Tanto nadar para morir en la orilla

Por Florentino Paredes Reyes viernes 13 de diciembre, 2019

Si alguien recuerda la tan discutida Ley de Partidos, 33-18, que nos mantuvo por más de un año en una discusión nacional, razonarán que nuestra clase política se quedó estancada en el artículo que hacía referencia a las primarias.

Las discusiones versaron sobre si eran abiertas o cerradas. Los demás artículos de la ley no suscitaron discusiones y la nueva normativa fue vendida al país, como el antes y el después de la partidocracia nacional.

A un año de ser aprobado el nuevo orden jurídico para nuestra vida política, ya empezamos a caer en lo que, por casi dos siglos, han sido las malas prácticas de los líderes partidistas.

Con las primarias de octubre pasado, que debieron ser los campos de prueba, para la recién estrenada normativa, salen a flote las mañas y trampas, que han caracterizado a los actuantes de siempre. Ya se habló de fraude, se ejecutaron divisiones y como siempre aparecieron las alianzas.

Como si todo fuera poco, se ha destinado el presupuesto nacional, para beneficiar un candidato por encima de los demás, y para colmo de colmo, ya se ve al presidente de la república, levantando la mano al candidato de su partido o como él lo ha definido, mi candidato, en un intento de mejorar su posición en la preferencia del electorado.

Todas esas malas prácticas, son condenadas por los más de ochenta artículos que tiene la nueva Ley Electoral, los cuales fueron estudiados y aplicados, para mejorar nuestro dañado sistema de partidos y de participación política.

Los artículos que falten por violar de la nueva Ley de Partidos, de seguro que serán vulnerados en la medida que la campaña entre en calor y el tiempo de las elecciones nacionales se acorte, porque si algo saben nuestros líderes, es buscar la forma de que las cosas se hagan a su manera, no como lo establecen las reglas.

Con el paso de los días, veremos cómo nuestros actores partidistas, denunciarán persecuciones, bloqueos de recursos, parcialización de la Junta con un partido, distorsión de los votantes en el padrón electoral, compras de cédulas, campaña sucia, todos serán los virtuales ganadores y como ñapa, después de las elecciones, las denuncias de fraude.

No hay que tener experiencias vividas ni años acumulados para comprender el comportamiento de un pueblo o de una clase, basta con tender la vista por las páginas de nuestra historia para imaginarnos lo que nos viene. No seamos pesimistas dirán algunos, no seamos pendejos dirán los otros.

Con reglas claras, como las que tenemos, sólo nos queda un camino: el de cumplirlas. Pero mientras nos resistamos a someternos a las normas y cada uno intente vivir en su propio país, con sus reglas complacientes, moldeables a sus gustos y momentos, tendremos este desorden institucional donde nada funciona y el caos es la norma.

Tanto tiempo y recursos invertidos en la aprobación y aplicación de una regla para luego hacer lo que me conviene a mí y a mi grupo, es tiempo perdido. Tantos recursos invertidos en asesores, abogados y jueces, para seguir en lo mismo, eso es de tontos. Si la nueva ley de partidos la van a tirar a la letrina para continuar las prácticas de los tiempos caudillistas donde nada me importa, nuestro futuro político es incierto.

Durar más de un año en la discusión de una ley que a pocos meses de aprobarla ya la están violando, es sinónimo de la frase, que con tanta frecuencia decía un amigo, cuando al final de su jornada de trabajo como vendedor en el mercado, contaba el dinero de su venta: ¨Tanto nadar para morir en la orilla. ¨

 

Por: Florentino Paredes Reyes

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