Temer aspira a ser recordado como quien encaminó a Brasil tras el “desastre”

Por admin sábado 22 de abril, 2017

EL NUEVO DIARIO, BRASIL.- El presidente brasileño, Michel Temer, dijo en una entrevista con Efe que quiere ser recordado como quien encaminó al país tras el "desastre" causado por el "populismo" de sus antecesores Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

En medio de la aguda crisis generada por los continuos y graves escándalos de corrupción que sacuden al país, Temer aseguró a Efe que su principal objetivo es rescatar a la economía brasileña de la profunda recesión en que se sumergió hace dos años, con una receta que implica "duras", "profundas" e impopulares reformas.

El presidente, a quien todas las encuestas le atribuyen una tasa de aprobación que no supera el 10%, dijo que el reconocimiento de la sociedad no es ahora una meta y que eso llegará con el tiempo, si su severo plan de reformas tiene éxito y encarrila al país.

Temer quiso diferenciar su gestión de lo que calificó de "actos populistas, que son irresponsables, porque producen un buen efecto mañana, pero un desastre pasado mañana", lo cual sostuvo que "fue lo que ocurrió en el pasado", en una clara alusión a Lula y Rousseff.

"Asumí con una recesión profunda y un desempleo monumental", dijo el mandatario, que ascendió al poder el año pasado, después de que el Congreso destituyera por un irregular manejo de los presupuestos a Rousseff, de quien él era vicepresidente.

Esa relación política con Rousseff, que acabó en divorcio con el llamado "impeachment", se sigue ventilando en la justicia electoral, que procesa a la fórmula que ambos integraron por una supuesta financiación ilegal de la campaña.

Un fallo condenatorio separaría a Temer del cargo y le costaría a Brasil perder a su segundo presidente en un mismo período, pero el gobernante garantiza que eso no ocurrirá y que entregará el poder el 1 de enero de 2019 al ganador de las elecciones de octubre del año próximo.

Aún si hubiera condena, sabe que tiene como aliados al tiempo y a la burocratizada y lenta justicia brasileña.

"Voy a ser obediente de las decisiones del Poder Judicial" pero, frente a una condena, habría "recursos" y apelaciones, declaró Temer, para apuntar que en el caso extremo de una casación se abriría "un largo camino procesal", durante el cual se mantendría en el cargo.

Temer también se refirió a la grave coyuntura política en que se ha adentrado Brasil con el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras, que ya ha llevado a decenas de políticos a la cárcel y ahora amenaza a otro centenar, que incluye a ocho de sus ministros.

Según indicó a Efe, en lo que atañe a sus ministros y a muchos de los sospechosos de participar en esas prácticas corruptas, hay por el momento simples sospechas, que no configuran culpabilidad y que deben ser investigadas en profundidad.

También rebatió afirmaciones de Marcelo Odebrecht, expresidente del grupo del mismo nombre, que un proceso de cooperación judicial sostuvo que en Brasil "no existen" políticos que no se hayan valido de la corrupción para financiar sus campañas.

"Es una opinión de Odebrecht, que cree que todos los políticos se valen de la caja B" y confiesa que "ellos mismos fueron promotores de eso", aseguró Temer, quien dijo conocer a "muchos" dirigentes que no utilizaron esos métodos.

En ese marco, insistió en que los tribunales deben realizar su labor con plena independencia y que su Gobierno no se paralizará por ello y que tampoco se detendrá la recuperación económica que se ha empezado a insinuar en los últimos meses.

"El país no puede parar por la Lava Jato (como se conoce a esas investigaciones) y debe seguir trabajando. El Ejecutivo gobernando, el Congreso legislando y el Poder Judicial en sus tareas", sostuvo.

Temer incidió en que, en el caso del Gobierno, le toca reflotar la economía, recobrar la confianza del empresariado y atraer las inversiones necesarias para recuperar los empleos perdidos.

En el capítulo económico, manifestó su confianza en que su agenda de reformas atraiga una nueva ola de capitales de España, que es el segundo inversor extranjero en Brasil y a cuyo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, recibirá el próximo lunes en Brasilia.

Según Temer, el enrarecido ambiente político del país y la crisis de corrupción no ahuyentarán a los inversores, pues estos "saben" que se han empezado a adoptar las medidas "necesarias" para crear un clima adecuado para los negocios.

"La mejor marca de mi Gobierno será dejar al país sobre rieles", vaticinó Temer, quien confesó que aspira a entregar a su sucesor un Brasil "más tranquilizado, no sólo socialmente, sino especialmente en lo relativo a las inversiones y el empleo".