Si nos decidimos a dar el ejemplo, tendremos un mejor país

Por César Fragoso martes 6 de junio, 2017

Los dominicanos vivimos quejándonos de todo lo que pasa en nuestro país y, sin pensarlo dos veces, le echamos la culpa al Gobierno.

Otra cosa que hacemos de manera intempestiva es achacar nuestros males a los políticos y, fundamentándonos en la corrupción que representan algunos de estos, nos adaptamos a dejar que todo ande manga por hombro y, lo peor de todo, nos hacemos partícipes de sus actuaciones.

Si como ciudadanos, nos ponemos a pensar en las cosas indebidas que hacemos con total naturalidad, muy a nuestro pesar, tendremos que considerarnos, tan corruptos o más, que los que acusamos y queremos llevar al paredón para su fusilamiento moral.

Les aclaro de antemano que, mi intención al escribir estas letras, no pretende, bajo ningún concepto, justificar las actuaciones de aquellos que, desde todos los gobiernos, aprovechan sus posiciones para enriquecerse ilícitamente  y, mucho menos, para aprobar las acciones dolosas de algunos de los que elegimos con nuestros votos, como senadores, diputados, alcaldes y hasta presidentes.

Lamentablemente, la culpa de muchas de las cosas malas que hacemos todos, son en seguimiento al mal ejemplo que nos dan unos cuantos de nuestros políticos.

Ahora bien, una cosa no fundamenta la otra. Yo entiendo que no debemos culpar a los demás de nuestras acciones.

Cuando hacemos algo indebido, es nuestra propia responsabilidad la que nos lleva a hacer algo que, de ante mano, sabemos que no es correcto.

En ese sentido, me gustaría que usted, que me honra con su lectura, se preguntara, qué culpa tiene tal o cual político de que usted cruce un semáforo en rojo?.

Esa sencilla acción, la cual muchas veces cometemos en presencia de nuestros hijos cuando los llevamos al colegio, es el inicio de la formación de ciudadanos que en el mañana harán lo mismo.

Otro aspecto al que nos hemos acostumbrado y hacemos como lo más normal del mundo, es querer superar nuestras malas acciones mediante el soborno a los encargados de hacernos cumplir las leyes.

Al hacerlo, somos tan corruptos como el mayor de los corruptos y ayudamos a incrementar la corrupción en todo el sentido de la palabra.

De manera intencionada he mencionado y continuaré haciéndolo, las palabras corruptos y corrupción.

Acaso no es usted un corrupto cuando le ofrece dinero al policía de tránsito para que no le ponga una multa por haber violado la ley?.

Habrá corrupción o un mayor acto de soborno que aquel en el que nos involucramos cuando le damos dinero al empleado público para que nos agilice la tramitación de cualquier diligencia que hacemos en el Estado?.

Quizás fuimos de los que les dimos dinero al que nos examinó para obtener la licencia de conducir o, peor aún, les dijimos a nuestros hijos que no se preocuparan por eso, que, al momento de querer obtener su autorización para manejar, solo teníamos que darle unos pesos al inspector y problema resuelto.

Aunque la corrupción es el tema del momento, no solo es en los aspectos de la corrupción, en donde tenemos que dar el ejemplo. (Nuevamente duplicada la palabra corrupción de manera intencional).

Sí, les hablo una y otra vez de la corrupción, porque en la actualidad nos hemos enfocado en ese tema, lo cual hay que reconocer, ha sido un logro de los contrarios al PLD y, sin darnos cuenta, nos olvidamos de innumerables cosas, que no tienen nada que ver con la corrupción, con las que, al hacerlas, podríamos ayudar a tener un mejor país.

Si a partir de este momento usted se decidiera a ser un mejor ciudadano, ayudaría a que poco a poco fueran cambiando los aspectos negativos de la sociedad en que vivimos.

Es tanto lo que podemos hacer para ayudar, que nos llevaría mucho tiempo enumerarlo, aún así, les pondré los primeros aspectos que lleguen a mi mente y, si están de acuerdo conmigo, hagan lo mismo, propónganse hacer que las cosas cambien poniendo su granito de arena por el bien del país.

Iniciemos con algo tan simple como no arrojar basuras en las calles, que tal si le agregamos no desperdiciar el agua, apagar los bombillos innecesarios, dejar de manejar siempre con las luces altas, ceder el paso, ayudar a un ciego o anciano a cruzar la calle, respetar al peatón, no usar los estacionamientos reservados para personas discapacitadas, cuidar nuestros parques, no dañar el mobiliario de los lugares públicos, no molestarnos en las filas de los bancos cuando le dan prioridad a una mujer embarazada, evitar la violencia de género, etc, etc, etc.

En definitiva, no solo es en la corrupción desarrollada por algunos malos dominicanos en lo que debemos enfocarnos y, mucho menos, en querer que nuestros gobiernos sean los que siempre tienen las culpas de todo lo bueno y lo malo que nos pasa.

Nosotros, los dominicanos en general, somos los que tenemos que preocuparnos por hacer el bien y dejar a un lado el mal.

Yo estoy seguro de que, si nos decidimos a dar el ejemplo, tendremos un mejor país.

 

 

 

 

 

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