Trappist-1 y la vida fuera de este mundo

Por Elvis Valoy sábado 25 de febrero, 2017

Con el descubrimiento de los 7 exoplanetas alrededor de la estrella enana Trappist 1, y a 40 años luz de la Tierra, se vuelve a plantear la interrogante de si estamos solos en el Universo, o si por el contrario, tenemos compañía la cual todavía no hemos contactado.

Es la pregunta obligada cada vez que aparece un planeta de los tantos que a diario se descubren con posibilidades de albergar vida: ¿somos anacoreta o estamos acompañados en este inmenso universo, en donde apenas ocupamos menos de un puntito en el gigantesco cosmos que nos rodea?

A pesar de que la ciencia ha descubierto astros, fuera del Sistema Solar, con condiciones para tener agua en sus subsuelos y en sus superficies, las posibilidades de vida como la concebimos son muy remotas. A esto hay que agregar que la ciencia está todavía en pañales en lo que a estudio del universo se refiere.

Para que tengamos una idea de lo complicado y costoso de conocer el espacio sideral, tomemos como ejemplo la nave New Horizons, lanzada en el 2006, y que ha recorrido 4.8 mil millones de kilómetros, para enviar fotografías desde Plutón, programa que ha costado 700 millones de dólares.

Con el descubrimiento de los 7 exoplanetas observados desde un telescopio en Chile, se recurre a la misma interrogante de la ubicación de nuestros acompañantes. De que existen otras civilizaciones de eso no hay dudas, pero hasta ahora descartables dentro de los mundos encontrados.

Y es que la vida en sí, es un complejo proceso que solo su génesis envuelve miles de millones de años. En el planeta Tierra las primeras células que engendraron la existencia datan de 4,000 millones de años, situándose la aparición de la vida como la concebimos hoy en unos 200 mil años.

Los sistemas hasta ahora descubiertos no llegan a la edad capaz de producir personas; son entes inmaduros que comparados con el Sol, el cual es un “señor mayor”, que ha experimentado grandes cambios bioquímicos, físicos, evolutivos, hasta iluminar como lo hace hoy.

A diferencia de Trappist-1 y de otros sistemas, nuestro Sistema Solar prácticamente está en la tercera edad, lo que llevado al caso dominicano sería que ya el Sol tiene cédula y ha votado en por lo menos 9 elecciones, mientras que Trappist-1 y los demás cuerpos celestiales, son menores de edad que aún ni el documento electoral tienen.

No se puede pasar por alto la limitación de los hallazgos científicos a la Vía Láctea, haciéndose imposible las condiciones para estudiar otras galaxias, colocadas a inalcanzables distancias para ser observadas por los instrumentos con que cuenta la ciencia actualmente.

Si tomamos la galaxia Andrómeda, la cual contiene más de un billón de estrellas, notaremos que por la lejanía de ésta, se hace imposible su estudio. Andrómeda está distante, y sin embargo, es la más cercana a la Vía láctea.

La astronomía descubrió a Kepler 442b, que apareció en el año 2015, a 1115,5 años luz de la tierra, el cual gira alrededor de otra estrella enana naranja, lo que la hace más joven que el Sol. Sus características son muy parecidas a la de la Tierra para albergar vida.

 

Se calcula en unos 2700 millones de años la edad que tiene la estrella que alumbra a Kepler 442b, todavía joven comparada con el Sol que tiene 4568 millones de años, por lo que se calcula que Kepler 442b está prácticamente en su génesis, descartándose la esperanza de vida.

Sin embargo, la poca exposición a la radiación de Kepler 442b augura algún tipo de vida, claro está, no igual que la del planeta azul en que habitamos. A este planeta se le estima una atmósfera más densa que la de la Tierra. Sus semejanzas son bastante altas, por lo que entra dentro de los exoplanetas con grandes posibilidades de alojar algún tipo de organismo unicelular.

Pero más cerca aún de nuestro Sistema Solar está la estrella Próxima Centauri, situada a una distancia de 4,22 años luz, pero que por su gran radiación productora de los rayos UV, se hace imposible cualquier tipo de existencia, haciendo inhóspito el planeta Próxima Centauri b, que gira alrededor de esta estrella.

Grandes expectativas de manifestaciones de vida originó el hallazgo de la estrella Gliese 581, epicentro de varios planetas que giran a su alrededor, y ubicada a 20 años luz de la Tierra, con iguales características que las anteriores.

A pesar de los descubrimientos de nuevos planetas, el desarrollo que llevan los acontecimientos astronómicos conduce a la hipótesis de que nuestros vecinos están bastante lejos de este planeta.

Falta mucha investigación e inversión de recursos, para tener el primer encuentro cercano de primer tipo con otras formas de civilizaciones, y a diferencia de los Jedi de la película Guerras de las Galaxias, que despiden a sus cohabitantes con la popular frase de,“Que la fuerza te acompañe”, más que el poder, será la inteligencia, la osadía y la persistencia la que hará realidad el acercamiento entre mundos.

Por Elvis Valoy

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