“Tenet”: Paradoja de un espía invertido

Por Yasser Medina jueves 7 de enero, 2021

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Antes de haber visto el adelanto de ‘Tenet’, de Christopher Nolan, ya tenía cierto conocimiento sobre la palabra del título y, también, sobre los palíndromos. Palíndromo es una palabra que proviene del griego ‘palin dromein’, y significa algo así como ‘volver a ir atrás’.

Se refiere a una palabra que se puede leer de igual forma al derecho o al revés. Sin importar el orden, sea como se lea, preserva su sentido.

Su final es el comienzo y su comienzo es el final. Incluso cualquiera con un cerebro mínimamente funcional se ha topado con ellas, armando rompecabezas de palabras, descifrando crucigramas en los periódicos, mirando los costados de las cartas de los juegos de azar, haciendo encajar los fragmentos faltantes hasta formar una secuencia que se lee de la misma forma de izquierda a derecha, o viceversa.

Pero al parecer, la idea de Nolan se origina del cuadrado Sator, un enigmático palíndromo que, a la fecha, nadie sabe con certeza su significado.

Esa idea es, a mi juicio, el hilo conductor que articula los engranajes de Tenet, una película de ciencia-ficción en la que Nolan edifica, visualmente, una experiencia retorcida y frenética de espionaje internacional que se estructura como si fuera un palíndromo narrativo de dualidades y retrocausalidad.

 

Originalmente estaba pautada para estrenarse en julio de 2020, pero la pandemia frustró los intentos y se pospuso indefinidamente, hasta que los ejecutivos de Warner Bros. decidieron lanzarla mundialmente a finales de agosto de una manera escalonada en algunos países. Como no fui al pase de prensa, nunca la vi en los cines.

Pude verla aprovechando que se encuentra disponible gracias a la generosidad de San Internet y, aunque en un principio detecto momentáneamente una carencia de ritmo y una ligera carga de exposición de diálogos que me impide simpatizar por las acciones del protagonista de John David Washington, me causa una impresión considerable cuando a mitad de camino construye su concepto metafísico de la inversión temporal, con unas secuencias de acción muy tensas que en todo momento llevan el sello de eso que llaman originalidad.

Escena de la película Tenet. 

El prólogo presenta al protagonista (John David Washington) como un agente anónimo de la CIA que acepta el encargo de una organización llamada Tenet, el cual consiste en evitar un cataclismo global desatado en el futuro por un arma que tiene la capacidad de borrar el pasado invirtiendo el flujo del tiempo.

Empleando algunos de los mecanismos habituales de la narrativa de espías, Nolan estructura el viaje del protagonista con la trama típica de los thrillers de espionajes, de esas en las que el agente se la pasa viajando por ciudades para lucir trajes de Brooks Brothers, en estado de alerta y vigilancia permanente, conversando con oficiales veteranos del servicio de inteligencia británico, demostrando una lucidez palpable para hablar de varios temas, peleando con los tipos malos, estableciendo contactos que le permitan obtener información valiosa que lo acerquen al villano poderoso y su muñeca de porcelana, como si se tratara de un James Bond afroamericano preparado para una misión sin retorno.

Escena de la película Tenet. 

La diferencia es que incorpora elementos que transforman progresivamente la causa y los efectos de las acciones del personaje principal cuando este lucha para descubrir los secretos más recónditos de su realidad, donde en algunas ocasiones la segunda precede a la primera dentro de la misma linealidad, creando así su noción de tiempo invertido.

Una de las pocas quejas que tengo de esta película de Nolan es el tiempo que tarda en arrancar por la sobreexposición, pero una vez que las piezas están colocadas en su lugar, inicia una trama laberíntica que fabrica la paradoja del espía invertido con filosofía y teorías de física, donde por lo regular el efecto precede a la causa. Puede que haya que revisarla dos veces para examinar a fondo su palíndromo de personajes.

Su deconstrucción de la ficción de espionaje es efectista, pero se mantiene ingeniosa durante dos horas y medias que pasan volando como una nube de polvo. Nunca había visto nada semejante en una película de espionaje.

Ficha técnica
Año: 2020
Duración: 2 hr 30 min
País: Estados Unidos
Director: Christopher Nolan
Guión: Christopher Nolan
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Reparto: John David Washington, Robert Pattinson, Elizabeth Debicki, Kenneth Branagh,
Calificación: 7/10