Un tema siempre vigente..¡desgraciadamente!

Por Margie Jover Rizik lunes 21 de agosto, 2017

Como habrán podido observar, en los últimos días he publicado columnas que escribí y fueron publicadas originalmente en años anteriores, y les adelanto que en los próximos días, y pese a otras muy importantes nuevas noticias nacionales e internacionales, seguiré publicando escritos anteriores, algunos completos y en otras ocasiones solo repitiendo los párrafos más destacables…Como es obvio, esa decisión está fundamentada en tratar nueva vez de crear conciencia en los dominicanos que aun permanecen aletargados sobre una situación que en lugar de mejorar empeora cada día, adquiriendo tintes de peligrosidad para nuestra nacionalidad y soberanía…

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Pero antes de pasar al tema deseo celebrar con ustedes un nuevo aniversario de esta columna…Escribí mi primer Flash con la idea de publicarlo una vez a la semana, pero cuando mi estimadísimo Persio Maldonado lo leyó me pidió escribir todos los días..¡tremenda responsabilidad!..pero en ese entonces aun me atraían los retos, y acepté…Mi primera columna fue publicada el 16 de agosto de 2001..y se ha mantenido durante estos 16 años gracias a ustedes…¡Gracias del alma a todos, y que Dios les bendiga siempre!…

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Ahora comparto con ustedes un par de párrafos de un magnífico enfoque del general R. G. Guzmán Fermín, publicado hace par de días en la sección La República del Listín Diario bajo el título “RD en estado de agonía por olvidar sus raíces”:

“Nuestra nación está agonizando, no primariamente por los efectos devastadores de la inseguridad ciudadana, ni por los índices de pobreza, los escandalosos actos de corrupción, la crisis de partidos, es más, ni siquiera se extingue por la peligrosa inmigración ilegal, a pesar de que esta epidemia migratoria viene a ser la consecuencia mortal de ´algo´ en descomposición, tal como una plaga de insectos hambrientos devora las raíces de un árbol centenario”…“Me preocupa ver mi país, la República Dominicana, agonizando porque sufre una crisis de valores y de una epidemia moral. Con pesar, observo que una mayoría de mis conciudadanos parece haber olvidado, y por tanto ya no creen en aquellos fundamentos que dieron origen a la conformación de nuestras creencias y tradiciones, que a su vez fueron las ´raíces´ de donde se nutrió la sociedad secreta La Trinitaria, aquel árbol frondoso, que sustentado en jóvenes de entre 20 y 30 años, daría pronto con el mejor fruto: el nacimiento de la República Dominicana.”

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