¿De qué sirven las cárceles y multas por piropear a las mujeres?

Por Alcedo Margarin miércoles 29 de noviembre, 2017

Más de media decena de países tienen leyes que castigan con penas de tres (03) a doce (12) años de prisión y multas entre cincuenta (€ 50.00) a mil (€1000,00) euros para el hombre que decida halagar una mujer con piropos y que ella entienda que son indecorosos o se sienta acosada.

En Estados Unidos de América, uno de los países donde el tema ha adquirido mayor sensibilidad, se castiga con prisión los casos comprobados de hostigamientos sexuales. Se registran más de 10 mil reclamos por año. Una mujer puede demandar a un hombre por el solo hecho de que la mire con ojos de lujuria, o porque en una reunión le esté contemplando las piernas o los senos.

Argentina, Bolivia, México y Perú, son los países latinoamericanos que establecen duras sanciones contra los acosadores callejeros.

Bélgica, fue la primera nación europea que estableció una ley que sanciona con prisión y multas por comentarios sexistas en la vía pública.

En Egipto, nación africana, que también castiga con prisión y multas cuando un hombre lanzas piropos groseros a una mujer sin que esta los estén esperando.

“A nivel mundial existen muchas iniciativas, normativas, legislativas y acciones específicas orientadas a combatir el acoso callejero, como por ejemplo transporte público separando hombres y mujeres en las horas picos en Brasil, México y Guatemala. En Argentina, hace tiempo que los piropos se convirtieron la nueva “violencia invisible”… (Este párrafo tomado del periódico Clarin.com de fecha 15/05/2014).

¿Por qué la ley peruana sanciona con prisión y multas piropos groseros?

Las mujeres peruanas al igual que la mayoría de los países Latinoamericanos y del Caribe son agredidas psicológica, espiritual y físicamente siendo esta la región del mundo, más violenta para la convivencia pacífica de sus féminas, según el último informe ofrecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Panamá, el pasado jueves, víspera a conmemorarse el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Analizaremos la novedosa ley peruana que castiga el acoso sexual en espacios públicos (calles, avenidas, parques, plazas, transporte público, entre otros). Lo transcendental es que esta legislación no discrimina a ningún género, pues la persona acosada puede ser hombre o mujer. El Estado persigue que se respete la dignidad, la libertad, el tránsito, el derecho a la integridad física y moral de niños, niñas, adolescentes y mujeres.

El acoso sexual callejero puede manifestarse a través de actos, comentarios e insinuaciones de carácter sexual, así como tocamientos indebidos o roces corporales en el transporte o lugares públicos y el exhibicionismo.

Esta pequeña ley marcada con el número 30314, para prevenir y sancionar el acoso sexual para espacios públicos, dada por el Congreso de la República de Perú en fecha 05/03/2015, promulgada el 25/03/2015; apenas con seis (06) títulos y 12 artículos; hace visible la gran violencia callejera que sufre la mayoría de la persona del sexo femenino, en esta gran nación sudamericana al igual que en cualquier latitud del mundo.
El espíritu del legislador peruano que ha establecido normativas para contrarrestar la violencia intrafamiliar ahora amplía su radio de acción donde pretende reforzar y desterrar la violencia callejera contra la mujer para que no se sienta intimidada, degradada, humillada ni perciba un ambiente hostil ni ofensivo en los espacios públicos.

Para que una persona pueda accionar legalmente contra otra, debe sentirse acosada sexualmente en un espacio público, su denuncia debe reunir dos elementos: 1) que el acto sea de naturaleza o connotación sexual y 2) el rechazo expreso del acto de naturaleza o connotación sexual por parte de la víctima, salvo que las circunstancias del caso impidan expresarlo o se traten de menores de edad.

La indicada ley regula el comportamiento del ciudadano para que no incurra en una violación de una de las cinco (05) manifestaciones expresas que constituyen el acoso sexual en vía pública: 1) acto de naturaleza sexual, verbal o gestual 2) comentarios e insinuaciones de carácter sexual 3) gestos obscenos que resulten insoportables, hostiles, humillantes u ofensivos 4) tocamientos indebidos, roces corporales, frotamientos contra el cuerpo o masturbación en el transporte o lugares públicos 5) exhibicionismo o mostrar los genitales en el transporte o lugares públicos.

Esta legislación responsabiliza a las autoridades de los gobiernos regionales, provinciales y locales para que den fiel cumplimiento evitando el acoso sexual en los espacios públicos, facultándole para que establezcan sanciones con multas a las personas naturales o jurídicas (empresas o instituciones) que permitan que sus dependientes sufran el acoso sexual cuando estén en el lugar de trabajo.

Asimismo, incorpora medidas de prevención y atención de actos de acoso sexual en espacio públicos en sus planes operativos institucionales y capacitar a su personal, en especial a los miembros de sus servicios de seguridad. Todos los policías de Perú están en el deber de recibir denuncias de las víctimas y tomar medidas preventivas para evitar que se escape (n) los denunciados infractores por acoso sexual en espacios públicos o desaparezcan las evidencias (como fotos, grabaciones tomada sin el consentimiento de la persona violentada o victima). En caso de que el agente policial no cumpla con esta disposición será sancionado con amonestación y podría ser expulsado de las filas policiales.

Por otro lado, El Ministerio de Educación de Perú, tiene la obligación de implementar la enseñanza en los niveles de Educación Primaria, Secundaria y Universitaria contra el acoso sexual en espacios públicos.

La sanción que reprime con pena privativa de libertad a los infractores de esta ley oscilan de tres (03) a doce (12) años de prisión de acuerdo a lo previsto en el artículo 176 del Código Penal de la República de Perú.

Esta legislación es digna de ser replicada para los países de la Región Latinoamericana y del Caribe, para que las autoridades realicen la verdadera inversión que exige el sistema educativo para reducir el auge de la criminalidad del feminicidio, donde las estadísticas revelan cifras alarmantes de muertes de cónyuges, hijos y otros parientes de la familia que incurren en solucionar sus conflictos de la manera más aberrantes, dejando consternada a la raza humana en un mundo que solo exige paz.

*El autor es el fundador del Instituto de Formación Gerencia y Liderazgo Americano (IFGLA), Conferencista Internacional y Procurador Fiscal asignado al Instituto de Educación Superior Escuela Nacional del Ministerio Publico. Para contacto 829-876-3195 fegla1@gmail.com

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