Tercera Guerra Mundial

Por Manuel Hernández Villeta miércoles 19 de abril, 2017

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Me huele a la tercera guerra mundial. Todas las guerras a nivel universal han ocurrido por expansiones económicas, división de mercados y deseos imperiales. Estados Unidos entra en una etapa guerrerista, mientras Rusia despierta sus deseos de grandeza, y en el continente europeo, Alemania busca en su pasado, tratando de liderar las fuertes economías de sus zonas.

Los choques entre las grandes potencias parecen indetenibles. Los Estados Unidos, Rusia y China se quieren repartir el mundo por diferentes áreas, en esta nueva etapa que supera a la guerra fría en armamentos sofisticados.

Hay también una línea de división en Europa: Francia a un pie del regreso a la derecha, Inglaterra amenazada por divisiones internas, Italia sin fuerzas económicas y políticas y Alemania tomando vuelo por encima de la Otán.

Los Estados Unidos hoy no son considerados los aliados naturales para una Europa que busca un destino propio, porque resurge la idea del gran imperio, de líderes del mundo, y esa visión su presidente la va a defender con acciones militares o presiones económicas.

Alemania se levanta como el país guía en la lucha por la hegemonía en el viejo continente, teniendo como un gran rival a la Gran Bretaña, que sin un norte nacional a seguir ahora mismo se conforma con ser aliada de los norteamericanos. Nunca apostó a la unión europea, y ahora desea hundirla.

La lucha entre las grandes potencias es por razones económicas, y lo trágico es que dé el choque central en naciones subdesarrollada, que son utilizadas como punta de lanza para atizar los deseos imperiales de nuevos y viejos gobernantes.

Los principales focos que impulsan la posible tercera guerra mundial se encuentran en Siria y corea. Una acción impensada de un militar de avanzada podría llevar al mundo a la hecatombe. Una tercera guerra mundial no tendrá ni vencidos ni vencedores, todos seremos derrotados.

Una gran concertación entre las superpotencias podría aligerar la crisis mundial actual, pero por desgracia se está imponiendo la línea de dominar el mundo, sin importar quien caiga, porque es más importante levantar a la industria de las armas.

Un ataque preventivo de los Estados Unidos a Corea podría llevar a ese gobierno a cometer la locura de accionar cohetes nucleares de corto alcance. Los Chinos son sus protectores, y un ataque de ese tipo sería una humillación a sus planes imperiales, que de seguro no verían en silencio y de brazos cruzados.

Pasaría lo mismo ante un nuevo ataque de los mísiles norteamericanos a Siria. Es más, la madre de las bombas lanzada recientemente en Afganistán, parece ser una amenaza cierta a Corea, que tiene instalaciones militares subterráneas.

Fue parcialmente superada la crisis que se planteó con la salida de Ucrania del bloque Ruso, para ser pro-occidental, y la respuesta de Putin al dividir a ese país y reconquistar Crimea. Sin embargo, los estertores de esos movimientos político-militares no fueron extinguidos, y se unen a los nuevos choques.

Temo que siguen el trote hacia la tercera guerra mundial. Pienso que el inicio fue con la caída de irak y Saddan Hussein, y el experimento fallido de la llamada Primavera Arabe, que acabó con gobiernos de tinte izquierdistas en la zona, pero provocó la guerra civil de Siria, la lucha fratricida de Libia, los enfrentamientos en el medio-oriente y el golpe de estado de Egipcio.

La recomposición económica, social y militar se está dando en el medio oriente y Corea, tierras lejanas, pero con globalización económica y la modernidad tecnológica militar, los efectos de una tercera guerra mundial serían devastadores para el mundo entero. Ojalá y los líderes de las grandes potencias puedan hace una pausa y pensar, antes de que sea demasiado tarde para todos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

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