Temor a los cambios

Por María V. Báez Lunes 8 de Mayo, 2017

Cada mañana nos levantamos con la aspiración de tener un día próspero, sin angustias, sin pruebas en el camino que nos atormenten.

Nos despertamos de una siesta que en ocasiones solo deseamos que sea un borrador de esos momentos que no queremos que perduren ni en nuestros pensamientos.

Lo fuerte es cuando volvemos en nosotros mismos y nos damos cuenta de si es o no real. En otras ocasiones al despertar, si el día antes fue “maravilloso”, ahí sí anhelamos que el capítulo de la historia transcurra a paso de tortugas.

Es un tanto egoísta de nuestra parte querer solamente lo bueno en nuestras vidas.

En Génesis 8:22 dice: “Mientras dure la tierra habrá siembra y cosecha, pues nunca cesarán ni el frío ni el calor, ni el verano ni el invierno, ni los días ni las noches”, este sabio mensaje nos deja muy claro que mientras estemos en la tierra muchas cosas no dejarán de ser y suceder. No por esto podemos desmayar y volvernos vulnerables a los cambios.

“Nuestro guardián nunca duerme ni reposa. Durante el día el sol no nos maltratará, ni la luna de noche. Nos preserva el Señor de todo mal, El guarda nuestra alma. Nos guarda al salir y al regresar, ahora y para siempre” (Salmo 120:3-8).

Es necesario tener presente que el Señor tiene control absoluto de nuestro día a día, de nuestras familias, adversidades, amigos, trabajos, enfermedades.

Que Dios nos bendiga y nos de sabiduría para aceptar los cambios presentes en nuestras vidas en los días o años venideros!

Por María Victoria Báez/*La autora es periodista