Se debilita

Por Carlos Martínez Márquez lunes 22 de abril, 2019

El brazo izquierdo de América Latina

‘’El hombre es un animal que estafa, y no hay otro animal que estafe además del hombre’’. Edgar Allan Poe

Alan García, líder indiscutible del partido Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA)- ‘’sobrevive’’-  al igual que otros líderes apristas a su fundador Víctor Haya de la Torre, cuyo partido es el más antiguo del Perú- se suicida- cuando estaba a punto de ser apresado por la fiscalía y la policía. El hoy extinto, quien fuera presidente de la Republica por dos ocasiones, se lleva consigo a la tumba, su presunta inocencia y solo quedaran interrogantes y conjeturas sobre los hechos de corrupción que hubo en su segundo mandato.

La izquierda y el llamado ‘’socialismo del nuevo milenio’’ (enlutece, tras su magnicidio-suicidio y deja en la orfandad a los apristas, a su familia, y a los demás líderes de la región). Perú, es uno de los países en toda América Latina, encartado como el más corrupto; en igual condición están los demás que integran el cono Sur, en donde se ausenta la igualdad de oportunidades de sus ciudadanos, y en la que ningún gobernante, ha podido garantizarle a su pueblo comida, salud, educación, vivienda y seguridad. Y mucho menos la repartición de las riquezas que alberga el hemisferio en su vientre.

El segundo mandato de Alan García fue un  gobierno decente, no así, igual al primero, donde su imagen como novel gobernante de entonces, se vio muy deteriorada, por las tantas crisis que se generó en el Perú; para remate aparece en el escenario el nipón, Alberto Fujimori, quien desata los demonios con altos niveles de corrupción, (y un terrorismo que azoto a todo el país, encabezado por Abimael Guzmán y su Sendero Luminoso) que al día de hoy, junto a su hija Keiko residen en el encierro por presuntos actos ilícitos y de sobornos.

Que ha pasado, por ejemplo, en la Argentina, que casi el 56% de los trabajadores no tiene un empleo estable y legalizado? Un tercio de los hogares siguen sin cloacas y uno de cada diez no tiene agua corriente. Sin contar, con los cinco y tantos millones de malnutridos, en un país que produce alimentación para cientos de millones; pero prefiere comercializarlos en Overseas. Tenemos el caso de Venezuela, que tras la llegada de Chávez, se pusieron a inventar dejando de lado el aparato productivo y negociaban petróleo por las importaciones de alimentos, por la  que no fueron capaces de producir a nivel local todo lo que básicamente demandaban los venezolanos. Hoy por hoy, los servicios de electricidad y agua potable- se han visto severamente afectados, diezmando la salud pública y la calidad de vida de ese país suramericano.

‘’Según observo, todo apunta a que la izquierda ha entrado al final de un ciclo político en toda la América latina; esto no quiere dejar dicho que las organizaciones, partidos y gobiernos de izquierda de la región, vayan a desvanecerse’’. Es un asunto de repensar la política del hemisferio y generar un nuevo liderazgo, proveniente de las escuelas del pensamiento ideológico y doctrinario, en la que surjan jóvenes importantes, como lo fue la figura de Alan García en el PRA.

El fenómeno de corrupción  en América latina, es una macula, que  ha eclipsado el desempeño de la política de servicios, en la que los programas de gobiernos, generaban expectativas de desarrollo y bienestar, y no fue así: Odebretch debió haber sido penalizado en los países donde hubo peculado, por haber permeado  por medio de coimas, las instituciones de Estado de mayor incidencia en América Latina.

Esto ha sentado un precedente inusitado, en la que una gran parte de países que aceptaron sobornos, sucumbieron. Ya, el propio Odebretch, se ha constituido como ‘’jabón’’en el salcocho- que se ha llevado de encuentro- como maremoto- la reputación de muchos líderes del hemisferio latinoamericano. La madre Temis, está pasando factura, a esos liderazgos que están detrás de las rejas, los que andan huyendo y los que están a punto de ser procesados, solo que esta vez, el extinto presidente García, extingue el caso con su desaparición física, y que solo él sabe si fue o no inocente. Es un acertijo.

 

Por: Carlos Martínez Márquez

Anuncios

Comenta