Santiago por dentro y por fuera

Por Carlos Martínez Márquez lunes 28 de agosto, 2017

‘’El esplendor y la belleza en cuanto a la limpieza, hace una ciudad incomparable, que nos deja una impresión indeleble en la imaginación. El autor

El trópico, es en donde nos situamos, y por ser un litoral del caribe. Las altas temperaturas que se experimenta en temporadas de verano, hace que el trabajo sea arduo, pero a la vez compensatorio, para que tengamos algo que exhibir, siempre, ante los ojos del resto del mundo.

Tuve la certeza, en efecto, que tras mi reciente visita por la región del Cibao, me encontraría, con un océano de calor, al cual estamos acostumbrados en las calles y avenidas; pero nada más placentero, que haber hecho una parada técnica para pernoctar en Santiago de los caballeros. Sentí, que debí haberme quedado un poco más; aquello allí lucia impecable, mágico y ex-tra-or-di-na-rio. La gente, que conocí, tenía las mismas impresiones mías. Tras mi llegada, note la limpieza y la panorámica vial, cual si fuere alguna ciudad Europea. Busque por dentro y por fuera, en el centro y las periferias, cualquier detalle que contrastara con el nivel de higienización y pulcritud en toda la ciudad.

Decidí, andar a pies, por los alrededores del monumento, acompañado de amistades locales, y los mismos, me decían, que meses atrás, era impensable caminar por mucho tiempo, sin que no ocurriera algún atraco al ciudadano. Eso, en estos momentos, no está sucediendo. Y qué bueno! Santiago siempre ha sido una gran ciudad ejemplar por sus calles limpias e impecables y su gente, autentica. La gestión de la alcaldía, se ha encargado de darle esplendor a la ciudad, y a los contribuyentes, devolverles, con buena gestión y buen manejo de los recursos, para que hoy día la ciudad corazón siga siendo el modelo a seguir por otros lugares, que no están en las mismas condiciones.

De veras, que todo allí, me hizo creer que estaba fuera del país; sentí que aquella ciudad me pertenecía, a la vez, regocijo por los santiagueros, que hoy disfrutan de una hermosa ciudad. Ojala que los que tengan que ver con el desarrollo de sus respectivas ciudades y comunidades, entiendan que los recursos del Estado no deben utilizarse de manera inapropiada e indiscriminada; que para eso es que son elegidos, para administrar el dinero del contribuyente de forma cualitativa y equitativa. Al día siguiente cuando me disponía  regresar a Santo Domingo, observaba, a muy tempranas horas de la mañana, brigadas de limpieza en diferentes puntos de la ciudad. No había un solo desperdicio en las aceras ni en sus calles.

Al momento que escribo este artículo, veo paradójicamente, imágenes, de algunos lugares de Santo Domingo, en donde contrasta con lo que pasa del otro lado de nuestra segunda capital; me siento frustrado que por donde quiera que camino y conduzco, me encuentro con desperdicios, que obviamente, nos traerán problemas de drenaje y de insalubridad en el futuro inmediato. Es cierto que hay que educar al ciudadano y eso es una responsabilidad social, que los políticos, tienen que  asumir permanentemente, de que la experiencia, de tener una ciudad hermosa y esplendorosa, deberá ser compartida por todos los munícipes que se involucren en el desarrollo de sus comunidades. Eso dice mucho de cómo anda el desarrollo de la nación. Al transporte hay que prestarle atención de igual forma. Está convertida la ciudad de Santo Domingo, en un verdadero caos.

 

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