Se buscan

Por Gregory Castellanos Ruano

Un montón de gente para de buscar trabajo tan pronto como encuentran un empleo.

(Zig Zigler)

 

¿Cómo se buscan, es decir, cómo se obtienen personas dispuestas a aplastar derechos constitucionales de otros? ¿Cómo se reclutan ésas personas dispuestas a masacrar derechos constitucionales de otras personas?

Esas personas saben que se les busca obtener para que se presten a eso y se prestan a eso. ¿A cambio de qué ésas personas se prestan a dejarse utilizar para pisotear derechos constitucionales de otras personas?

Esa búsqueda parecería propia de prosperar yendo al pueblo de los truculentos trogloditas, señalado por Montesquieu, o yendo al país de los primitivos, e igualmente truculentos, mejor conocidos en la Historia como Los Pathans o Los Pashtuns (Los patanes, en idioma castellano) que pueblan las montañas de Afganistán y parte de las de Pakistán.

Esa búsqueda, a su vez, lleva a recordar las peculiares búsquedas realizadas en determinadas épocas de la Historia, como única manera de prender la chispa en muchos de ingeniársela y arriesgársela para obtener un buen montón de beneficios, la cual chispa producía, así, un leitmotiv que encendía la angurria de muchos que, de lo contrario, hubieran pasado como simples desentendidos. Se parece a cierto reclutamiento de cierto tipo de personas en Colombia.

Modernamente uno se pregunta cómo se buscan personas que estén dispuestas a aplastar derechos constitucionales de otras personas, mejor, cómo se buscan abogados para que éstos se presten a aplastar derechos constitucionales de otras personas, específicamente de otros abogados, es decir, cómo se logra enrolar a abogados a los órganos del Colegio de Abogados para que ésos abogados enrolados se presten a destruir  “Valores constitucionales“, “Principios constitucionales“, “Garantías constitucionales“ y “Reglas constitucionales“.

La escrituración de aquella famosa Historia Universal  que nos legó el peculiar y deslumbrante estilo de Jorge Luis Borges sólo necesitó de dos cosas: de dicho, a la vez, saturadamente culto y cínico estilo y de la atinada clasificación de casos concretos allí expuestos.

Borges conoció dichos casos como consecuencia de la amplia erudición que logró, no buscó conocerlos porque desde temprano en su vida anduviese tratando deliberadamente de hacer una historia de esa naturaleza: la ocurrencia de parcelar dicha selección surgió como consecuencia del almacenamiento en su mente de toda aquella montaña de datos de las más variadas índoles una vez su disco duro mental tuvo la ocurrencia de analizar en perspectiva casos de similitud hermanados por aquello que se dedica a historiografía allí (elevándolo a la categoría de personaje central) con los tintes literarios con que lo hace en dicha famosa Historia Universal suya y que no es una persona, sino una determinada catadura hondamente reprochable que caracteriza a determinadas personas que dejan una estela de triste celebridad.

De Borges haber conocido la espantosa expresión de surrealismo tropical que se insertó y está enquistada  actualmente en el Colegio de Abogados, al cual domina como una parcela de la cual tiene su matrícula inmobiliaria o certificado de título, con toda certeza su catadora y muy atinada pluma hubiese escrito un capítulo más para su referida famosa Historia Universal, resaltando muy particularmente cómo semejante expresión se ha enseñoreado de aquello hasta tal grado que se ha dado lo innatural de que la Procuraduría General de la República y la PEPCA no ejerzan sus atributos frente a la horda atilesca que allí floreció y que es más digna de los estilos de vida de los hunos y de los mongoles por su actividad de tierra arrasada, y, con toda certeza, el autor argentino nos habría dejado, producto de su paradójico, sutil y ácido estilo una narrativa que habría paralizado en la perplejidad para el resto de la vida a la Humanidad entera al darle a conocer lo asombroso, por espantoso, que allí ha echado raíces. …Indudablemente ese fue el capítulo que sobre la materia de su referido libro le faltó escribir a Borges y con el cual lo hubiera coronado, pero no lo pudo escribir porque la muerte le sorprendió bastante tiempo antes de que la versión dominicana de la expresión del personaje central, que él trata en su Historia Universal, se hiciese con el control instrumental del Colegio de Abogados.

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

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