Selección de candidaturas

Por Manuel Hernández Villeta martes 25 de junio, 2019

Es un freno a la democratización de los partidos políticos, la reserva de candidatos. Se niega el derecho de los militantes a participar en las primarias, donde puedan ser electos de acuerdo con su cuadro de popularidad.

Las primarias, si son abiertas, participativas y democráticas, es la única forma de escoger a los candidatos más populares. El  cedazo posible es el respaldo que un candidato pueda tener. Muchos dicen que un mal candidato a regidor, alcalde, diputado o senador, pero con un gran presupuesto y recursos económicos millonarios, podría salir electo con facilidad.

La reserva de candidatos  es peor que con el famoso dedo, cuando  los cabecillas de los partidos políticos escogen a una persona que ni siquiera tiene una actividad partidista. Una selección a espaldas de las masas, lo único  que da pie es a privilegiados, que sin tener que hacer campaña casi aseguran su cargo.

La historia política dominicana que arranca desde el ajusticiamiento  de Trujillo  ha estado normada por los caprichos de los cabezas de grupo, y los llamados grandes caudillos modernos se dejaron seducir por ella.

El doctor Joaquín Balaguer pensaba que la democracia reformista estaba en su cabeza. Un líder por encima del partido, que no le dio basamento democrático, y por el contrario lo construyó como  una masa amorfa que su única idea era conseguir estar cerca del poder.

Peña Gómez también abuso del dedo. Aunque permitía las primarias con muchas limitaciones, las candidaturas las decidía  de forma personal. Con su gran liderazgo era difícil hacerle frente a cualquier decisión. Solo en una ocasión a Peña Gómez le doblaron el pulso y fue cuando decidió el programa del dos por dos.

Un desatino del gran líder de masas. Para evitar fraccionamientos se olvidaba de normas constitucionales y dividía un periodo congresual o municipal entre dos aspirantes. Uno gobernaría dos años y el otro, los restantes dos.

Ni siquiera Peña Gomez con su voz de trueno, logró que se respetara esa decisión tan controversial. Muchos de los que tomaron los primeros dos años, luego rehusaron renunciar, para que el partido sometiera una terna, y que ascendiera su compañero de aventura.

Desde luego que se lograba el dos por dos en medio de acuerdos de aposento, porque el pueblo había votado por el candidato que estaba en la boleta. Hoy hemos dado un paso atrás, el establecer las candidaturas seleccionadas, de los intocables, de los que no  van a convención, de los que se les toma en cuenta, por amistad o por dinero. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel HernandezVilleta

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