SANA AL MUNDO: ¿Qué está haciendo RD para evitar tantas haitianas parturientas?

Por Amerfi Cáceres miércoles 5 de octubre, 2022

Existe una ley instintiva, más no escrita, pero si incrustada en las páginas mismas de la naturaleza. Esta ley exige a las especies más vulnerables tener las tasas más altas de reproducción para la preservación de la descendencia. Un ejemplo gráfico es el caso de los mosquitos quienes con un período de vida extremadamente corto se reproducen por miles, en ocasiones por millones, en cambio un elefante debe esperar un período de aproximadamente 2 años para tener una sola cría. Con la diferencia de la capacidad de raciocinio, pero con circunstancias de vulnerabilidad superiores a las del mosquito por la línea divisora que nos separa de los animales puede expresarse el comportamiento del ser humano.

El crecimiento demográfico es directamente proporcional a las situaciones de pobreza y vulnerabilidad e inversamente a la riqueza y estabilidad.

En las últimas dos décadas muchas son las instituciones internacionales que trabajan en la planificación familiar en Haití, ofreciendo a la población haitiana, y específicamente a las mujeres en edad de reproducción, diferentes servicios de salud reproductiva y servicios anticonceptivos, sin embargo, el nivel de prevalencia de uso de métodos anticonceptivos sigue aún muy bajo y el nivel de necesidades no satisfechas de anticoncepción son las más altas de la región.

Estas mujeres embarazadas pasan de forma ilegal a través de la frontera de República Dominicana con la complicidad de militares y autoridades corruptas.

¿Qué está haciendo República Dominicana para evitar tantos partos de extranjeras?

Esta pregunta no es más que un eufemismo que esconde el que se ha convertido por mucho tiempo en uno de los problemas más importantes de seguridad nacional para el país y la cuestión que esto encierra: ¿Qué está haciendo República Dominicana para evitar tantas haitianas parturientas?

República Dominicana registró unas 35.000 parturientas haitianas durante el pasado año, lo que representó para el Estado dominicano un gasto de entre 400 a 600 dólares por embarazada. Este incremento de parturientas haitianas le cuesta al Estado Dominicano 10 mil millones de pesos al año, cifra que se hace insostenible en el tiempo frente a la crisis económica actual por la que está atravesando el país y una amenaza en términos demográficos frente a la población de mujeres dominicanas que no tienen acceso a una sala de parto porque estas están ocupadas por haitianas en alumbramiento.

A las embarazadas haitianas les resulta más barato pagar el traslado ilegal para ser atendidas en suelo vecino que buscar el servicio de salud en Haití.

Haití necesita de todos para salir de la tragedia que siempre le ha acompañado, es carente de todo, pero la salud siempre es primordial y va de la mano con la educación. A nuestros hermanos y vecinos les vendría bien la construcción de un enorme hospital en el que las mujeres puedan alumbrar sin verse en la necesidad de salir a RD.

A Haití se le debe construir un hospital en el que no tengan que pagar nada. Debe ser un centro médico donado.

Tanto la estructura como los servicios. Uno en el que las embarazadas no tengan que pagar por cada parto, en el que los médicos sean de todos los países que quieran dar apoyo. No tendrían que vivir fuera de su hogar. Son muchos los voluntariados que entran a la isla a brindar todo tipo de servicios, y sería de mucha ayuda para el país más pobre del continente, pero también sería mucho el ahorro que esto conllevaría para la República Dominicana, a quienes las extranjeras de manera involuntaria le están quitando los espacios, pues aunque la Constitución haitiana consagra el derecho al acceso a la salud, en los hospitales del Gobierno se cobra una cuota por servicios que puede ir desde los 350 gourdes (RD$252) por una sonografía, 1,000 gourdes (RD$719) y 3,000 gourdes (RD$2,156) por un parto natural, a 10,000 gourdes (RD$7,187) por una cesárea.

En cambio, en la República Dominicana estos servicios los pueden recibir gratis a nivel público. Así que no hay que ser el genio de la lámpara de Aladino para descubrir dónde radica el problema.

Hay un principio de equidad establecido en la legislación que manda al Estado a garantizar una correcta inversión del gasto social hacia la población más pobre y vulnerable, independientemente del poder adquisitivo o diferencias sociales o de raza.

La tasa de uso de métodos anticonceptivos modernos en mujeres de 15 a 49 años aumentó de 22 a 69% durante los últimos 50 años en República Dominicana, según un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Nuestro país es líder mundial en embarazos en adolescentes, con esa etiqueta tenemos problemas más que suficiente como para cargar también con los problemas de otra Nación.

Si con todo nuestro sistema de salud a nuestra disposición, organizaciones internacionales como Profamilia y UNICEF, para citar unas pocas, ofreciendo charlas y conferencias sobre educación sexual y prevención del embarazo, entregas masivas de métodos anticonceptivos no hemos podido desprendernos de la etiqueta “país n°1 en embarazos en adolescentes”, ¿cómo podremos prevenir haitianas parturientas?

Ante semejante realidad sólo cabe preguntar: ¿Y ahora quién podrá defendernos?

POR AMERFI CÁCERES

*La autora es locutora, periodista, licda. en Leyes, empresaria y líder comunitaria.

 

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