Tras 12 semanas de coronavirus

Por Edgar Marcano viernes 29 de mayo, 2020

Vivimos el vía crucis en carne propia, sin importar que estemos atrincherados en las casa, hasta los tutumpotes son azotados, los pobres desamparados como siempre, si no los mata el virus se los lleva el hambre, no importa inorgánicos por emitir, ni bonos soberanos por vender de seguro que el obligado gasto social en salud y solidaridad nunca toca a todos  los marginados, con los fondos AFP no se puede contar, no están disponibles ni a la vista, sino que amarrados en instrumentos financieros, títulos, fondos, bonos e inversiones que vienen a subsanar el déficits fiscal.

La pandemia induce al déficit fiscal, este nos conduce al FMI de muy triste recordación, pues solo este cuenta con recursos para estos casos, es obligatorio recurrir al fondo, pero nuestra población no soporta lo niveles de austeridad que impone esta entidad de cuyas medidas dimanaron las pobladas del 1984 y sus muertos violentos, hoy nosotros sin zonas francas, sin remesas, sin turismo, sin divisas, tenemos recursos, pero no en moneda dura, los gobiernos del consejo de estado, Balaguer y Leonel hicieron profundos cambios estructurales, ahora la crisis no sugiere retomar sus pasos.

Hay que estimular el retorno de los capitales fugados, hay que estimular la inversión extranjera, en RD corremos el riesgo de perder la vida, el COVID circula entre nosotros desde hace seis semanas y media, con un 3.5% de letalidad y se puede prolongar sostenidamente, salvo aislamiento y nuevas pruebas, es menester revisar las medidas, hay que buscar opciones para minimizar el roce social, integrar al CMD e instituciones afines, la peste crece y las acciones vigentes son deficientes para frenarla.

La gente fluye temerariamente, nos exponemos a un shock tridimensional evitable o mitigable, RD replantearse sus soluciones, hay que integrar a todos los sectores, ¡Déjense de hacer bulto con las unidades de aislamiento!, eso es una treta, sabe Dios con qué fines.

Eso de conciencia, unidad, humildad es mera retórica, RD es un pueblo de muy difícil aseo, algunos sectores carecen de luz y agua con o sin pandemia, priorizando la vida, la salud y las instituciones hay que resolver las elecciones sin menoscabo de la salud, JCE convoca, pero no hay condiciones para las aglomeraciones, ¿16 de agosto?, no se debe recortar el periodo, pero hay que mover las elecciones, rehacer el cronograma, reubicando período de campaña, COVID no respeta patrones constitucionales.

Es hora de concertar un acuerdo, si es necesario, hasta modificar la carta magna, ya unos 35 países han pospuesto sus elecciones, en la letanía del manejo del virus en su registro es evidente, si los países del G7 no tiene capacidad de hacer el número necesario de pruebas, menos nosotros y MISPAS nunca las menciona, los fondos AFP son intocables, el gobierno dice disponer de RD$.32,000 millones, controles no sabemos, no fueron 200 camas fueron 20, las 40 mil pruebas nunca llegaron, esas “donaciones” son bultos de mera campaña, hasta ahora MISPAS no ha recibido ninguna, solo el penco dispone de insumos, es un abuso realizar elecciones en medio de la peste a sabiendas de la circulación del virus en una población sin agua y de tal difícil aseo.

Por Edgar Marcano

Desde Montreal-Canadá

 

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