SANA AL MUNDO: La mujer y el cambio climático

Por Amerfi Cáceres martes 26 de julio, 2022

La desigualdad de género, sumada a la crisis climática, es uno de los grandes desafíos de nuestra época. Amenaza los medios de vida, la salud y la seguridad de las niñas y las mujeres de todo el mundo.

Desde siempre, la comunidad científica especializada en el cambio climático, los equipos de investigación y las personas encargadas de formular políticas se han esforzado por encontrar la forma de establecer las conexiones vitales entre el género, la igualdad social y el cambio climático. A raíz de que cada vez son más los datos y las investigaciones que revelan su clara correlación, es momento de hablar sobre los distintos efectos del cambio climático y las relaciones entre el empoderamiento de nosotras las mujeres y las acciones climáticas eficaces a nivel mundial.

La crisis climática no es “imparcial en cuanto al género”. Las mujeres y las niñas sufrimos los peores efectos del cambio climático, lo que agrava la desigualdad de género existente y plantea amenazas únicas a nuestros medios de vida, salud y seguridad.

En todo el mundo, las mujeres dependen más de los recursos naturales, pero tienen menos acceso a ellos. En muchas regiones, las mujeres cargan con una responsabilidad desproporcionada cuando se trata de garantizar alimentos, agua y combustible. La agricultura es el sector laboral más importante para las mujeres de los países de ingreso bajo y mediano. Durante las épocas de sequía y precipitaciones irregulares, las mujeres, como trabajadoras agrícolas y productoras primarias, trabajan más arduamente para obtener los ingresos y recursos para sus familias. Esto representa una mayor presión para las niñas, quienes a menudo deben abandonar la escuela para ayudar a sus madres a sobrellevar la carga adicional.

El cambio climático multiplica las amenazas, puesto que aumenta las tensiones sociales, políticas y económicas en los países frágiles y afectados por conflictos. Como el cambio climático agrava los conflictos en todo el mundo, las mujeres y las niñas son más vulnerables a todas las formas de violencia de género, incluidas la violencia sexual relacionada con los conflictos, la trata de personas, el matrimonio infantil y otras formas de violencia.

Cuando ocurren desastres, las mujeres tienen menos probabilidades de sobrevivir y suelen ser las más perjudicadas debido a las prolongadas desigualdades de género que han creado disparidades en la información, la circulación, la toma de decisiones y el acceso a los recursos y la formación. Como consecuencia, las mujeres y las niñas tienen mayores dificultades para recibir socorro y asistencia, lo que amenaza aún más sus medios de vida, bienestar y recuperación, además de crear un círculo vicioso de vulnerabilidad a los futuros desastres.

El cambio climático y los desastres ponen en peligro la salud de las mujeres y las niñas, dado que restringen nuestras posibilidades de acceder a los servicios y la atención médica, además de aumentar los riesgos relacionados con la salud infantil y maternal. De acuerdo con las investigaciones, las temperaturas extremas incrementan la incidencia de la mortinatalidad, y el cambio climático favorece la propagación de las enfermedades transmitidas por vectores, como la malaria, el dengue y el virus de Zika, que están relacionadas con peores resultados maternales y neonatales.

En fin, reafirmo una vez más, la crisis climática no es “imparcial en cuanto al género, por eso debemos todos hacer conciencia sobre esta problemática y dar los pasos que nos ayudarán a traer soluciones sostenibles en el tiempo.

 

POR AMERFI CÁCERES

*La autora es periodista, comunicadora, locutora, licenciada en Leyes y líder comunitaria.

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