(Serie 3 de 3) Responsabilidad del ciudadano en combate contra el ruido

Por Massiel De Jesus miércoles 22 de agosto, 2018

Este es último de una serie de tres reportajes sobre las consecuencias de la contaminación sónica en la sociedad dominicana.

 

SANTO DOMINGO.-El problema del ruido excesivo, con sus consecuentes efectos nocivos para la salud y la conducta de las personas, exige no solo de la determinación del Estado sino también de la colaboración activa de instituciones privadas y de todos los integrantes de la sociedad.

Esto así, debido que el ruido figura entre los contaminantes ambientales  que mayores estragos ocasiona en la población de América Latina, realidad a la que no escapa la República Dominicana.

En ese sentido, el Estado dominicano ha implementado  políticas públicas a través del Ministerio del Medio Ambiente y otras instituciones oficiales, algunas de ellas en coordinación con entidades no gubernamentales que persiguen minimizar los efectos de ese problema, que se incrementa con el aumento de la población y el uso de equipos propios de la época moderna.

Este tipo de iniciativas son valoradas positivamente por la población, ya que entiende que estos esfuerzos deben seguir ejecutándose, con el apoyo de campañas educativas con relación al tema.

Sin embargo, estos aprestos serían en vano si las personas de manera individual, sobre todo quienes, por malos hábitos adquiridos o por la naturaleza de las funciones que desempeñan, producen ruidos que sobrepasan los decibeles establecidos como admisibles en las normas medioambientales, no toman conciencia de los efectos en la salud humana que pueden acarrear esas prácticas.

Los niveles de ruido aumentan considerablemente durante la celebración de las campañas electorales, los torneos deportivos más populares y las congregaciones religiosas y de otra índole que se celebran con regularidad en la Republica Dominicana.

Expertos en esta área, entienden que los esfuerzos del Gobierno son tan necesarios como la participación de los comunitarios en el empoderamiento de sus derechos y deberes para alertar, educar e informar a los demás sobre la importancia de crear y generar conciencia sobre el daño que causa el exceso de  ruido a las personas, ya que este al sobrepasar la capacidad auditiva provoca diferentes enfermedades, siendo la sordera permanente una de las incurables.

Osiris De León. (Fuente externa)

Al respecto, el ambientalista dominicano Osiris De León dijo que para enfrentar el problema del ruido en el país es indispensable adoptar una serie de medidas, entre las cuales figura la adquisición de la instrumentación suficiente para la medición de los niveles de ruidos, específicamente del emitido por los vehículos en las vías públicas.

Asimismo, sugirió que las autoridades competentes monitoreen lugares concurridos de la capital, tales como las intersecciones  de las avenidas Duarte con París, y 27 de Febrero con  Abraham Lincoln,  Winston Churchill,  Isabel Aguiar,  así como el kilómetro 9 de la Autopista Duarte, entre otras zonas, donde asegura existen ruidos excesivos.

“Tampoco hay un monitoreo y control donde hay plantas eléctricas que tienen motores que generan mucho ruido”, manifestó De León.

Otra de las medidas sugeridas por el ambientalista es que  la Dirección General de Aduanas impida la entrada de  plantas eléctricas que puedan generar un nivel de ruido superior a los decibeles permitidos por las normas ambientales.

“Lo primero que se le debe pedir a cualquier importador de plantas eléctricas, es cuántos decibeles produce esa planta y, si la misma  produce más de 60 decibeles, no permitir su entrada al país”,  agregó el también geólogo.

Dijo, por último, que es necesario que el Ministerio de Medio Ambiente tenga mayor cantidad de supervisores con sistema de medición de audio.

¿Cómo podemos evitar la contaminación sonora?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), consciente de este problemática mundial, recomienda que el nivel más alto permisible de exposición al ruido en el lugar de trabajo sea de 85 decibeles (dB), durante un máximo de ocho horas al día o 100 dB durante 15 minutos.

Detalla, en un comunicado de prensa de febrero del 2015, que este último es frecuente en lugares de esparcimiento, tales como clubes nocturnos, bares, eventos deportivos, por lo que exhorta reducir considerablemente la duración de la exposición.

Otra forma de evitar los excesos del ruido, es que las personas expuestas, por cualquier actividad, porten protectores auditivos, como lo muestra la OMS, mediante un audiovisual educativo titulado “OMS: El Cuidado del oído puede evitar la pérdida auditiva”, donde aconseja que hacer y que no al respecto.

En el caso de la contaminación sonora provocada por el tráfico vehicular, recomiendan que las bocinas de los vehículos se deberían usar solo en casos rigurosamente necesarios.

Asimismo, exhortan a los conductores a aplicar silenciadores en los tubos de escape de los automóviles.

En reiteradas ocasiones el procurador general de la República, Jean Alain Rodríguez, ha dicho a la prensa local, que intensificarán las acciones para hacer cumplir de forma estricta lo que dicta la Ley 287-04 de Prevención, Supresión y Limitación de Ruidos Nocivos y Molestos que Producen Contaminación Sonora.

La misma contempla, además, que se procederá a incautar (a los dueños de negocios comerciales, tales como; bares, colmados, “colmadones”, vehículos y car wash) los equipos que emitan ruidos molestosos, así como imponer sanciones administrativas y en caso de reincidencias a cerrar negocios.

Zonas que ameritan mayor tranquilidad    

Fuente externa.

 

Se hace notoria la falta de letreros o señalizadores que indiquen que no se pude hacer ruido, en algunos lugares en donde se amerita mayor tranquilidad por la naturaleza de sus actividades, tales como hospitales, centros de estudios, y de salud.

En torno a este aspecto, el procurador general de la República ha indicado a la población que en estos lugares los decibeles deben mantenerse entre 55 y 60 en horario diurno y no pasar de 50 después de la 9:00 de la noche.

En tanto en los residenciales deben estar por debajo de los 65 en horario diurno y no superar los 55 decibeles en horas de la noche.

La Ley 287-04 establece en su artículo 3 que “el Poder Ejecutivo reglamentará los decibeles permitidos de ruido, considerando, las zonas residenciales, comerciales o industriales y el horario diurno y nocturno respectivo, señalando específicamente el límite hasta el cual no se considera ruido nocivo o molesto”,  de acuerdo a los estudios pertinentes de la entidad competente.

¡Ten pendiente!

Aunque el rol del Estado y sus entidades son esenciales para minimizar el impacto del ruido excesivo en la salud de los ciudadanos, evitar esta problemática es una tarea que depende de la responsabilidad de todos los sujetos y actores sociales del país.

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