Tal y Como lo dijimos: Se Quejan los Ganaderos

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 6 de diciembre, 2017

Hace unos días publicamos un artículo sobre los ganaderos y el sector lechero nacional, a raíz de que un grupo de productores de leche derramó una determinada cantidad de ese producto, según ellos para que les arreglaran la carretera que conduce al centro de acopio de leche. De acuerdo a la versión de ellos, los camiones de las plantas procesadoras de leche no querían llegar hasta el lugar, debido al estado intransitable de la carretera, se trataba de ganaderos de la provincia de Dajabón. En el artículo, publicado en El Nuevo Diario el día 18 de noviembre de este año en su versión digital, titulado: Los Ganaderos: El Actor y la Clase Social, hicimos notar  que, como decía Max Weber siempre hay una intención en el actor social, y podía haber una intención en la mente de los ganaderos que no fuera el arreglo de la carretera. Lo importante era saber que estaba detrás de todo esto, algo que no tenía que ver con el arreglo de la carretera.

Hablamos de la importación de leche, obedeciendo a los acuerdos de libre comercio. Los ganaderos y los productores de la leche procesada y de otros lácteos son la parte del empresariado nacional que se está perjudicando, pero también lo van a ser unos cuantos miles de trabajadores y sus familias y a la larga va a ser perjudicado el consumidor nacional. Hoy, en el Listín Diario en la sección económica sale reseñada una denuncia de la Asociación Dominicana  Procesadores de Lácteos y Derivados (ADOPROLAD) y la Asociación Dominicana de Productores de Leche (APROLECHE). Darío Oleaga presidente de Adoprolad dijo que la importación de productos Lácteos no sólo afecta a los productores de leche, sino que también desestabiliza la industria láctea nacional. Dice que el sector cuenta con 100 empresas en toda la geografía nacional y que hay 600 micros, medianas y pequeñas empresas de queserías y dulcerías. También dice que son la principal agroindustria. No hay que dudarlo. Si tomamos de ejemplo el caso  de Leche Rica C x A,  aunque también hay muchas otras, se podría decir que es una Marca País en materia de producción de leche líquida pasteurizada y resistió durante mucho tiempo los embates del modelo neoliberal.

Ahora están entrando al país quesos europeos subsidiados, según Oleaga, por lo que se venden por debajo de 120 pesos la libra, por debajo de los costos de producción. Se trata de un dumping, lo que buscarían las naciones industrializadas es buscar que los productos industrializados se vendan en otros países y no tener una crisis de sobreproducción, como la tenían a finales de los años 70 y principios de los 80. Se trata de una rebaja artificial de los precios de los productos para atraerse el mercado de otros países, pero los productos no se van a vender más baratos siempre, nadie sueñe porque no son los tiempos de la Alianza para el Progreso cuando Estados Unidos donaba productos alimenticios para atraerse a los países de América Latina. Se trata de engañar a los consumidores locales y a la larga arruinar a los productores locales. Dice que estarían en juego 30,000 empleos directos del sector de lácteos.

En cuanto a Aproleche, según su presidente Eric Rivero, representa una grave amenaza para la industria local las importaciones de productos lácteos subsidiados. Este señaló que algunas empresas nacionales se están dedicando a la tarea de importar en vez de producirlos aquí, para impedir con esto último perjudicar a los consumidores y a los productores. Destacó que la situación de la ganadería y de la industria láctea es la peor que hayan tenido en todos los tiempos. Pardiez mi señor Presidente de la República y demás funcionarios del área de la economía y a dónde vamos a llegar.

Esta situación podría llevar a la ruina no solamente a la industria láctea, en la cual la Leche Rica C x A de Brache y Padován es una de las empresas de capital criollo más emblemáticas en la producción de leche pasteurizada líquida, pues la misma resistió los momentos difíciles con las vorágines que impuso el modelo neoliberal impuesto por el FMI. No se trata de proteger al consumidor, si no de ganarse un mercado, a larga los consumidores tendrán que comprar leche cara importada y no tendrán las marcas criollas. De esta política, que a la larga es criminal, porque aumenta la pobreza, es cómplice  una parte de la fracción comercial de la burguesía que se dedica a la importación para enriquecerse.

Por otro lado, se dice que Aproleche aglutina a unos 58,000 pequeños y medianos ganaderos que se ven afectados por la situación junto a sus familias. Debería ponerse un stop a la importación de leche y de otros productos, porque a la larga no sólo podrían ser perjudicados los empresarios grandes que se han enriquecido a costa de valor agregado en el producto con la explotación de la fuerza laboral, si no todos los pequeños y medianos productores de leche y los 30,000 trabajadores de la industria láctea, pero además, los consumidores de leche y otros lácteos que en su mayoría son trabajadores asalariados, pequeños burgueses, chiriperos y sectores de las capas medias. Se hace necesario romper con los acuerdos de libre comercio, romper con ellos, romper con el modelo neoliberal impuesto por el FMI que condujo a los países a llegar a los acuerdos de libre comercio que tanto empobrecen a la población, porque se abrieron importaciones y luego se creyó que la panacea -pero resulta que no es el antídoto, ya que es como un complejo patógeno- era el desmonte de los aranceles y la importación de todo. Resultó ser el peor de todos los males la importación libre de productos de marcas exóticas, no obstante se  le puso la diadema al modelo neoliberal con los acuerdos de libre comercio (desmonte de aranceles) y todo lo que implica la globalización de la economía.

Los acuerdos de libre comercio, cual virus que como cuerpo extraño altera el patrón genético de las células de un organismo termina afectando a éste sistémicamente, afectan las unidades productivas débiles en los países más pobres y deterioran el nivel de vida de la población de estos últimos.

Las gentes del Fondo Monetario Internacional no pueden ser tan ignaros, para no saber que las medidas, como las impuestas en República Dominicana y otros países con sus recetas, la de la liberalización de los precios en el mercado local (vender sin controles de precios) y la de que el Banco Central no vendiera los dólares baratos a la industria local para materias primas importadas, iban a propiciar la importación de productos de los países desarrollados que no hallaban mercado donde vender sus excedentes con la rigidez de las importaciones. ¡La era neoliberal debe terminar ya!.

 

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