Se cierne sobre los partidos y lideres políticos una conjura de extinción que puede poner en peligro la democracia 

Por Fernando Peña

Nada es fortuito, todo tiene su razón.

República Dominicana está llegando al caso más extremos de crisis partidaria, los hechos son sumamente elocuentes.

No solo por su comportamiento, sino por los propios resultados de las elecciones pasadas.

Los lideres y partidos tienen una autodestrucción que a veces espanta.

Lo lamentable de todo es que no se dan cuenta sus dirigentes y lideres que lo están empujado a eso, y que la crisis de los partidos, en estos momentos, aunque no es algo novedoso si tiene antecedentes, y hoy, esta crisis puede verse asociada con la crisis del sistema democrático.

La crisis de los partidos nuestros hay que entenderla en diferentes ciclos, hay que situarlos al interior de la sociedad en la que aparecen.

Con la llegada de Luis Abinader a la presidencia se acentúa más la crisis, él, rico de cuna, sin formación ideológica ni política, heredero de un grupo político llamado Alianza Social Demócrata o Alianza Social Dominicana (ASD), un partido familiar, hace la ASD un tránsito hacia el nuevo PRM que es un desprendimiento del PRD.

Al presidente Luis Abinader nada le importa el PRM, que no sea instrumento de objetivos, por formación, para él los políticos y partidos no tienen calidades y no confía en ellos para ponerlo a dirigir y administrar el gobierno.

Y si lo coloca en alguna posición no se sienten empoderado, lleno de miedos y espantos, lo que impide hacer una buena gestión.

Luis Abinader está fundando en el país el dominio oligárquico, con un gobierno y Estado compuestos por empresarios, grandes empresarios y los ricos del país.

Es un “pacto oligárquico” donde permite un circuito económico-comercial del gobierno y sectores empresariales, de dominio, y promueve y practica un pacto de entrega a EEUU.

Ese pacto procura establecer un sistema social basado en relaciones sociales predominante de los ricos y la oligarquía dominicana.

Y de paso se lleva a los partidos políticos y lideres, pretende imponer una nueva visión y casta dominante fuera del Poder de los partidos.

 Es un sistema de dominio elitista.

Por eso la alianza civil-empresarial y de los llamados lideres de opinión.

Habría que ver si el PRM no hace resistencia a eso, o quizás sus lideres se dejan tomar como elemento fundamental que fortalezca y preserve esa nueva legalidad oligárquica.

Por todo eso es que hay dirigentes en el PRM que están encabezando una importante fracción de distanciamiento con Luis Abinader y sus planes, dirigentes que cobran protagonismo político sobre sus pronunciamientos y acciones que despliegan a nivel nacional

Evidente, se cierne sobre partidos y lideres dominicanos una conjura de extinción.

Absurdo, idiotez, falta de visión y sentido histórico resulta ver la confrontación, conflictos a lo interno de los partidos, donde lo que manda es fortalecerse, unificarse, crecer y hacer un gran frente que evite su desaparición de mano de la sociedad civil y los sectores oligárquicos dominicanos.

Por Fernando Peña 

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