante el Parlamento y presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, la misma fue otorgada por el titular del Congreso, el oficialista Gustava Porras.

Durante el homenaje póstumo, a la que no se permitió el ingreso a medios nicaragüenses no afines al Gobierno ni a prensa extranjera, Porras no explicó los motivos de la ausencia de Ortega, quien no ha dado la cara en público desde el pasado 12 de marzo.

En su discurso, Porras trasmitió el “abrazo” de Ortega y de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, que tampoco asistió, a los familiares de Suárez, que falleció el jueves a los 72 años tras permanecer más de dos meses hospitalizado en Managua.

NO SE LE VE DESDE EL 12 DE MARZO

Suárez, era uno de los dirigentes del FSLN más cercanos a Ortega desde que ambos, cuando eran guerrilleros, compartieron celda entre 1967 y 1974 durante la dictadura de los Somoza (1937-1979).

Según el programa de la sesión solemne celebrada en las afueras del hemiciclo legislativo, Murillo leería el decreto presidencial de otorgamiento de la medalla y Ortega la entregaría a la viuda del diputado.

Posteriormente el mandatario ofrecería unas palabras, que al final las dio el titular del Congreso.

A Ortega, de 74 años, un exguerillero que lleva 13 años consecutivos en el poder, no se le ve desde el pasado 12 de marzo, cuando participó, desde su residencia, en una teleconferencia con sus homólogos centroamericanos sobre la pandemia del coronavirus.

NO ASISTE A ACTOS PÚBLICOS DESDE EL 21 DE FEBRERO

Ante la ausencia de Ortega, que no participa en actos públicos desde el 21 de febrero pasado cuando lo hizo en uno con el Ejército, ha sido su esposa la que ha llevado la voz en medio de la emergencia sanitaria.

Pero Murillo, que en junio cumple 69 años, tampoco ha dado la cara en público y sus mensajes los dirige a través de llamadas por teléfono que hace a los medios oficiales.

Ortega y Murillo tampoco encabezaron una marcha organizada por el Ejecutivo el pasado 13 de marzo y denominada “Amor en tiempos del COVID-19”, en la que miles de simpatizantes sandinistas y trabajadores marcharon por Managua, pero sin la presencia de los convocantes y homenajeados, ni de sus hijos, que sí habían participado en marchas anteriores.

El gobernante, contrario a otras ocasiones, tampoco se ha solidarizado en público con su aliado y par venezolano, Nicolás Maduro, quien la semana pasada fue acusado por Estados Unidos por los delitos de narcotráfico, lavado de dinero y terrorismo.

CALMA, DICE SU HIJO

“Dale chance (oportunidad) a la calma”, escribió recién en un tuit Juan Carlos Ortega Murillo, uno de los ocho hijos de la pareja presidencial, ante las críticas sobre la ausencia de sus padres.

La ausencia de Ortega en medio de la pandemia del COVID-19, que en Nicaragua registra oficialmente cinco casos, con un fallecido, y 12 sospechosos, ha sido motivo de una encarnizada disputa en las redes sociales, en la que sus seguidores incluso han tenido que recurrir a fotos de años anteriores con el mandatario visitando hospitales.

En una de esas fotos, como si fueran actuales, Ortega aparece acompañado del fallecido cardenal Miguel Obando y Bravo, y en otra con el ministro de Transporte, Óscar Mojica, vestido de militar cuando era el número dos del Ejército.

ACOSTUMBRA A DESAPARECER

Los nicaragüenses han comenzado a especular sobre el estado de salud de Ortega por la cercanía que su familia tenía con el único fallecido con COVID-19 en el país, un estilista. Sin embargo el mandatario también acostumbra a desaparecer durante las crisis.

En abril de 2018, cuando comenzó un estallido social contra su Gobierno por unas controvertidas reformas a la seguridad social, apareció en público hasta el tercer día.

En otra ocasión, en marzo de 2014, Ortega reapareció tras 10 días de ausencia en actividades públicas en el Aeropuerto de Managua para recibir al recién nombrado cardenal, Leopoldo Brenes.