Suspensión del Balón de Oro ¿Revancha?

Por Johnny Nieto jueves 23 de julio, 2020

A partir del origen de la pandemia del COVID-19, desde Francia no han atinado en ninguna de las decisiones que tienen que ver con el fútbol.

Ha sido una ristra de disposiciones muy cuestionables que comenzaron con la finalización de la temporada 2019-2020 de la Ligue 1, luego la diatriba por los descensos en la que se inmiscuyó la justicia ordinaria, hace unas semanas permitieron partidos amistosos con público y la más reciente de todas, la suspensión del premio “Balón de Oro” de la revista France Football.

Si bien la responsabilidad no es expresa de la dirigencia del fútbol francés, todas dejan muy mal parado al entorno ese deporte en aquellas latitudes.

No convencen los argumentos manifestados por el organizador del premio que galardona al mejor futbolista de cada año en el mundo y que tuvo su origen en 1956. Para el semanario, los motivos de la suspensión tienen que ver con que no se han dado las suficientes condiciones de igualdad a nivel estadístico y de preparación, es decir, que ha habido poco tiempo para juzgar. Además de considerar que las modificaciones permitidas a las reglas de juego para la parte final de las competencias y hasta el formato que se aplicará en la Champions League desvirtúan los criterios calificativos.

Desde ningún punto de vista parecen digeribles estas excusas, sobre todo tomando en cuenta que más allá de la forma en que se definirá el campeón de la Liga de Campeones de Europa, todas las grandes ligas del viejo continente -de donde salen los principales candidatos al premio- disputaron poco más de dos tercios del calendario. Lo que se traduce en poco menos de 70 % de la ruta, muestra más que suficiente para juzgar considerando las estadísticas.

Pero si de resolución de los campeonatos se trata, casi todas las grandes ligas europeas culminaron sus torneos locales con los protocolos de la “nueva normalidad”. Solo Francia, Bélgica, Holanda, Malta, Escocia, Luxemburgo y Gibraltar no finalizaron sus campeonatos. Ninguna es considerada top, quizás los franceses pudieran aparecer cerca de la élite y de ese grupo, es la única que pudiera postular candidatos al galardón.

Igualdad también hubo, porque todas las ligas jugaron bajo los mismos parámetros: con protocolos sanitarios, con las mismas cantidades de convocados, sustituciones, los mismos 90 minutos, 11 contra 11, con un guardameta, en fin. Condiciones estadísticas hubo de sobra y equidad ni hablar.

Todo esto termina perjudicando un tramo final en la disputa por el trofeo que estaba muy parejo este año, Messi a pesar de una zafra discreta tiene los números y Cristiano Ronaldo con un altísimo rendimiento a pesar de la edad, no pueden quedar fuera. A esa eterna rivalidad se sumaban en esta edición Kevin De Bruyne, Robert Lewandowski, Karim Benzema y Sergio Ramos, pero no podrá ser.

A los franceses no les gustó que se pudiera jugar en las diversas ligas como Alemania, España, Italia e Inglaterra y cuando ellos no pudieron hacerlo, incluso manifestaron estar en desventaja con el PSG como su representante para la definición de la Champions porque llegará con menos ritmo que los demás. Y ante la respuesta de UEFA recordándoles que fueron ellos mismos quienes tomaron la prematura decisión de finalizar su temporada, refutaron permitiendo la realización de partidos amistosos con público -una mala represalia en tiempos de pandemia-.

En vista de los acontecimientos y considerando el comportamiento del entorno del fútbol francés durante la era del coronavirus, además de los argumentos esgrimidos podemos preguntarnos ¿Fue una suspensión a conciencia o una forma de revancha?

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