Solo el tema “Odebrecht” está sobre el tapete

Por Rolando Fernández lunes 6 de marzo, 2017

Como se ha estilado siempre en este país, cuando surge una nueva temática pública que tratar, la que sea, esa desplaza otros asuntos troncales para la sociedad nacional, que ya estén, los cuales no han sido resueltos aún, y que también son dignos de que se les dé continuidad resolutoria; se vaya en pos de solucionarles, tal se debe hacer.

Eso es lo que de ordinario ocurre aquí. Se dejan de lado los viejos asuntos pendientes, o se abordan de manera muy superficial, para prestar toda la atención posible entonces a la cuestión reciente que se haya presentado.

Así lo hacen las autoridades de la República, como la población en sentido general, y van quedando aquellos inconclusos, por lo que el cúmulo de tareas pendientes por resolver se hace cada vez mayor, y las situaciones inherentes más se complican.

En esta ocasión llegó del aireamiento parcial, y el despertar ciudadano, en lo concerniente al caso “Odebrecht”, con los sobornos y la sobrevaluación de las obras, que se dice indebidamente asignadas, conjuntamente con las aparentes, y acomodaticias investigaciones judiciales que se iniciaron a la sazón, y solo para ellos desde entonces están mirando, autoridades, políticos, medios de comunicación, periodistas, y otros.

Pero, también al unísono surgió el recalentamiento del problemazo salarial de la Policía Nacional: que hay aumentos de sueldos, que no los hay, etc., con los reclamos debidos en adición, y las presiones pujantes de los agentes del orden público, asfixiados económicamente; y, movidos además, por la naturaleza de su trabajo, como los riesgos probables que tienen que correr aquellos, enfrentando la delincuencia, y la criminalidad local, in crescendo cada vez más entre nosotros.

Ambos asuntos vinieron a conformar el dúo desviante de la atención social por completo de los dominicanos, hacia otras apremiantes cuestiones que prestar atención, y que en adición urge enfrentar con decisión sostenida, pero que han sido dejadas al margen casi por completo.

Mientras nada más merece atención “Odebrecht”, y la Policía Nacional, muy pocos son los que están reparando localmente en la numerosa y pacífica invasión hatiana que se está verificando hacia el país, con la mirada complaciente de esos que vienen propugnando por la misma desde el exterior, y con el eco favorable sabido de los títeres del patio que les ofrecen su concurso. ¡La nación se está haitianizando! Solo hay que recorrer las vías de tráfico, y otros espacios públicos disponibles en campos y ciudades de aquí, para comprobarlo con facilidad.

Cuando toda esa gente se movilice de forma impetuosa, y trate de operar en favor de sus apetecidos propósitos anexionistas, estando dentro de nosotros mismos, solo nos quedará un camino, el rendirnos a sus pies, y entregarles la parte oriental de la isla.

Por otro lado, está la salud pública a nivel nacional. Los centros asistenciales (hospitales) del sistema, se están cayendo a pedazos. Las plantas físicas de esos están en pleno estado de deterioro; los equipos médicos obsoletos, y con marcados desperfectos. ¡Penosa y concreta realidad!

Y, para completar ese “drama” deprimente, ni hablar de la falta de utensilios, como de los materiales requeridos para las asistencias médicas; esos brillan por su ausencia. Pero, como son cosas tan viejas ambas situaciones burlonas, que protagonizan sin reparo alguno los politiqueros mandantes, a las que este pueblo está acostumbrado, ¿para qué preocuparse tanto por esas?

A los temas subestimados últimamente, hay que adicionarles los referentes al consumo y tráfico de drogas narcóticas, como la delincuencia y la criminalidad, que vienen azotando sin control en el país. ¡Está muy alarmante ese panorama!

En relación con lo expresado en el párrafo anterior, el “paño con pasta” que se ha dado a conocer, para enfrentar y combatir esos grandes flagelos locales, es el tan cacareado aumento salarial a la Policía Nacional, como queriéndose hacer creer que, porque esos agentes ganen un chelitos más, se les va a ganar la batalla a dichos males, hasta una posible extinción, lo cual se reporta a nivel pensante simple, como pura demagogia politiquera.

Pues, ¡eso no es así! Son cuestiones tales las mismas, que tienen demasiadas aristas por donde cortar, precisamente, por la tanta larga circunstancial sustitutiva que se les ha estado dando.

Es probable que muchos estén pensando que cosas como esas, tan enraizadas ya entre nosotros, se van a resolver de una manera tan fácil, con simples aumentos de sueldos a los uniformados del orden público. ¡Qué se olviden de eso los ilusos! Para ello se requiere de cirugías bastante profundas que llevar a cabo.

Es por tanto que, problemas tan acuciantes como los señalados, entre otros, no se les puede estar soslayando, para solamente fijar la atención en Odebrecht, los sobornos provenientes de ésa, como las sobrevaluaciones de las obras a su cargo en esta nación.

Tampoco procede que se haga, por lo concerniente al análisis y ponderación del pírrico aumento anunciado para la Policía Nacional, sin generalización, dispuesto para ser administrado con subjetividad por los superiores del Cuerpo. Esa es una cuestión administrativa estatal de fácil manejo, si hay real voluntad política.

Preciso es destacar, previo a concluir, que hay que ampliar el abanico de trabajos pendientes de realización, y las preocupaciones que se tornan exacerbantes, por lo nacional extremo que cursa, en el orden de lo tratado aquí.

No se corresponde el dejar dormir tantas cosas dañosas, y despreciables por completo en esta República, a cambio de solo atender las nuevas que se presenten. ¡Se debe reflexionar sobre eso!, y rápido cabría agregar.

 

 

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