Sin permiso de sentirse vulnerables

Por Dra. Lilliam Fondeur martes 24 de marzo, 2020

Durante la guerra  los hombres ocupaban el espacio público y las mujeres asumían el cuidado.  La pandemia del coronavirus, COVID 19 ha puesto de manifiesto el modo en que la sociedad se organiza, no existen transformaciones significativas.

Lo que sabemos del coronavirus, COVID 19 es que   infecta de manera equitativa a hombres y  mujeres, con sólo una mínima ventaja para los hombres, donde la balanza se inclina es en las cifras de  mortalidad, abate mucho más a los varones. La edad avanzada y las enfermedades concomitantes son factores predisponentes para morir por el virus.

El comportamiento de esta pandemia no se reduce a la biología o a la testosterona, requiere una explicación biopsicosocial, no olvidemos que  el género es un determinante social de salud. La mortalidad por el virus se relaciona a la presencia de comorbilidades (enfermedades cardiovasculares diabetes, enfermedades respiratorias, insuficiencia renal, inmunosupresión, personas viviendo con VIH),  y el hábito tabáquico, entre otros.

En general, los hombres llegan tarde a la atención en salud, el estereotipo de género masculino no admite debilidad.  Asistir a chequeos médicos no es cosa de hombres, y en consecuencia entran al sistema de salud en etapa crónica.  La infección del COVID 19 ha permitido diagnosticar enfermedades desconocidas hasta el momento por los varones, lastima que en ocasiones sea tarde.

En estos momentos de cuarentena y toque de queda,  a menudo los hombres se exponen al virus sin protección.  Militares, policías, taxistas, repartidores de colmado, obreros de la construcción, entre otros no llevan protección. Se les  considera inquebrantables.

La ignorancia es atrevida.   A pesar de las restricciones de circulación con el toque de queda, y las cifras de muertes por COVID 19,  la policía recoge en las noches miles de jóvenes en las calles.  Estos hombres no han tenido el permiso de sentirse vulnerables al virus, no pueden, el comportamiento temerario certifica su  heteromasculinidad.  Los estereotipos de género también matan hombres.  A este ritmo, este coronavirus nos deja viudas.

Por Dra. Lilliam Fondeur

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