Suicidas en estado de alerta

Por Carlos Martínez Márquez lunes 8 de julio, 2019

¿’’Cual muerte deseas morir y te daré el menú más apropiado para la ocasión’’? ninguna es menos dolorosa. El autor

Eddie Vedder (Pearl Jam) tras enterarse de la noticia, de que el joven adolescente, Jeremy Wade Delle, entro al salón de clase, con su Magnum 357 en mano y ante la presencia de su profesora y compañeros de aula, la lleva a su boca y se dispara. El famoso vocalista de la banda, se inspiró en la canción que lleva el nombre del malogrado estudiante, en la localidad de Richardson, Texas, donde ocurrió el hecho en una mañana densamente lluviosa y nublada.

Aquel trágico suceso [paradójicamente] convierte en éxito el segundo sencillo del  primer álbum lanzado ‘’Ten’’, en 1991. El suicidio es una vocación oscura del ser humano |en la que rinde tributo a algo que su instinto de conservación no logra detener dicha acción, que acabaría en un instante, con su vida.

Las estadísticas a nivel mundial es algo abrumador para la salud pública de los países que se enfrentan a estos casos diariamente. En los jóvenes adolescentes se ha convertido en un fenómeno inusitado; los cambios sociales y rasgos culturales, son renglones importantes que debemos estudiar como caso a tomar en cuenta. Ya, en la eclosión de pleno siglo 21, tenemos otros componentes que se agregan a los arriba mencionados, como son los tecnológicos y económicos además | está la parte epidemiológica y neurobiológica, las que tienen que ver con la [predisposición genética], la desesperanza, el embarazo, que en la mayoría de los países de latino américa, son casos súper preocupantes, el bullying escolar, que se refiere al (maltrato escolar), el maltrato cibernético, el desempleo y consumo indiscriminado de la tecnología por mediación a la música y los videos como factor de riesgo.

Dentro de ese cosmos fatalista, tenemos un permanente bombardeo de las redes sociales, que no miden consecuencias a cuanta gente afectan. Jeremy forma parte de esas estadísticas de jóvenes en Estados Unidos que atentan contra su vida, que por cada cien mil habitantes 12.1 apelan al suicidio cada año; ya debe andar por encima de esa cifra. El suicidio es patológico, porque obedece a una conducta voluntaria, suicida, de kamikaze, todo lo ve oscuro y gris |’’no hay marcha atrás’’. El suicida tiene tela por donde cortar, como para pensar en esa única puerta de escape al martirio: los padres deben siempre tener un monitoreo permanente en sus hijos… unos tienen poca fe en las oportunidades académicas, otros como laborales, temor a fracasar en lo académico, el bajo nivel académico de los padres, la pobreza extrema, la violencia intrafamiliar, la marginalidad, la falta de relaciones interpersonales, etc. Este es un drama que se ha convertido en un mal de salud mental gigantesco.

El suicidio es equivalente al de un homicidio, pero, voluntariamente. El dolor, la melancolía, la tristeza profunda, ‘’que quien la padece’’, no encuentra para nada atractivo, las cosas que hace y que por igual no la disfruta.

Me preocupa que la alta incidencia de los jóvenes que se inmolan, vaya in crescendo y que no se pueda hacer nada [aun estando en tratamientos], para evitar de que terminen su ciclo de vida tan repentinamente. El tic-tac del reloj de nuestro cerebro [en ocasiones], rompe los mecanismos que ponen en órbita nuestras emociones: la acción corrompida de ese mecanismo de acción de nuestro órgano más importante, nos va modificando las neuronas de manera anormal… y reprogramarlas, es cuestión de tiempo si vuelven a caer en su lugar; ese comportamiento desordenado revertirá las manecillas, provocando daños a las células y luego viene el detonante inesperado.

Vivir y enfrentarnos a los avatares que el mundo nos plantea, es un reto. La muerte la llevamos en nuestra espalda y  repelerla es tener que maniobrar sin descansar, para que no nos arrebate la existencia por la que luchamos y nos deje sin nada. El ‘’amor’’ ante todo, prevalece. ‘’Jeremy spoke in class today [Jeremy, hablo, en clase hoy], pero solo lo hizo en silencio. Abrió su boca y en su aula, detona su revólver y ahí termina todo. Hay muchos Jeremy allí afuera, que tenemos que prestar  mucha atención.

Por Carlos Martínez Márquez

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