Se va Doña Emma, pero deja un gran legado

Por Francisco Rafael Guzmán

Doña Emma termina su periodo como rectora de la UASD dentro de pocos días. Hace cerca de tres décadas la vio por primera vez el autor de este artículo, recuerda su rostro sonriente; sin embargo, luego vinieron los ruidos por vientos ya fuera de brisa, mistral o terral, donde laboraban otras personas que alteraron la posible comunicación en el ambiente de las relaciones laborales; debo confesar que la subestimé un poco y no creí que podía llegar a donde llegó y no me di cuenta de su condición de mujer de un gran liderazgo. Fallé en mi percepción de ella porque otros que, pensando en motivos puramente personales querían medrar, tuvieron cercanía con ella y metieron ruido.

Hace un tiempo relativamente largo puse distancia con el grupo en que estuvimos juntos, tenía mis motivos, pero no fue por ella sino por otros entre los que no estaba ella, pero eso es asunto ya del pasado; pero no aman La academia esos que así actúan. Cuando uno se equivoca en la percepción del otro, sea cual sea la causa, debe reconocer que se equivocó y yo me equivoqué con esa gran dama, porque no vi que esa primera imagen era la que valía; esa primera fotografía sí que no estaba contaminada por la intervención de nadie, cuando la vi por primera vez. Esa sonrisa espontanea decía mucho, porque delataba una armonía interior y podía ser el sinónimo de una personalidad fuerte que se cobijaba con el amor a la vida.

Deja ella un gran legado, el de la decencia en el manejo de la universidad del Estado, pero además las buenas relaciones con prácticamente todas las entidades estatales, incluyendo los diferentes ministerios, buenas relaciones con los medios de difusión y con universidades extranjeras; pero algo que hay que destacar es su capacidad del manejo de los conflictos, nada más hay que ver como la Dra. Polanco Melo cuando hay un asomo de conflicto, con su intervención dirime fácilmente este.

Recientemente hubo una queja de un profesor de posgrado, ante el no pago de horas de clases servidas, rápidamente la rectora Emma Polanco intervino y se le dio curso al pago de los profesores de posgrado; además, se ha manejado con mucha armonía con los profesores de grado y el gremio de profesores FAPROUASD, creo que como nunca antes ningún rector lo había hecho, pero también con los empleados universitarios.

Cabe señalarse, en tal sentido, que tal vez nunca antes en breve tiempo se han producido dos aumentos significativos de salarios, aunque estos no compensen toda la inflación acumulada, pero se le ha hecho a todo el personal activo y jubilado de la UASD. Armonía entre los distintos sectores que componen la Primada de América, para seguir siendo un faro de luz, no sin dejar de haber algún asomo de conflicto y dejar de dar la cara para buscar soluciones.

Hay que destacar el hecho de que se han consolidado los estudios de posgrado, especialmente los programas doctorales, entre los cuales ya se proyecta hacer programas propios de la UASD, no coordinados con otras universidades. Esa es la Emma Polanco que hoy mejor que ayer la conozco, hoy después de casi cumplidos los 4 años en la dirección de La Academia, deja el mejor de los legados: el de la armonía, las buenas relaciones que hoy prestigian a la Primada de América y el manejo adecuado de las situaciones conflictivas. Contrario a como quiso montarse una campaña sucia previa a su elección en el 2018 contra ella, la rectora Polanco Melo y las demás autoridades máximas de su gestión mediante resolución expulsaron de La Universidad al grupo “Los Topos”, los cuales actuaban como una banda de delincuentes.

Hay algo más que destacar, durante la pandemia si la UASD no tuvo un protagonismo muy destacado desde un principio, se debió a la politiquería del sector político que encabezaba el anterior presidente Danilo Medina, quien nada más pensaba en privatización y posiblemente en gobernar mal al país; además, ese gobierno ignoraba a la UASD y no atendía en lo más mínimo sus reclamos de aumento presupuestal, mientras la inflación galopaba; igualmente maltrataba con los bajísimos salarios a los médicos de hospitales públicos, al igual que lo hace el actual gobierno.

Sin embargo, cuando ya estaba instalado el actual gobierno de Abinader, el cual por razones de cuidar su imagen desde sus inicios mostró interés por las vacunas y la UASD se convirtió en el principal centro de vacunación y el que tenía más organizado el proceso de vacunación. Esto último se lo escuché decir a un agente del ejército en el Colegio Médico. La Facultad de Ciencias de la Salud ha jugado un papel muy importante en la aplicación de las vacunas contra la COVID-19 y otras enfermedades como la de la Influenza, así como las campañas contra el cáncer de mama, durante la actual gestión de la rectora Polanco y la decana Rosel Fernández.

Creo que un rasgo de la personalidad de Doña Emma es la sinceridad. No se le olvida a quien escribe cuando en una ocasión, al inicio de su gestión, hizo referencias a los reclamos de La Universidad y que ella como rectora le notificaba al presidente o al gobierno, le preguntaron que si el gobierno le había dado muestra de atender esos reclamos, con toda humildad dijo hasta ahora no he tenido ninguna respuesta. Otro u otra tal vez hubiese “adornado” la respuesta, por tratar de encubrir el maltrato que le daba Danilo Medina que era el Presidente de la República y buscando congraciarse con él, ella no, dijo la verdad porque es una académica que se ha cocido en una academia que es la Universidad Autónoma de Santo Domingo. En una academia hay que tener apego a la verdad, porque se supone que es donde más debe resplandecer la verdad y la mentira debe permanecer oculta en el letargo o en el estado onírico, mientras la verdad debe permanecer en velada o vigilia.

El legado que nos deja la Dra. Emma Polanco debe servir para que el profesorado activo elija entre la verdad y la mentira, entre los académicos y los clientelistas. Ya debe ser enterrado el clientelismo en la UASD, el legado de la actual rectora debe servir para no volver atrás, porque incluso podemos perder nuestra Alma Mater si un rector y un equipo clientelista vuelven a dirigir la UASD, más en los actuales momentos en que somos gobernados por el partido de la gran burguesía, fracción de clase con una gran conciencia de clase para sí. Esperamos que al elegir el profesorado activo recoja su legado.

Confieso que me apena que no haberme llevado de la primera fotografía, en el caso de la Dra. Polanco, que es más fiel o más auténtica que las posteriores.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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