Solidaridad en medio de la tormenta

Por José Manuel Castillo Betances miércoles 25 de marzo, 2020

La humanidad cíclicamente se ve sometida a grandes pandemias,  algunas de las cuales a lo largo de la historia han amenazado su existencia. Hoy, enfrentamos un nuevo reto, y a pesar de los grandes avances científicos, el Índice de Seguridad de Salud Global (GHS), nos revela que “el 75% de los países muestra escasa capacidad de seguridad sanitaria para reaccionar ante brotes de enfermedades infecciosas importantes”.

En cada uno de estos episodios tenebrosos desde la peste Antonina en el año 0 pasando por las más mortales; la peste negra en 1347-1351, con un saldo de 200 millones de víctimas; la fiebre española que coincidió con los finales de la primera guerra mundial en 1918 con un costo en vida de más de 40 millones;  hasta entrado el siglo XXI con el Mers, Sars y la influencia aviar, sumando estas tres últimas un total de un millón 820 mil víctimas. El denominador común en todos estos procesos ha sido la solidaridad de la gente ante el inminente peligro que sistemáticamente amenaza la vida humana.

Hoy, nos enfrentamos a nuevos desafíos con el Covid-19, un virus mortal que se caracteriza por su rápida y fácil propagación, alcanzando en estos momentos más de 417 mil infectados en 180 países, para un saldo de 18 mil víctimas fatales en crecimiento. Sin embargo, a pesar de la agresividad del mismo, es favorable el hecho de haberse detectado relativamente a tiempo, y aunque todavía no hay un tratamiento específico para combatirlo los avances científicos están a favor del conocimiento de la estructura del coronavirus, para así poder desarrollar una vacuna que frene el fatal virus.

Y es precisamente en medio de esta crisis humana que de nuevo brota la llama de la solidaridad de los pueblos y de aquellos seres humanos sensibles al dolor ajeno. Es en el momento en que el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, (ONU) Antonio Guterres al ponderar que “la pandemia afectará principalmente a los países pobres y a las mujeres”, pide a las economías líderes del mundo a mostrarse a la altura de las circunstancias, para coordinar políticas públicas innovadoras a fin de mitigar el impacto de Covid-19 en los más débiles.

Otra muestra de singular importancia fue la unión de diez países, para conjuntamente  “investigar de manera simultánea la efectividad de cuatro drogas,  para tratar a pacientes de covid-19, bajo la iniciativa llamada solidaridad de la Organización Mundial de la Salud, (OMS). De manera, que en tiempo razonable puedan dar con un tratamiento que “ayude a neutralizar el coronavirus”

Frente a un desafío desconocido como el presente se requiere ser ingenioso y dirigir acciones puntuales enfocadas a la protección de los más vulnerables, a los sectores de menores ingresos, garantizándoles los servicios básicos, como energía, agua y telefonía por un periodo diferido de no pago mínimo de dos a tres meses. Además de apoyo de un pequeño ingreso monetario  y alimentos. Porque en medio de la pandemia tenebrosa el arma más fuerte es la solidaridad que nos proporciona la fuerza imbatible, para triunfar una vez más ante la nueva amenaza.

Un número considerable de gobiernos alrededor del mundo vienen adoptando importantes iniciativas tendentes a proteger a sus poblaciones. Tal es el caso del gobierno de República Dominicana, que preside el presidente Danilo Medina, quien dando muestra de su sensibilidad social y humana está desarrollando un amplio paquete de medidas enfocadas en tres grandes direcciones: la sanitaria para frenar y superar el coronavirus; la social, para asistir a los más desvalidos ante la desgracia de la pandemia; y la económica, ponderando a los sectores más afectados por la aparición de este fenómeno.

En este contexto,  se hace imperativo la comprensión del sector empresarial, para con sus trabajadores. Ser fiel a sus empleados tiene un alto contenido humano en este momento de angustia, para los que menos pueden. Lo que nos lleva a reconocer el espíritu solidario de personalidades que en diversos países han abierto sus corazones para solidarizarse con la causa que libran hoy sus pueblos.

En México, el empresario Carlos Slim ha afirmado que no despedirá empleados durante crisis del Covid-19,   y en RD, Gonzalo Castillo candidato presidencial del PLD, donó veinte millones de pesos de los recursos de campaña,  para apoyar las iniciativas de protección a la población dominicana a través de ONGs. Además de la entrega a las autoridades competentes de 15 mil test aprobado por la CE, 500 mil guantes y 500 mil mascarillas.  De igual manera, loable su gesto de financiar el regreso de 100 médicos dominicanos estudiantes en la hermana República de Cuba, los que a su regreso se incorporan a la ofensiva nacional de contención de Covid.19.

Por José Manuel Castillo Batanes

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