Todavía peor

Por Luis Brito jueves 12 de octubre, 2017

Recogen los medios este jueves, que ha dicho el director de la emisora Z-101, Willie Rodríguez, que su comentarista “estelar” Álvaro Arvelo hijo no merece la suspensión tras haber insultado la máxima figura de la República Dominicana, a Juan Pablo Duarte.

Aceptar ese criterio (o irresponsabilidad inadmisible) es también dar como bueno y válido los calificativos de “cobarde, depresivo, homosexual, canalla, histérico y vacilante” que Álvaro Arvelo profirió contra el que hizo posible la libertad y la soberanía del pueblo dominicano.

Si no es una cosa, es la otra: O merece la suspensión o lo que dijo está bien dicho. No hay tres lecturas a esto, solo esas dos.

La práctica no siempre manda a ser solidario con el compañero que incurre en una falta grave, como esta, hay otras salidas, asumir una actitud responsable frente a la sociedad que merece respeto, o si quiere, dar una respuesta “elegante”. Willie no hizo ni una ni la otra.

Una actitud responsable debió ser que la propia emisora se adelantara a la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía y anunciara la suspensión de su empleado por haber mancillado el nombre del Padre de la Patria.

La respuesta “elegante” pudo ser que propietario y director de la Z-101 amonestaran públicamente a Alvarito, como popularmente se conoce al ultrajante.

En el buen sentido, se asume que la postura de Willie es la misma que la del dueño de la emisora, Bienvenido Rodríguez, revelando aquí una insensatez doble.

Es una postura descabellada y cobarde que pone al desnudo el nivel de sentido patrio de semejantes personajes que se erigen como defensores del pueblo (hoy vemos que lo hacen con descaro y franca falsedad).

Si el insulto a Duarte fue miserable y bajo, la justificación de sus jefes ha sido todavía peor.

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