Sapientia ducet ad astra: Titulación universitaria y proyecto de vida

Por Yamaya Sosa jueves 8 de marzo, 2018

 

Las instituciones de educación superior y los centros de pensamiento ejercen una influencia en el ámbito económico, tecnológicok y social de las naciones. La planeación efectiva de las titulaciones con relación a las necesidades sociales nos afecta directa o indirectamente. En tal sentido, en el quehacer cotidiano a menudo escucho cierta confusión sobre las diferencias que hay entre algunos títulos universitarios y sobre cuál nivel es recomendable para desempeñarse en ámbitos profesionales específicos. Una selección adecuada tanto del área del saber cómo del nivel a alcanzar constituyen un paso importante en el proceso de elaboración de un proyecto de vida viable. Precisamente el fin de este artículo consiste en presentar una breve descripción de la sustancia de cada nivel académico hallado comúnmente en las universidades, sin considerar el grado de especificidad que introduce cada institución, cada campo de estudio o cada región. Profundizar demasiado resultaría en un trabajo innecesariamente extenso.

Amparada en su naturaleza corporativa, la universidad (al menos la privada) se caracteriza por un desenvolvimiento relativamente autónomo. Esta autonomía se ve reflejada, entre otras áreas, en su oferta académica y diseño curricular. No obstante, aunque la mayoría de las universidades identifican sus programas con total arbitrio, la nomenclatura actual guarda consistencia con su antepasado académico. Las primeras instituciones de educación superior tenían como objetivo la instrucción de la ley religiosa y artes liberales. La universidad más antigua aún en funcionamiento, data del siglo IX en Marruecos, aunque mucho antes los Sumerios tenían organizaciones destinadas a instruir y enseñar.

Bolonia es reconocida como la primera universidad Europea (siglo XI), seguida por París y Oxford. Según Hargreaves-Mawdsley estas organizaciones, llamadas studia, se caracterizaban por ser gremios voluntariamente creados con el objetivo de debatir e instruir. Alrededor del siglo XIII en las studias concurrían los aprendices, los bachilleres y los maestros. Pavón-Romero y colaboradores definen a los aprendices como los individuos que asistían a las cátedras universitarias y debatían sobre una serie de preguntas planteadas; los bachilleres eran estudiante-maestros, y tenían como objetivo obtener su licencia docente. Una vez finalizados sus estudios, se esperaba que ofrecieran cátedras por dos años en la misma institución. Los maestros, profesores o doctores (estos términos se utilizaban para el mismo nivel académico) eran los catedráticos.

En el siglo XIII las studias habían alcanzado un mayor grado de organización y empezaron a conocerse como universitas. Posteriormente empezaron a otorgar el título doctoral diferenciado del de maestro, y era el mayor grado concedido. Eventualmente la mayoría de las universidades de Europa asumió este modelo de grados académicos con ciertas variaciones.  Además las universidades francesas empezaron a otorgar el título de licenciatura para quienes aprobaran los requisitos de estudios de leyes.

Esta jerarquía académica se reflejó en las diferentes funciones de la vida universitaria. Gordon Johnson escribe como en la Universidad de Cambridge, así como el resto de Europa del siglo XII, en la procesión de la ceremonia de graduación se hacía exhibición del orden de precedencia según los niveles académicos, incluyendo su atuendo e insignia correspondiente (toga, birrete, bandas, cordones, entre otros accesorios que acompañan la pompa y circunstancia en estos desfiles). La escuela británica, como la alemana y la española, surgieron posteriormente a las italiana y francesa, y servirían de modelo a las primeras academias americanas, como por ejemplo la Universidad de Santo Tomás, en Santo Domingo del siglo XVI, fundada casi un siglo antes de la Universidad de Harvard, la cual se estima es la más antigua de los Estados Unidos de América.

Grados y postgrados en la universidad actual

Aunque parece existir cierta confusión sobre la definición del término ‘postgrado’, este se refiere a cualquier nivel de estudio que se realiza después de obtener el grado (licenciatura, ingeniería, medicina).

* El grado es el nivel de formación que se obtiene comúnmente después de la secundaria, válido y suficiente para muchas ocupaciones. Se completa usualmente en alrededor de 3-4 años y es prerrequisito para realizar cualquier estudio de postgrado.

*Después del grado, se puede estudiar diplomado, cursos cortos y certificaciones. Estos estudios usualmente proporcionan herramientas concretas profesionales y no siempre conducen a una titulación o nivel diferente al ya ostentado.

* En algunos campos del saber es muy común realizar especializaciones. El objetivo de este grado es la adquisición de conocimientos prácticos y la actualización. La especialidad es un postgrado relativamente corto (en algunas áreas), y en ciertas programas debe finalizarse con una tesis o monográfico.

* La maestría (máster). Su objetivo es la profundización de un área de conocimiento. Tiene un componente teórico y un componente práctico y al final el candidato debe plantear un trabajo evaluando un problema real relacionado al área de estudio. La maestría tiene una duración de 1-2 años.

*El doctorado consiste en un programa usualmente concentrado en la investigación, la docencia y la práctica. El doctorado concluye con la defensa de una tesis en la que se hace una contribución original en el área. La duración del doctorado varía según las calificaciones del candidato, el área de estudio, y las regulaciones institucionales.

Algunas disciplinas, especialmente en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, valoran una experiencia de 1 a 3 años de trabajo/entrenamiento postdoctoral. En el período del postdoctorado, el profesional se dedica casi exclusivamente a la investigación y debe mostrar productividad literaria así como capacidad para asegurar subvenciones. Además de estos grados y titulaciones, existen algunas oportunidades de visitas y entrenamientos cortos para individuos calificados. Estas oportunidades facilitan el intercambio de conocimientos, la adquisición de nuevas técnicas o habilidades, colaboración, publicaciones, etc.

Finalmente retomo la pregunta que motivó este trabajo, sobre cuál es el grado idóneo: El grado ideal sólo lo puede definir la persona interesada, su circunstancia, y su proyecto de vida; no existe una fórmula para calcularlo, sino que depende de cada individuo. Pero si usted tiene la oportunidad de estudiar, atrévase, porque ‘la sabiduría conduce a las estrellas’ -Sapientia ducet ad astra-.

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