Situación haitiana: Una crisis de difícil solución

Por Francisco Rafael Guzmán

La situación de crisis que vive el pueblo haitiano no es de fácil solución, algo que ya admiten personas de la intelectualidad dominicana, académicos y profesionales de las  ciencias sociales creían que la cosa no era tan difícil, incluso algunos llegaban a pensar que no habían tensiones en ambos lados de la frontera entre dominicanos y haitianos. Sin embargo, Dagoberto Tejeda, hace varios años, me dijo que acababa de ir a Haití y que le había apenado mucho lo que había visto: tanto de aquel lado como de este lado de la frontera estaba  creciendo el odio entre uno y otro pueblo, según él.

Algo que realmente da pánico porque si bien es cierto que somos dos culturas con matices diferentes, hábitos diferentes, con un idioma diferente en cada uno de los dos países, aunque con algunas similitudes, no es menos cierto que hay una realidad ineludible compartimos una isla de menos de cien mil kilómetros cuadrados.

Somos dos pueblos que debemos tener una conciliación para poder vivir. La realidad del pueblo haitiano no podemos soslayarla los dominicanos y el Estado dominicano no puede olvidarse de ella. La realidad sencillamente es que lo de Haití es un asunto de pobreza ancestral, la cual tiene sus raíces muy profundas, no como si fuera un rizoma en las plantas.

Hace unos años (1998) estuvimos en Haití un grupo de profesores de la UASD, durante tres días, por azar el día que regresamos murió el Dr. José Francisco Pena Gómez, líder de mayor carisma en este país; en dicho viaje pudimos darnos cuenta de los depredadores a que la pobreza convertidos a los haitianos, sobre todo los mayores depredadores no son los haitianos del pueblo humilde (aunque también lo sean), si no los empresarios haitianos que depredan la naturaleza y la intelectualidad haitiana que se vincula al aparato político del Estado haitiano.

Ya muchos dominicanos que hace poco no lo creían, han llegado a la conclusión de que Haití es un Estado fallido, lo que parece ser una realidad. Una poderosa banda criminal de delincuentes depredadores tiene el control del país, la cual se dedica a asesinar gentes, al secuestro de personas. ¿Quién gobierna en Haití? Nadie. No existe en ese país un monopolio de la violencia organizada, por parte del aparato estatal, para el control del conflicto social.

Hace poco tiempo, el Dr. Maximiliano Rabelais Puig Miller (Max Puig), Máximo dirigente del Partido Alianza por la Democracia, una de las personas más conocedoras de los problemas del pueblo haitiano después del maestro Rubén Arturo Silie Valdez, llegó a decir que las bandas armadas que habían en Haití era como una realidad de lo que era la organización del Estado haitiano.

Ahora bien, esas bandas armadas, con los acontecimientos recientes en el vecino país, no podemos pensar que sean parte de la organización de un Estado organizado, si no de que la existencia de una gran banda o de muchas pequeñas bandas armadas lo que da cuenta es de que en Haití lo que existe es un Estado fallido que no tiene el control del conflicto social.

¿Cuáles son las raigambres de ese problema?  La pobreza ancestral haitiana es la causa de que Haití haya llegado donde ha llegado: un país deforestado, con tantos desórdenes y tan violenta. La pobreza se convierte en un caldo de cultivo para la violencia; una familia con mucha precariedad económica es a menudo una familia proclive a la violencia intrafamiliar, pero desde luego la genética o la conducta aprendida pueden influir en la eclosión de esta última.

Las raigambres de la situación de pobreza ancestral de Haití son: 1) El colonialismo francés basado en el odioso régimen de la esclavitud con todas las consecuencias que trajo, entre ellas el abuso de Francia de cobrar una injusta indemnización por la justa destrucción de inversiones que eran el producto de la inicua explotación del trabajo esclavo; 2) La injerencia extranjera en los asuntos de Haití; y 3) La existencia en Haití de un burocracia parasitaria en ese país que vive de macerar al pueblo haitiano, sobre todo con las migraciones, que no ha sabido dirigir los destinos de ese país.

La Republica Dominicana no puede absorber todos los migrantes haitianos quieren entrar al país, pero tampoco puede buscar soluciones ella sola como país. Sin embargo, la injerencia de otras naciones desarrolladas es lo que ha agravado el problema, porque estas lo que tratan es de hacer inversiones para saquear más ese país. Es un problema de difícil solución.

No creo que el problema de las tensiones entre dominicanos y haitianos sea de un prejuicio racial sencillamente, tanto de los haitianos con los dominicanos, como de los dominicanos con los haitianos. Creo que es un problema que se ha generado por resentimiento en contra de la explotación de los dominicanos a los haitianos  y por resentimiento o fobia a la pobreza de los haitianos. Hace unos meses el Licenciado Gabriel Guzman, desde Moca, a través de un video, presento una propuesta al presidente Luis Abinader, antes de que ocurriera el asesinato  del Presidente Jovenel Moise. Al parecer no le hicieron caso, pero su propuesta parecía la de un hombre de Estado.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

 

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