Trabajo infantil, una práctica condenada en RD que genera daños físicos y psicológicos en los niños, niñas y adolescentes

Por Massiel De Jesus miércoles 10 de julio, 2019

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.– El alto índice de trabajo infantil que se registra en la República Dominicana no solo contraviene las leyes del país sino que es una importante causa de la deserción escolar, con todas sus consecuencias para quienes lo padecen y su incidencia en el  desarrollo del país, que además, produce daños físicos, sociales  y psicológicos en los niños, niñas y adolescentes (NNA).

El tema ha cobrado creciente importancia a nivel internacional a través de los años hasta el punto que cada 12 de junio se celebra el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Hogares (ENHOGAR) del año 2010, de todas las niñas, niños y  adolescentes de República Dominicana de 5 a 17 años de edad, más de 300 mil trabajaban, situación que señala el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) no ha variado mucho en los últimos años.

Para el año 2014, uno de cada nueve niños o niñas dominicanos ejecutaba una  actividad económica prohibida por la ley para ellos, de acuerdo a la misma fuente.

Esos datos muestran una clara violación a la legislación dominicana, que prohíbe que los niños menores de 14 años trabajen, sin importar de si lo hacen o no en el ámbito familiar.

De igual forma, establece que desde los 14 a 17 años de edad pueden trabajar, siempre y cuando no sean actividades peligrosas o que atenten contra su salud o desarrollo, ni los horarios de labores les impida uno de sus derechos fundamentales, estudiar.

La Ley 136-03 que crea el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes (NNA), también llamado “Código del Menor”, señala en su artículo 10 que estos tienen derecho a la cultura, deporte, tiempo libre y recreación, sin embargo, este derecho suele ser violado, debido a que muchos niños no sólo no tienen tiempo para recrearse, sino que se ven obligados a abandonar la escuela o no aprovechar al máximo las clases por tener que trabajar.

Niña y adolescente recreándose en un parque de República Dominicana. (Foto: Daniel Duvergé/END)

De acuerdo a especialistas consultados por El Nuevo Diario, las violaciones a las citadas legislaciones vigentes tienen diversas consecuencias para quienes las infringen.

Efectos sociales

Josefina Arvelo, socióloga. (Foto: Carmen Suárez)

Para la socióloga Josefina Arvelo, la explotación laboral infantil no sólo afecta la vida de los infantes, sino que mantiene a los países subdesarrollados, como la República Dominicana, con un alto índice de pobreza extrema.

Arvelo indica que la vida del ser humano tiene varias etapas, siendo la infantil primordial para que la niña o el niño se desarrollen de manera fructífera en el ámbito físico, social, emocional y cognitivo, no para asumir responsabilidades de adultos.

 “La explotación infantil, significa que estamos dejando sobre los hombros de los niños, niñas y adolescentes la responsabilidad de los adultos, que es el mantenimiento de la familia”, acotó, la también maestra en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Asegura que esta práctica, en algunos casos, se debe a la falta de conocimiento de parte de los adultos al creer que no tienen otra alternativa y exponen sus hijos menores de edad al trabajo creyendo que les hacen un bien.

Efectos psicológicos

María Grullón, psicóloga. (Foto: Fuente externa)

Los efectos nocivos del trabajo infantil en los NNA son diversos, entre ellos, de acuerdo a la psicóloga clínica-forense, María Grullón, están la deficiente interacción con su medio social, agotamiento físico severo, retraso en su crecimiento y tendencia a desarrollar diversas enfermedades, entre ellas la neumonía.

De igual forma, citó que producto de tener un desarrollo de maduración acelerado, los priva de desarrollar habilidades sociales, de comportamiento, de poner límites.

“Estamos hablando de un ser humano totalmente vulnerable a ser explotado porque desconoce sus derechos y en consecuencia se les dificulta dar soluciones amigables a problemas latentes”, manifestó.

Agregó que “estamos frente a uno de los grandes males que presenta la humanidad, consecuencia de la pobreza, la desintegración familiar y del abandono irresponsable de muchos tutores, es decir, padres o dirigentes de familias”.

La terapeuta familiar y de pareja añadió que cuando el niño, niña o adolescente asume roles que están por encima de su edad, en esa misma medida, le exige a su cuerpo una mayor fuerza y un mayor rendimiento.

Drama latente

Niños dominicanos limpiando botas por 15, 20 o 25 pesos. (Foto: Daniel Duvergé/END)

La especialista narra que ha recibido testimonios de decenas de niños dominicanos  que se ven obligados a laborar bajo el alegato de que deben “colaborar” en su casa.

Según su experiencia profesional, los NNA en esa situación manifiestan que trabajan largar jornadas, expuestos al sol, la lluvia, el sereno, con hambre,  sed  y fatiga porque: “la situación está mala”, “en casa no hay comida para todos y somos muchos”, “estoy solo y tengo que buscármela”.

 “Quiero ir a la escuela y mis padres no me pueden comprar los útiles escolares”, son otras de las tantas expresiones que parecen hacer eco en las calles del país, de acuerdo a la psicóloga.

“Es muy triste observar estos niños con la necesidad de interactuar con otros y la responsabilidad que han adquirido se ven atrofiados en esta etapa primaria e importante de su desarrollo”, expresa la especialista en la materia.

Al igual que otros profesionales de la conducta humana, Grullón cree firmemente en la frase que reza: “Un niño que no juega, es un adulto frustrado”.

La psicóloga explica que un adulto que no ha quemado esas etapas tiende a padecer depresión, trastornos disociales de personalidad, drogadicción, está expuesto a ser abusado sexualmente y su contexto de delito sexual (tocamiento, ofrecimiento, acceso carnal…).

Otras de las secuelas que pudieran acarrear, señala Grullón, es la poca capacidad de control (proclive a reaccionar de manera extrema ante situaciones sencillas), apego patológico, y tendencia a desarrollar conductas lesivas a la sociedad.

Aspectos legales

Abrahan De la Cruz Zapata, abogado. (Foto: Fuente externa)

La violación de la edad mínima para el trabajo, asegura el abogado Abrahan De la Cruz Zapata, es considerado en el Código de Trabajo dominicano como una falta “muy grave”, estableciendo que el artículo 463, del Código Penal Dominicano, aplica para estos casos.

De la Cruz Zapata señaló que una de las formas de eliminar esta práctica que daña el desarrollo normal de los NNA es a través del régimen de consecuencias.

En ese tenor, dijo que de acuerdo a la Ley 136-03, en su artículo 409 sobre Sanción por comercialización de niños, niñas y adolescentes, establece que las personas o entidades que comercialicen con estos, serán castigadas con penas de 20 a 30 años de reclusión, más una multa de cien a 150 salarios mínimos.

Asimismo, destaca que el artículo 410 del “Código del Menor”, indica que las personas o entidades que utilicen  los NNA para actividades sexuales a cambio de algún interés pecuniario o de cualquier otro tipo de remuneración, y así como también, quienes ayuden u oculten dichos delitos, serán sancionados con la pena de tres a 10 años de prisión, y multa de hasta 30 salarios mínimos.

Niños sacados del trabajo infantil

En primer trimestre de este año en República Dominicana un total de 62 niños (todos de sexo masculino) fueron retirados del trabajo infantil, de acuerdo a datos suministrados por el Ministerio de Trabajo.

El informe de la Dirección de Erradicación de Trabajo Infantil del Ministerio, revela que, de ese total de niños rescatados de enero a marzo del 2019, la mayoría correspondía al municipio Santo Domingo Oeste, con 20 infantes, seguido del Distrito Nacional con 12, y las provincias Sánchez Ramírez (Cotuí) y María Trinidad Sánchez (Nagua), con 10 y 3, respectivamente.

Subraya, además, que de esa cifra las localidades donde menos  de esos casos se registraron fueron Hato Mayor, La Vega, El Seíbo, con uno cada una; y Puerto Plata, San Francisco de Macorís y Santo Domingo, con dos cada una.

El informe reveló que 48 de esos niños tenían documentación (estatus legal), mientras que 24 eran indocumentados.

Asimismo, destaca que la actividad laboral que realizaban los niños, desde 5 hasta 17 años de edad, 38 de los 62 niños rescatados, ejercían comercio al por mayor y menor; reparación de vehículos de motor y de las motocicletas.

Mientras que el restante laboraba en la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca.

No obstante, otros de los trabajos que suelen observarse con mayor frecuencia son los “recolectores de basura” en vertederos, y los más “silenciosos” en el ámbito familiar; el trabajo doméstico, disfrazado de “responsabilidad en el hogar”.

Al respecto para la piscología clínica-forense, “una cosa es que un niño ayude a su familia o colabore en el hogar, ayudar en equipo para que cada miembro de la familia tenga una cuota de responsabilidad y otra es que se vea con la obligación de sobrecargar su capacidad de respuesta”.

Matrimonio infantil

Otra de las grandes realidades en esta sociedad, de acuerdo a la experta en salud mental, es el matrimonio infantil, ya que dice, muchas niñas ven esta acción como un escape al abuso laboral, situación que las conlleva a replicar en el mañana el ciclo de la violencia y la pobreza.

“Son las niñas que han sido sometidas desde muy temprana edad a trabajos domésticos y que ven el matrimonio con un adulto su escape”, indica la psicóloga.

Al ser abordas, asegura, dicen “yo empecé a trabajar a los 11 años (de edad)”, “yo vendía dulces”, “yo hacía rifas”, “yo vendía flores”, “yo iba al mercado”, “yo ayudaba a mi mamá a vender víveres”, “yo me levantaba de madrugada para vender café”.

Patrón de aprendizaje

Grullón y Arvelo coinciden en la necesidad de eliminar que los padres expongan a sus hijos al trabajo desde temprana edad, en algunos casos, creyendo que así lo harán adultos responsables, contribuyendo a un patrón de aprendizaje deficiente.

En ese sentido, abogaron por la creación de políticas públicas para que los padres y/o tutores desaprendan esas conductas adoptadas en su niñez.

“Nosotros como adultos, debemos entender que existen otros recursos para que nuestros hijos aprendan el valor de la colaboración y la responsabilidad”, expuso Grullón.

 Propuestas

A juicio de la socióloga Arvelo, el Estado como garante de los derechos fundamentales de los NNA, debe proveer oportunidades a los adultos de familias de preparación técnico-profesional u otra formación que les permita tener un trabajo digno con un salario justo.

“El Estado tiene la responsabilidad de crear oportunidades o motivar a los sectores productivos a crear oportunidades para que la gente encuentre donde trabajar o crear su propio trabajo con la información debidamente adquirida”, propuso.

Alegó que un niño que descuida sus estudios y vida recreativa por el trabajo, es un futuro adulto sin mayores oportunidades laborales o con trabajos muy subvalorados y por tanto, un continuador de la pobreza.

Igualmente, para la psicóloga María Grullón el impacto de la explotación laboral en la vida de los NNA, puede corregirse siempre y cuando estos cuenten con el apoyo social, familiar y estatal.

“A través de programas dirigidos a los NNA que suplan sus necesidades se puede volver a insertarlo en lo que debe ser una infancia feliz, es decir, estudiar, jugar, explorar su medio, alimentarse bien… para que a futuro sea un individuo capaz de responder como la sociedad espera”, sugirió.

Niños jugando. (Foto: Daniel Duvergé/END)

Por su lado, el abogado Abrahan De la Cruz Zapata asegura que, como establece la Ley 136-03 en su artículo 34, el “Estado y la sociedad deben crear políticas, planes y programas para la erradicación del trabajo de los NNA, así como que la familia debe contribuir y/o colaborar con dicho objetivo”.

“La protección de los NNA es responsabilidad del Estado, quien lo ejerce a través del Ministerio de Trabajo en coordinación con el Conseja Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI)”, subrayó De la Cruz.

En ese sentido, el Gobierno, a través del Ministerio de Trabajo y otras entidades públicas, así como entidades privadas y  ONG en el país realizan arduas acciones para erradicar todo tipo de violencia contra niños, niñas y adolescentes.

Sin embargo, los especialistas en el ámbito legal, psicológico y social, consultados por El Nuevo Diario, consideran que aún falta mucho por hacer, y que todos los sectores de la sociedad deben aunar esfuerzos y asumir mayores responsabilidades.

“Cada vez que una persona en un vehículo baja su cristal para adquirir un artículo o producto que le oferta un niño, está contribuyendo y “dándole el derecho a que siga vendiendo”, puntualizó la psicóloga Grullón.

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