SANA AL MUNDO: Hay que acabar con esta vagabundería

Por Amerfi Cáceres lunes 15 de agosto, 2022

La censura por mucho tiempo fue considerada como falta de democracia, sinónimo de esclavitud y ausencia de libertad.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), describe la censura como la “intervención que practica el censor en el contenido o en la forma de una obra, atendiendo a razones ideológicas, morales o políticas”. En un sentido amplio, se considera como supresión de material de comunicación que puede ser considerado ofensivo, dañino, inconveniente o innecesario para el gobierno o los medios de comunicación, según lo determinado por un censor.

Uno de los últimos capítulos de censura a la industria cinematográfica de Hollywood es la aplicada a la nueva película de los estudios Pixar “Lightyear”, la cual incluye una escena familiar donde un matrimonio se besa con cariño delante de su niño.

¿Dónde está el problema de todo esto?

Bueno…y sin ánimos de ofrecer algún spoiler, (destripe) el matrimonio está formado por dos mujeres y la reacción de 14 países asiáticos ha sido eliminar, recortar y censurar el que para algunos es un bochornoso producto cinematográfico.

Es probable que alguna vez hayas escuchado hablar de la censura en China. Existe una gran cantidad de razones por las cuales las películas y series están siendo prohibidas en dicho país.

Una de las razones más obvias, es la representación negativa al gobierno chino, razón de la cual no estoy de acuerdo y que es bastante cuestionable según los parámetros democráticos de occidente, pero hay otras razones que son aún más trascendentales verificadas según los principios morales y éticos, como la censura a escenas de violencia, desnudez, pornografía, y las películas que representan romances homosexuales, como el caso de la anteriormente citada.

El principal objetivo del gobierno al aplicar la censura china es vigilar y controlar el acceso a Internet de su población.

Sin embargo, la principal razón para mantener a Netflix y otras plataformas de streaming (cualquier contenido de medios) fuera de China pareciera ser el sentido de mantener la “pureza” de la sociedad, ya que el gobierno impone requisitos sumamente estrictos y censuras para este tipo de compañías.

En muchos países de Medio Oriente, la homosexualidad es considerada un crimen. Representantes de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Malasia, Indonesia, Egipto, Líbano, Omán, Qatar, Kuwait y Baréin también censuraron Lightyear por el beso lésbico, mientras Singapur sólo la aprobó para que se exhiba a mayores de 16 años.

Poco a poco nos acercamos a un mundo el cual está “descontruyendo” aquellos parámetros que considerábamos como normales, como familia y sexo, pero que muy pronto y según el rumbo por el que vamos mañana serán tildadas de antinaturales y las cosas serán impuestas bajo el esquema de una cuasi tiranía.

República Dominicana pareciera ser el caldo de cultivo ideal, un país abierto para todo tipo de nuevas ideas y enseñanzas cuestionables que no pasan el filtro de la racionalidad y el método científico, esta nueva cosmovisión puede ser absorbida por las mentes más vulnerables que pueden asumir estas formas de comportamiento como algo normal, a saber, nuestros niños. Generalmente estos temas no generan debates a nivel nacional, pero deberíamos cuestionarnos… ¿Hasta qué punto estas películas “infantiles” tienen derecho a redefinir lo que no consideramos normal? ¿Deberíamos censurar aquellas escenas desagradables? ¿Cuándo un niño presencia escenas como esas…qué piensa?

Nuestros medios de comunicación análogos y digitales reflejan algo aún más aterrador que aquello de lo que queremos cuidar a nuestros hijos: Presentadores con un vocabulario soez, damas con escasas ropas y bailes provocativos, en horarios en donde cualquier niño puede estar sintonizando; homosexuales haciendo insinuaciones sexuales, videos y canciones con un alto contenido pornográfico, todo a la vista de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía.

Lo he dicho muchas veces y no me cansaré de repetirlo: se debe derogar el reglamento 824 para el funcionamiento CNEPR, hay QUE ACABAR CON ESTA VAGABUNDERÍA.

POR AMERFI CÁCERES

*La autora es locutora, periodista, abogada y líder comunitaria.

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