SANA AL MUNDO: ¿Y los árboles, pá’ cuándo?

Por Amerfi Cáceres jueves 28 de julio, 2022

Vivimos en un vasto universo poblado por miríadas de galaxias con soles mucho más grandes e impresionantes que el nuestro.

Hace unas pocas semanas pudimos contemplar las primeras imágenes del telescopio espacial James Webb, una obra maestra de la ingeniería y la inteligencia humana, considerado por muchos como una gran gesta para la humanidad pero que al mismo tiempo al divisar dichas fotografías nos confirma una vez más que no somos más que una mota de polvo en el espacio interestelar.

Hemos enviado sondas espaciales, robots y naves no tripuladas a las órbitas de varios planetas de nuestro sistema solar, sólo para darnos cuenta que la humanidad es una raza privilegiada al gozar del único planeta diseñado meticulosamente para la vida. Como si hubiera un Gran Arquitecto fuera del espacio y más allá del tiempo ordenándolo todo.

Pareciera una paradoja, pero los diamantes, esa piedra preciosa compuesta eminentemente de carbono y que es tan codiciada por nosotros, es uno de los elementos más abundantes en el universo. Los científicos han certificado la existencia de planetas, meteoritos y asteroides compuestos de ellos. Sin embargo, la madera es uno de los elementos más raros en todo el vasto universo porque únicamente se encuentra aquí. Me imagino que, si existieran seres más allá de nosotros en algún rincón del universo, verían con desprecio todo aquello que consideramos “valioso” a tal punto que muchos se gastan la vida entera trabajando por conseguirlo, y se inclinarían extasiados al contemplar la majestad de un simple árbol.

 

ÁRBOLES SON LA COLUMNA DEL MUNDO

Los indígenas, grupo étnico que consideramos atrasado y poco civilizado lo tenían bien claro al afirmar: “Los árboles son las columnas del mundo, cuando se corten los últimos árboles, el cielo caerá sobre nosotros”. Ellos no tenían el conocimiento científico del cual se jacta con soberbia el hombre contemporáneo, pero eran personas que iban de generación en generación transmitiendo las enseñanzas de padres a hijos, estudiaron en la mejor universidad: la universidad de las leyes de la naturaleza. Y sí que tenían razón.

Los árboles producen oxígeno, purifican el aire, forman suelos fértiles, evitan la erosión, mantienen nuestros ríos limpios, son receptores de agua para los acuíferos, sirven como refugios para los animales, reducen la temperatura del suelo, propician el establecimiento de otras especies, regeneran los nutrientes del suelo y mejoran el paisaje.

 ¡LOS ÁRBOLES SON UN REGALO DE DIOS!

Los árboles son un regalo de Dios para la humanidad, por eso en el libro de las revelaciones nos habla del “Árbol de la Vida”, cuyas hojas serán para la sanidad de las naciones. (Ap.22:2)

El proceso de urbanización y las construcciones sin cuidado medioambiental están eliminando el color verde de nuestros cálculos y dejan un cementerio en nuestras ciudades. Cada día hay menos árboles, se están construyendo los metros sin dejar espacio para las plantas.

Sólo pensamos en torres elevadas, complejos habitacionales, grandes edificios. ¿Y los árboles pa’ cuando?

Los árboles han habitado este mundo desde antes de la aparición del primer hombre, antes que los animales y los depredadores ellos estaban aquí, por tanto, merecen todo nuestro respeto.

El magnate y empresario sudafricano Elon Musk cual canto de sirena nos habla de colonizar el planeta Marte. Un mundo sin color, sin ríos, sin fauna, sin plantas; el planeta rojo es como un desierto, árido y sin vida.

Debemos exigir a nuestros políticos, empresarios y líderes mundiales, políticas que contribuyan a la foresta de nuestro planeta y una mayor inversión a favor de preservar un material más escaso en el universo que el mismísimo diamante: LAS PLANTAS.

¡SANA AL MUNDO!

 

POR AMERFI CÁCERES

*La autora es periodista, comunicadora, locutora, abogada y líder comunitaria.

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