Tormenta arruina boda de dominicana en playa de Mississippi y contrae matrimonio en una casa

Por Miguel Cruz Tejada viernes 13 de julio, 2018

EL NUEVO DIARIO, NUEVA YORK._ Las playas de la ciudad costera de Pascagoula en Mississippi son famosas por la gran cantidad de bodas que se celebran durante el año en sus arenas.

La dominicana Dulce González de 24 años de edad y su novio el puertorriqueño Ariel González Mass de 30, escogieron el lugar  para matrimoniarse allí el 30 de junio.

Todo estaba listo.

Una larga alfombra que atravesaba una franja arenosa y llegaba hasta la tarima donde se celebraría la ceremonia.

Docenas de sillas desplegables, flores y crespones que eran parte de la decoración, completaba la escena.

Pero cuando ella, junto a su madre, estaba esperando a los invitados y el novio, vio que grandes nubarrones negros, ratos y relámpagos, presagiaban una fuerte tormenta.

El fenómeno cayó sobre la playa, dañando parte de la escenografía y la dominicana dijo en una entrevista con el periódico Washington Post, que estaba al borde de un ataque, porque pensó que ya no se casaría.

De repente, relató la dominicana, apareció una mujer, Cynthia Strunk, de 67 años, quien vive con su esposo, Shannon de 53 en una casa cuya vista da a la playa y habían estado observando todos los preparativos para la boda de González.

Le ofreció su casa para evitar la cancelación e incluso, la limpió y la arregló, como si fuera ella quien se iba a casar.

Finalmente, la boda de la dominicana y el boricua se celebró bajo techo, aunque los invitados tuvieron que apretujarse y algunos quedarse parados hasta en las escaleras de la residencia de Strunk.

González, dijo que observó desde el interior del automóvil de sus padres las gruesas gotas de lluvia que desgarraban su configuración nupcial de cuento de hadas, empapando las filas de sillas plegables blancas instaladas en la arena, el altar coronado de flores con sus iniciales y las del prometido y la alfombra blanca llena de pétalos por la que se suponía que debía caminar.

“Trataba de contener las lágrimas”, dijo González en la entrevista con el Washington Post esta semana.

”Estaba a punto de tener un ataque de pánico y le pregunté a mi madre, qué iba a hacer”, narró la dominicana al periódico.

En ese momento, fue cuando llegó la señora Strunk, que se acercó a la ventanilla del auto de González, sin sombrilla y empapada, y le hizo la propúesta que González apenas podía creer.

“Celebra tu boda en mi casa”, le dijo la mujer.

Las bodas son habituales en Pascagoula, Mississippi, la ciudad playera donde los Strunks han vivido desde 1999.

La señora Strunk dijo que normalmente es testigo de numerosas ceremonias cada año, pero que nunca había visto una cancelada por el clima.

“La madre de la novia comenzó a llorar en ese momento y González me dio las gracias con lágrimas en los ojos”, dijo Strunk.

Los Strunks tienen una larga familia, por lo que siempre mantienen dos docenas de sillas adicionales guardadas para reuniones.

Trabajando rápidamente, la pareja sacó las sillas del almacén y las colocó en hileras en la galería, una habitación grande y cuadrada en el corazón de la casa que tiene pisos de mármol, un piano de concierto y un vestíbulo en un extremo que Strunk decidió utilizar bien como un altar improvisado.

Minutos después de que los Strunks habían ayudado a transportar a los aproximadamente 50 invitados que esperaban en sus autos a la casa, protegiéndolos bajo paraguas, González entró a la galería y se sorprendió por lo que vio.

“Tenían todo listo como si realmente lo hubiéramos planeado”, dijo la dominicana.

”Fue perfecto. Le dije a mi esposo que los Strunks eran angelitos que Dios nos envió”.

Después de casarse y salvar su compromiso, la dominicana se comprometió a invitar a la señora Strunk y su esposo a una comida latina al estilo dominicano que les hará próximamente.

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