Sensatez y civismo

Por Claribel Medina sábado 13 de agosto, 2016

En Suecia, una ministra de Educación de ese país renunció alimportante cargo solo porque dio positivo en una prueba de alcoholemia.

Se trata de Aida Hadzialic, detenida por la policía cuando regresabade un concierto en Copenhague, donde había tomado varias copas de vino.

La prueba arrojó como resultado 0,2 miligramos de alcohol en lasangre, cantidad mínima que en Suecia se considera un delito.

El procedimiento en el país escandinavo no es solo imponer lamulta, sino que el delito debe ser informado a las autoridades competentes.

Refiero este caso para hacer un símil con el cumplimiento dela Ley en República Dominicana, y la responsabilidad moral y la consecuenciaque su violador debe de asumir.

Si eso ocurriera aquí, es casi seguro que el alto funcionariono sería retenido en un chequeo, y si por “error” lo detienen, no lo someten a laprueba de alcoholemia (si estuviera vigente) y tampoco el episodio seríareportado más arriba.

En la hipótesis, muy poco probable, de que sea detenido, sele haga la prueba y sea reportado, el funcionario dominicano, lejos derenunciar al cargo o exculparse por vergüenza, va a denunciar que le quierenhacer daño, que hay una persecución en su contra, y todas las sandeces que loscobardes e irresponsables del patio nos tienen acostumbrados.

La ministra de Educación de Suecia, no conforme con renunciara esa posición jerárquica, hizo gala de un comportamiento humilde y lamentóhaber “decepcionado” a mucha gente y dijo estar “furiosa consigomisma”, además de “profundamente arrepentida”.

De apenas 29 años, ella se había convertido en la ministramás joven en la historia de Suecia.

Ver acontecimientos como este nos pone a pensar, y alamentar, cuán lejos estamos los dominicanos de ser una sociedad civilizada.

POR LUIS BRITO

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