Toque de queda en soledad: estrategias para sobrellevarlo

Por El Nuevo Diario lunes 23 de marzo, 2020

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El Poder Ejecutivo decretó este viernes un toque de queda que se mantendrá vigente hasta el 03 de abril, en estas circunstancias  son muchas las personas que afrontan la cuarentena en soledad, pues esta situación ha llegado de manera imprevista y coronavirus (COVID-19) ha congelado todas las rutinas y quehaceres a nivel mundial.

Hacerlo en compañía, en familia o en pareja hace más liviano el confinamiento al contar con estímulos, con los lazos del afecto cotidiano y el apoyo que tanto reconforta. En cualquiera de estos casos, la situación cambia bastante y podemos ser más sensibles a factores como la ansiedad, el estrés y el peso del aislamiento.

Las emociones y la propia mente pueden actuar en estos contextos como auténticos debilitadores. Es más, podríamos decir aquello de que todo se soluciona teniendo una conexión a Internet.

Las videollamadas, los mensajes continuados y la interacción con las redes sociales ayudan. Es más, sabemos incluso que nuestros mayores también van adquiriendo destrezas en este tipo de comunicación.

En efecto, la tecnología ayuda y mucho. Sin embargo, tengámoslo claro: no es bastante. Falta la presencia física, falta la compañía que llena y que da sentido a ese devenir de horas que tiene el día. ¿Qué podemos hacer en estas circunstancias?

Mente de una persona con una ventana en su interior representando cómo cuarentena en soledad

El afrontamiento de una cuarentena en soledad es un fenómeno poco estudiado. Tenemos datos, eso sí, de confinamientos colectivos como el detalla un estudio muy reciente de The Lancet del King’s College London. En él se analizaron experiencias semejantes como las que vivieron varias ciudades de Canadá en el 2003 como efecto del otro coronavirus, el SARS.

En este caso, pudo verse que sobre los 10 días, la población ya experimentaba sentimientos de estrés, mayor miedo a la infección, frustración, aburrimiento, angustia por la falta de suministro y temor a perder definitivamente el trabajo. Todos estos análisis se basaron en unidades familiares. No disponemos por tanto de datos sobre qué efectos puede tener un confinamiento en soledad.

No obstante, podría tener las mismas consecuencias que pasar varias horas en un tanque de aislamiento sensorial. No ver ni tener contacto con nadie afecta de manera seria a nuestro cerebro. El efecto, claro está, sería mucho más duro si no tuviéramos a nuestro alcance la tecnología y nuestros móviles para tener cerca a quienes están lejos.

La cuarentena en soledad necesita por tanto de dos elementos muy concretos para afrontarse de manera adecuada.

Anclas para aferrarme a la realidad inmediata

Cuando una persona pasa horas, días y semanas en soledad puede sufrir un efecto muy concreto: la disociación. Es un fallo del cerebro muy habitual cuando se sufre ansiedad. Consiste básicamente en empezar a tener la sensación de que lo que está ocurriendo no es real.

Uno ya no se siente conectado con su cuerpo, se mira al espejo y experimenta apatía, desconexión con esa persona que ahí se refleja. La realidad se vuelve más lenta y todo parece dejar de tener significado.

Este fenómeno entra dentro de un espectro, es decir, hay quien lo sufre de manera leve y otros de forma extrema. Es necesario darle anclas a la mente para que no se escape, para que no divague y se aferre al aquí ahora.

-En estas situaciones son importantes las rutinas. Debemos mantener un horario donde se distribuyan tiempos para el trabajo o algún tipo de tarea o responsabilidad, momentos para el ocio, para el descanso y también para el ejercicio físico.

-Tener algo que hacer ayuda y reconforta. Para afrontar la cuarentena en soledad es ideal disponer de alguna tarea que nos ocupe cierto tiempo cada día, como puede ser apuntarse a algún curso online.

-En esa necesidad por tener anclas y cosas que nos focalicen en el momento presente es prioritario el contacto frecuente con los nuestros.

-Durante las llamadas o videollamadas es muy adecuado recordar instantes felices compartidos, anécdotas divertidas, hechos que nos generen emociones positivas. De ese modo, la mente se reconforta y recibe grandes dosis de serotonina para centrarse en lo que es importante.

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