Sí la UASD cambió el rostro pero sus profesores son dignos

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 22 de febrero, 2021

Queremos referirnos en este artículo al editorial de Hoy del sábado 20 de febrero, bajo el título: Apoyo a la UASD y su Rectora. Bien, por lo del apoyo a la UASD y su rectora, pero apoyar a la UASD y a la primera mujer rectora de la Primada de América no debe conllevar lanzar denuestos contra los profesores, quienes son dignos servidores.

Lo que no dice el editorial del prestigioso matutino es que el Estado dominicano tiene una deuda social con la UASD, la cual es muy vieja y  grande, ya que ha violado una ley que contempla una subvención muy muy superior a la que se ha estado asignando y que la necesita, siendo ella la universidad del Estado y que debe ser tratada como tal para darle servicio eficiente a este y a la comunidad nacional; la única explicación es la rapacidad en el lucro de un sector del empresariado vinculado a las inversiones privadas en la educación superior, con la  estulticia de la  aquiescencia de sectores que forman parte de la sociedad política, a costa del malestar social que generaría la privatización total o cuasi total de la educación superior. La educación superior privada lo que puede es servir mucho a la fuga de cerebros y no responder al interés nacional.

Los posmodernos o posestructuralistas, como es el caso de Michel Foucault, han tenido razón cuando abordan el tema como la exclusión social, aun cuando aquello de identificar como posmodernas a algunas sociedades es una definición que no tiene justificación. Esto último, porque se pretende plantear que las sociedades denominadas como tales, además de ser hedonistas, no tienen la división de clases y el conflicto de clases se ha extinguido en ellas, lo cual no aplica a las sociedades que se le pretende llamar así.

Una de los ejemplos de la exclusión social es que a todos los sujetos no les está permitido hablar todo en cualquier lugar o circunstancia, es privilegio de algunos sujetos hablar de determinadas cosas o asuntos. El que tiene poder si puede decir muchas cosas.

En tal sentido, hace apenas dos años casi nadie podía hablar nada en favor de la UASD porque había una campaña mediática contra ella, la cual se ha disipado un poco con la llegada de la primera mujer rectora.

Ahora bien, parece como si el Estado dominicano, órgano que monopoliza el poder político de la clase dominante, fiel representante de los empresarios, permaneciera en su afán de querer privatizar casi en su totalidad la educación superior.

Seguir en ese afán, aunque podría ser de manera un poco soterrada por el momento, sería la estulticia más grande que puede cometer la burocracia gubernamental sobre todo después de eclosionara la pandemia de COVID-19 y con ella las crisis sanitaria y ecológica.

Quien escribe tal vez sea el único, pero no lo creo, que piensa que esta crisis sanitaria y ecológica va para largo, pese a que las vacunas, y no se queda en lo  COVID-19, pues recientemente se anunció que en Rusia habían confirmado lo de la gripe Aviar en humanos.

Las enfermedades zoonoticas están a la orden del día, mientras los empresarios siguen pensando que el mundo puede seguir tal como está. El Estado tiene que poner controles en la sociedad, lo cual es la negación de los acuerdos de libre mercado, el mundo ha puesto en evidencia de que se hace necesario volver a las regulaciones estatales.

La universidad del Estado debe ofrecer apoyo logístico al Estado en la solución de problemas importantes, donde es necesario que el conocimiento científico intervenga, pero para ello requiere de recursos financieros que el Estado no le provee en la magnitud necesaria. Los profesores de la UASD no tienen sueldos lujosos, privilegiados, por lo menos los que se dedican de manera exclusiva a la docencia. No es verdad que son unos privilegiados, a menos que el editorialista crea que son obreros.

Estos últimos reciben salarios muy por debajo de un profesor de la UASD, lo que es una injusticia muy grande, pero esa no puede ser la excusa para hablar mal de los profesores de la UASD y hablar de “ambiciones profesorales”.

Lo que no dicen los medios como el prestigioso periódico Hoy es como el Estado en menos de 4 décadas desbarató casi por completo el sistema de salud pública, dejándolo en la inopia, desavituayandolo  y pagando salarios de miseria a los médicos.

Mientras los medios siguen volviendo a la carga contra  profesorado de la UASD, lo que al hacerlo se vierte en  contra de la misma Universidad, la crisis sanitaria y ecológica mundial que afecta al país sigue vigente, mientras tanto solo se habla de la crisis económica sin recortes a gran empresariado, especialmente al capital financiero.

Se habla de corrupción y de procesos contra exfuncionarios pero no se habla de recuperación de depósitos en los paraísos fiscales, ni de controles de precios y ni de terminar con la ARS y las AFP.

Mientras todo eso ocurre los trabajadores asalariados, a los de cuellos azules y a los de cuellos blancos, se les pagan salarios en empresas privadas y otras entidades (industriales, comerciales, pecuarias, agrícolas, financieras y de servicios) que en la casi totalidad de los casos no cubren sus necesidades.

A la inversa ocurriría  si no viviéramos en un Estado neoliberal, los trabajadores de las empresas privadas no recibieran un salario tan miserable de 15,000, o un médico tal vez no estuviera cobrando 35,000 por Salud Publica, lo que no le alcanza para nada si no vive de trabajar también en clínicas privadas, el profesor de la UASD no tendría que hacer el gran esfuerzo de trabajar 40 horas semanales -para no morir de hambre- que supone un trabajo muy estresante que lo hace un candidato al infarto del miocardio, muchos de ellos han muerto por esa causa o por accidente cerebro vascular.

El trabajo docente es agotador porque no solo se trabaja en las aulas (presenciales o virtuales) ya que a esas 40 horas se agregan muchas más preparando planes de clases, exámenes, lecturas y calificaciones.

Los profesores que trabajan en laboratorios (Ciencias de la Salud, biología, física, química, electromecánica e ingeniería industrial) prácticas de campo (agrimensura, ingeniería civil, derecho, agronomía, antropología, trabajo social, sociología y arquitectura) y practica de clínicas y hospitales ( Ciencias de la Salud) tienen que hacer un esfuerzo todavía mayor en horas de trabajo.

En tal sentido, no se puede considerar que los profesores de la UASD sean unos privilegiados, aunque tal vez la demanda se pueda considerar algo extemporánea. Creo debe ser más sensato de los medios de difusión tener más mesura al hablar, más cuando se trata de un periódico que ha cosechado el prestigio, porque en este caso se trata de una falacia.

No se pueden hacer comparaciones con otros asalariados, lo que hay que ver es el nivel de vida que tiene un profesor que trabaja tanto en una actividad laboral estresante y agotadora por las tantas horas de esfuerzos.

Un profesor que se dedica a la docencia y nada mas no recibe un salario de un privilegiado, salarios privilegiados reciben los altos funcionarios del tren gubernamental, los congresistas, los altos funcionarios de la banca privada, los gerentes de las cadenas de supermercados y grandes hoteles.

El sueldo de un profesor de la UASD, dedicado solo a la docencia, cuando alcanza para pagar un carrito usado o nuevo, después de endeudarse con un banco, alcanza para comer algo él y su familia si se priva de ir de weekend a un resort, aunque sea una vez al año y de ir a un cine una vez por semana o de vez en cuando a una función teatral.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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