¿Será el voto transnacional  la diferencia?

Por Homero Luciano

El transnacionalismo fue en principio un término acuñado durante el siglo 19 por los tratadistas de economía política con la finalidad de definir los campos de las corporaciones privadas, cuyos capitales se habían aposentado en diversos  países. Más adelante, este fenómeno económico se expande al campo social y político, íntimamente asociado a la globalización, terminando conformándose una concepción de comunidad planetaria, o lo que es igual a una comunidad de ciudadanos trasnacionalizados.

Lógicamente, con las migraciones,(inherentes al ser humano), estos procesos encuentran su razón de ser más allá  del  vínculo de las remesas y el comercio, originando que esas comunidades migrantes se hayan empoderado para tomar participación en el activismo político en sus países de origen.

Esta realidad es la que ha permitido que en la mayoría de nuestros países se legisle para permitirle a sus connacionales ejercer el voto desde el país que los hospeda, que es sin ninguna duda, una de las políticas de vinculación más importante  adoptadas por los estados expulsores a través del cual los migrantes continúan siendo miembros de la comunidad política, pese a su ausencia del territorio nacional.

En el caso particular de los dominicanos residentes en el exterior, el activismo  político partidista es parte de su idiosincrasia, y prueba de ello es el significativo crecimiento del padrón de electores del exterior, calculándose que para el certamen electoral del año 2024 pudiera tener aproximadamente un millón de empadronados hábiles para ejercer el sufragio.

No es fácil predecir el futuro político de la republica dominicana. Esta realidad le impondrá  a los partidos y a sus dirigencias otear el horizonte y entender que el escenario electoral de cara al año 2024 es total y absolutamente distinto al del año 2020, por lo que se impone auscultar premonitoriamente con suficiente mesura el porvenir,  porque si la votación en el territorio nacional resultare muy ajustado, el voto del exterior puede ser el que decidida. 

Lo que humildemente observamos a dos años de distancia de las próximas elecciones, ha ocurrido en otras latitudes. En Italia, por ejemplo,  en el año 2006 la coalición de centro izquierda liderada por Romano Prodi logró derrotar a Berlusconi, gracias a los votos de los italianos residentes en el exterior específicamente en Argentina. Estos votos le permitieron reunir la mayoría  en el Senado para  la conformación de su gobierno. Siempre se ha dicho que la historia no se repite, pero sí pueden darse hechos muy parecidos.

Por Homero Luciano

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