Tomás Castro Burdiez

Por Ramón Saba

Nació en Santo Domingo el 7 de abril de 1959.

Poeta, escritor, editor y gestor cultural. Pertenece a la promoción de poetas de los 80, en la que compartió espacio con otros reconocidos bardos dominicanos como José Mármol, Plinio Chahín, Martha Rivera-Garrido, César Zapata, León Féliz Batista, José Alejandro Peña y Rafael Hilario Medina, por sólo mencionar algunos. Realizó estudios de literatura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y de periodismo en el Instituto Dominicano de Periodismo. Fue presidente de la Cámara Dominicana del Libro, director de la Biblioteca República Dominicana, director del Taller Literario César Vallejo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y del Colectivo de Escritores Dominicanos. Es miembro del Instituto Duartiano y presidente de la Fundación para la Educación y el Arte (Educarte), desde la cual ha desplegado una intensa labor educativa y cultural.

Tomas Castro Burdiez, poeta, periodista, editor y animador cultural. Pertenece a la Generación de Escritores de los 80. El Nacional/Reynaldo Brito
31/08/07Tomás es un dinámico activista que hace entusiasta presencia en todos los eventos culturales importantes de nuestro país, tales como nuestra Feria Internacional del Libro y de la red de bibliotecas públicas de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña. Su obra aparece en las principales antologías publicadas en la región, entre las que podemos mencionar a Novísima poesía dominicana, De estos días, Miniantología del 84, La poesía actual del mundo hispánico II, Antología histórica de la poesía del siglo veinte, Dos siglos de literatura dominicana, Enciclopedia dominicana y Antología mayor de la poesía dominicana. Ha obtenido significativos premios y reconocimientos, tales como el Premio Nacional de Poesía Samuel Santana 1980; Premio Universitario de Poesía 1981; Premio de Poesía Biblioteca Nacional 1986; finalista en el Premio Letras de Oro (Estados Unidos, 1991); Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña 2000; Premio Nacional de Literatura Infantil Aurora Tavárez Belliard 2000 y Premio de Poesía Universidad del Este 2003.

 

Su haber literario está compuesto de los siguientes títulos Amor a quemarropa (al  momento lleva 14 ediciones),  Entrega inmediata y otros incendios, Vuelta al cantar de los cantares, Entre la espada y el espejo (Premio de Poesía Biblioteca Nacional, 1986), Bodas de tinta, Epigramas del encubrimiento de América, A propósito de Freddy Gatón Arce, Hábeas corpus (en colaboración con varios autores), La ciudad y el amor (en colaboración otros colegas), Poemas personales, La Generación del 48 en el ensayo, Los Estados Unidos en la cama, Poesía 1978-1998, Presencia de Pedro Henríquez Ureña (en colaboración con Jorge Tena Reyes, 2000), Poemas posbíblicos, Balle Nita y el pez Cador, La magia de lo permanente  –antología de Manuel del Cabral, Érase un país tropical, Los capítulos más bellos de El Quijote (en colaboración con Mariano Lebrón Saviñón, 2005), Poesía y biografía de Salomé Ureña, Cuentos ecológicos, Humo sapiens, Caperucita de ida y vuelta (en colaboración con Marcio Veloz Maggiolo), Juan Bosch para estudiantes, Duarte vital – la Independencia en verso y La patria es una mujer.

El poeta, ensayista y crítico literario José Rafael Lantigua lo considera un poeta audaz y sorpresivo, que muestra una realidad radicada definitivamente en la residencia terrestre.

El poeta y ensayista Tony Raful estima que Castro Burdiez es una de las voces más sólidas y trascendentes de la poesía dominicana de los últimos veinte años.

Finalmente, Daisy Cocco de Filippis explica que en su obra Amor a quemarropa tenemos uno de los momentos más nítidos, frescos, originales y deleitosos de la poesía dominicana contemporánea.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un fragmento de un poema de Tomás Castro Burdiez:

Concierto a puertas cerradas

Estás llena de violines
en ti los pájaros ensayan
sus últimas canciones
en ti debuta la más alta fidelidad

que termina

entre mis dedos
haciéndote fraterna
amo tus instrumentos
cuando me inundas de sonidos

cuando tu cuerpo me nombra
el músico más grande
que nadie se sienta herido
–ni bach ni beethoven
ni los trompetistas del juicio final–
eres un concierto
que sólo yo puedo tocar.

Por Ramón Saba

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