Tampoco firmar el “Libro Verde” es suficiente

Por Rolando Fernández Lunes 13 de Febrero, 2017

La verdad es que, la sociedad dominicana parece estar dispuesta a echar el pleito en contra de la corrupción estatal, como la impunidad que le acompaña; y, sacar del poder a todos los políticos locales, considerados ladrones de cuello blanco.

Así lo ponen en evidencia las iniciativas cívicas llevadas a cabo últimamente, que se entienden no asociadas con partido político alguno: la “Marcha” del 22-1-17, y en estos momentos la firma del “Libro Verde”.

Ahora, la gran pregunta es ¿qué se hará después de eso último? Ya vimos la indiferencia gubernamental con respecto a la precitada “Marcha”. Pasó como un evento de protesta ciudadana más, y todo continúa igual que antes, quizás con procederes judiciales más demostrativos de obvios apañamientos, y complicidades extremas.

Es por ello que, la otra pregunta obligada con relación al libro citado, cuando repleto de firmas esté, tiene que ser: ¿a quién se le va a entregar después? – cuántos ejemplares por áreas se tengan -, como demostración de la indignación que siente la gente aquí, a los fines de que se impulsen los correctivos de lugar, como las puniciones de orden, en torno a tan dañosos flagelos. ¿Ocurrirá lo mismo que con la Marcha? ¿En qué archivos palaciegos reposarán después?

Cabe apuntar que, no es que cuánto se haya hecho hasta ahora se reporte inútil en torno a los propósitos que se tienen. ¡Jamás! Pero, son acciones que, ante la profundidad ya de los males degenerativos entre nosotros, como esos de que se trata, solo podrán mantener encendida la chispa de los deseos, como bien nos dijera un caro amigo.

Se advierte por tanto, como previsible, que esas no inducirán a que nada enmendatorio se haga desde las esferas gubernamentales. Aquí se necesita de cirugías mayores para erradicar totalmente esos tumores malignos, ya enraizados por completo en esta sociedad, ribeteada con políticos desaprensivos y oportunistas.

En consecuencia, se precisa de fuertes ejecutorias adicionales, no para manifestar inconformidad, sino para exigir la erradicación de los males señalados, con la firmeza que se impone. Además, concienciar a la población de que se deje de estar votando por politiqueros busca lo de ellos, a cambio de un “pica pollo” y un pote de ron; y, arengándole a que se empodere para combatir la corrupción, como la impunidad local, de manera que sea, aun recurriendo hasta acciones violentas, en caso de ser necesario.

Claro, para ello se requiere la disponibilidad de líderes políticos convincentes, y bien intencionados, que tomen en sus manos las riendas de los movimientos reclamatorios que