SANA AL MUNDO: Por qué estoy tan asustada

Por Amerfi Cáceres lunes 19 de septiembre, 2022

Para esas personas que me preguntaron si yo estoy asustada por Fiona.

Si, tengo mucho miedo, estoy aterrada, muy preocupada y llena de melancolías. Me siento tan mal y tan impotente como hace mucho no me sentía. Sólo los que hemos vivido la experiencia de un huracán, los que lo pasamos en condiciones no muy halagüeñas, esos sabemos lo que es sentirse vulnerables. Lo que es verse sin sábanas secas ni zapatos calientes y menos a la medida.

No logro sacarme de la cabeza cuando en el año 1979 nos sorprendió el huracán David, ese ruido espantoso y grimoso de sus vientos, esa fuerza con la que pretendía romper nuestra casa, toda de concreto.

pero con ventanas de aluminio, puertas de madera, y esas quería arrancarlas y dejarnos a la intemperie. Por muchos años que han pasado, cuando escucho que se avecinase las temporadas ciclónicas no me quito de la memoria todas esas imágenes de los refugiados en la Iglesia San Ramon Nonnato, hoy Capilla Nuestra Señora de Guadalupe de las Caobas, Santo Domingo Oeste, tampoco los del Politécnico. Estaban repletos de personas que allí vivieron durante meses,

durmiendo en el piso, algunos tenían colchonetas. Allí cocinaban lo que se les daba. Mujeres embarazadas, ancianos, niños y jovencitas, todos juntos, sin baños. Era un caos total. Ver esas imágenes rompían el corazón del más cruel de los vivientes. Todavía dan ganas de llorar de tan sólo recordarlo.

El gobierno se ocupaba de llevar ayudas, y los que estábamos en mejores condiciones también hacíamos aportes. Mis padres nos daban menos para que alguien más pudiera comer y arroparse. Yo no tenía zapatos, el agua se los llevó.

Para esos que me veían enviando tantas veces los reportes de John Morales y de COE, lo hacía porque sé que muchos no ponían atención a la radio ni tv, y las redes la podrían estar utilizando para ver los chismes del día. Quería que todos supieran y creyeran que la cosa era seria, que no es relajo. Que debíamos tener comida en la despensa, velas y fósforos, la ropa en lugares bien altos, ahorrar más energía eléctrica de lo que ya lo hacían.

David, huracán de categoría 5 dejó sus miles de muertos, miles de refugiados, pérdidas millonarias, daños inmensos en los campos. Pasamos meses para recuperar energía eléctrica y agua potable, misma que conseguíamos cargando galones y latas a varios metros de distancia, en nuestro caso, íbamos a la Galaxia y lo que hoy es Olimpo. Los teléfonos en las calles se dañaron, no teníamos ropa seca ni sol para calentarla. Por esa razón estaba estos días tan atemorizada, porque sé que República Dominicana es un país lleno de gentes muy humildes, sin recursos para buscar dónde alojarse, y que se le suma, el miedo a dejar lo poco que se tiene para proteger las vidas, porque “si eso no entra entonces perderemos todo por los ladrones”.

 

POR AMERFI CÁCERES

*La autora es periodista, locutora, licenciada en Leyes y líder comunitaria.

 

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar