Si buscamos resultados satisfactorio, debemos tener en cuenta y aplicar lo más importante

Por Osvaldo A Basilio Reyes jueves 30 de marzo, 2017

Está demostrado que las diferentes medidas ejecutadas por nuestras autoridades a los fines de controlar la terrible delincuencia de que estamos siendo víctima, solo ha sido un paño con pasta si tomamos en consideración los resultados obtenidos, aunque hayan sido ejecutadas con las mejores de las intenciones por diferentes gobiernos.

Se ha incurrido en cuantiosos gastos en logística, vehículos, combustibles, tiempo y recursos humanos, sin obtener los resultados esperados, estando latente dicho problema que podríamos decir con más intensidad y peligrosidad, estando nuestra sociedad insegura a la expectativa de que al transitar por las calles y más aún en nuestros hogares de ser víctima del acecho y maquinaciones de los criminales y delincuentes que todo parece indicar que les están ganando la batalla a nuestras autoridades.

La delincuencia es un producto humano de nuestra sociedad y como tal debe ser tratado, que aun masacrando la sociedad tienen derechos a su favor conforme a la Ley, derechos que hacen uso en el momento de ser defendido por los obreros del derecho y de la ley que son los abogados, que aunque sin creerlos que son ovejitas mansas en muchas ocasiones son incomprendidos conjuntamente con los jueces y fiscales que tienen que atenerse y observar los postulados legales que son imperativos en su aplicación, que en muchas situaciones suavizan la pena a imponer a un infractor de la ley que para la sociedad en general a veces se torna inconcebible por ser tan atroces y lacerantes los hechos cometidos.

Como hemos dicho en el encabezado de este escrito que si buscamos resultados satisfactorios, debemos tener en cuenta y aplicar los más importante, creyéndolo así en el sentido de que aunque ninguna sociedad puede subsistir sin reprimir los actos delictuosos de que son víctimas sus miembros, actos realizados por algunos renegados e inadaptados sociales que viven del dolor de los demás.

Podrimos decir que las medidas represivas son necesariamente las inmediatas, pero no esto basta por sí solo, ya que no debemos soslayar, o dejar lado las medidas que son la raíz en la solución de la delincuencia, los cuales son la educación, protección y el ambiente familiar de nuestros hijos y jóvenes, medidas estas que constituyen un proceso continuo desde la niñez hasta culminar la adolescencia cuando hayan adquirido cierta madurez, o discernimientos de sus actos.

Otra situación que debemos tener presente en este caso es que los padres y autoridades deber presente que tienen que constituirse en el espejo de sus hijos y miembros de la sociedad, actuando de manera tal que sus hijos y miembros de la sociedad se sientan que están siendo tutelados con un ejemplo digno de imitar y admirar.

No es un secreto de que buena parte de nuestras familias por desidias, desinterés y poca responsabilidad están divididas y no cumplen con su función social de inclinar y asegurarles a sus hijos un futuro donde impere la moral sobre lo material; también pudiendo decir aunque sin generalizar que las autoridades que nos han y están gobernando no han cumplido con su responsabilidad de ser el mejor ejemplo donde puedan reflejarse la juventud que es la parte más vulnerables de nuestra población, si tomamos en cuenta los escándalos vergonzosos de que hablan los medios de comunicación.

Me parece sin renunciar a las medidas coercitivas que son las inmediatas, debemos emprender de manera continua las mediadas a largo plazos que las educativas, que al final de cuenta son las más importantes y determinantes, debiendo los padres de familia constituirse en amigos de sus hijos dedicándoles más tiempo, amor y comprensión; las autoridades son asimilables a padres de familia por la función social que debe cumplir el Estado al cual personifican que las de predicar con el ejemplo.

Me parece que esta debe ser una conquista de nuestra sociedad y como tal no es fácil, pero es necesaria y posible que es la de ganarse la confianza y el interés de nuestra niñez y juventud en la valoración de los principios morales que a largo plazo cuando todo parece que se está derrumbando se constituyen en el pie de amigo de las personas.

SIEMPRE CONFIANDO EN DIOS Y EN NOSOTROS MISMOS NO LES AMARGUEMOS EL FUTURO A NUESTROS HIJOS, YA QUE NO LES VAMOS A SER PARA SIEMPRE, AMEN.

 

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