Si vis pacem, para bellum

Por Rolando Robles jueves 2 de enero, 2020

Si quieres paz, prepárate para la guerra…. 

                                   Vegecio, siglo IV dC

Aun y cuando vivimos tiempos de paz, siempre sentimos la presencia de la guerra. Es que la una, ineludiblemente, precede a la otra, y viceversa. Esa es, al decir de Gaston Bachelard, la dinámica de la vida.

La noche y el día se entrelazan biunívoca y recíprocamente y, la existencia de la primera, trae consigo la ausencia del segundo. De suerte que, no tiene sentido hablar de tiniebla absoluta, si existiera un hálito de luz.

Traigo este asunto al escenario porque terminando el pasado año 2019, se anunció que, un equipo de ex militares se adiestraba en temas electorales, para defender en los recintos, el voto de los seguidores de “La Fuerza” de Leonel Fernández.

El revuelo ha resultado mayúsculo, y algunos comentaristas y “opinadores” públicos, han calificado el hecho, como una acción impensada, temeraria, desaprensiva y desacertada, por parte de la Alta Dirección de La Fuerza del Pueblo, y en especial, de su líder y presidente.

Bueno, a decir verdad, hay aspectos de la noticia, que no son fáciles de digerir por la gente común. Y desde luego que, cuando se presentan las cosas de forma inapropiada, se generan disturbios que tienen un impacto totalmente diferente a la intención primaria; especialmente, si el gobierno central -principal opositor a La Fuerza- cuenta con una batería, pagada, de comunicadores dispuestos a distorsionar la información.

Se pudiera admitir que el general Guzmán Fermín no es la persona ideal para representar públicamente esa fuerza civilista; por su pasado, plagado de violaciones y desaprensiones -algunas criminales- que no es de grata recordación para el grueso de los votantes.

Y hasta pudiera señalarse que, una medida de esa naturaleza, debió anunciarse cuando ya estuviera en desarrollo el proceso de “instrucción electoral” a los veteranos y activistas políticos que van a participar.

Es que, en la memoria de los dominicanos, aún persisten esas imágenes de fusiles con bayoneta calada y un paño colorado, amarrado a manera de bufanda en el cañón. Aunque ya esos tiempos se han ido, no es saludable recordar militares en campaña electoral; aunque sean militares retirados del servicio, como efectivamente son esta vez.

Por eso, debió tenerse mas cuidado al entregar la noticia a los medios. La mayor muestra del error, se aprecia, en los alegatos de mala interpretación que han tenido que hacerse. Anunciar el hecho después de consumado, hubiera resultado mas conveniente.

Señalados estos aspectos particulares de la noticia, hay que convenir, sin embargo, en que “la sangre no llegará al río” y, en consecuencia, en una semana -eso esperamos- ya el asunto será parte del “periódico de ayer”, es decir, que pasará de moda.

Será como los llamados “errores sin consecuencia” que se cometen en el juego de pelota, pero, que deben evitarse a todo costo; y mas importante aún, no repetirlos.

Si observamos el texto de la noticia servida, se notará que fue elaborado con pulcritud y precisión, cuando el presidente Fernández -que es la fuente originaria de la información- lo anunció la semana pasada.

El líder de la oposición advirtió: “a quienes, procuran legitimar lo que pasó en el proceso del pasado seis de octubre, para justificar lo que vendría en las elecciones previstas para el 2020, les decimos que, para la defensa del voto de La Fuerza del Pueblo, incorporemos en cada mesa electoral, a los compañeros ex policías y militares que tienen experiencia en el proceso, mediante la creación de un comité de defensa al voto”.

La idea no presenta aspecto pecaminoso alguno. Muy por el contrario, es una respuesta conveniente y civilizada, a los aprestos del Gobierno para re editar el pasado fraude de octubre.

Constitucionalmente, los militares y policías retirados, tienen el derecho de participar y hasta postularse en cualquier nivel de elección política; lo que estaría por verse es,

¿Hasta qué punto conviene que algunos de ellos encabecen una iniciativa como ésta?

La interrogante, un tanto furtiva y demandante, abre el espacio para otra

pregunta, mucho mas directa y abierta:

¿Qué tanto perdonaríamos al capitán que, conociendo de la tormenta que se avecina, lanza la nave al mar sin las previsiones de lugar?  

 

POR ROLANDO ROBLES

   

¡Vivimos, seguiremos disparando!

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